El Hilo Primordial

Cuando trabajaba en Educación Popular me contaron la historia del hilo primordial. Es una historia sencilla: una araña recorría su tela y se enorgullecía en el excelente trabajo que había hecho, hasta que vio un hilo que recorría toda la tela, parecía gastado y viejo. La araña se preguntaba una y otra vez porque habría hecho tal tejido tan feo. Sin poder recordar la función que tenía tal hilo, decidió recortarlo para aumentar la belleza de su tela. Sin embargo al cortar tal hilo se desmoronó toda su tela pues era el hilo primordial, aquel que sostiene todo y que da sentido a todo.

Desde hace unos años que la Educación se ha convertido en un gran problema y todo el país, tal como la pequeña araña, recorre la tela del tejido educativo dando soluciones y proponiendo qué hilos cortar para lograr mejorías. Algunos enfoques han cobrado más fuerza que otros. No podemos negar que existen algunos aciertos como por ejemplo la defensa de la educación pública. Pero debemos señalar que se han ido empoderando en el medio educativo otros desaciertos que pueden terminar por cortar el hilo fundamental.

Poco a poco se ha ido acentuando en nuestra educación una sobrevaloración de los puntajes como única forma de medir calidad educativa. Los padres para decidir un colegio miran los puntajes de SIMCE y PSU. Los medios de información crean listados con los “100 mejores colegios” solo basados en estos puntajes. Los agentes gubernamentales establecen sus políticas de becas o beneficios basados en determinados puntajes que ha de tener el postulante para acceder al beneficio. Y así sigue in crescendo tal situación.

Todo esto termina por alterar significativamente el sistema educativo: ahora los establecimientos dan más horas a lenguaje y matemáticas porque se supone que así elevarán los puntajes, algunas empresas dispuestas a ayudar a sus comunas ofrecen pruebas de ensayo de SIMCE o PSU para ayudara mejorar los puntajes, algunos “iluminados” proponen eliminar artes o quitar cada vez más clases de educación física para hacer ensayos para la PSU o el SIMCE. Es tal la influencia nefasta de esta postura que hasta los jardines infantiles se están escolarizando más y más porque deben sacar a los niñitos leyendo y contando porque en cuarto básico deberán rendir el SIMCE.

Todo este afán edumétrico ha generado por tanto una alteración en el sentido profundo y primigenio de la Educación. Como profesor lo sé, no es malo medir ni evaluar a nuestros alumnos; sin embargo es pésima idea reducir toda la educación al logro de un puntaje. La educación busca el verdadero desarrollo integral de una persona para que logre su vocación y ello requiere que sepa leer bien y hacer cálculos, pero también que sepa comportarse, que tenga sentido de la belleza, que cuide su salud y que por sobre todo sea una persona digna dispuesta a mejorar su sociedad. Mientras no entendamos esto y pretendamos solo medir y medir, solo estaremos cortando más y más el hilo primordial de la educación.

Posted in Sin categoría | Leave a comment

Compromiso

Fue exactamente hace unos 6 años.

Mis clases habían dejado de ser sobre mi gato. Hubo generaciones que me escucharon hablar del Cacho, mi gato blanco, el cual servía de ejemplo para cada cosa que quería explicar. En aquellos tiempos yo corría de un lugar a otro hablando de filosofía y otras yerbas. Empezaba temprano por las mañanas en el San Luis, luego corría a la Universidad José Santos Ossa, por las tardes en la Santo Tomás o la Norte y al terminar la noche gozaba con mis clases nocturnas en Los Lagos.
Los ejemplos cambiaban, hace seis años hablaba del “punto”. Con Claudia a las pocas semanas nos enteramos que esperábamos a nuestra hija, no tenía ni tres semanas y ya molestaba. Por ello orgulloso hablaba yo de mi precioso “punto”, un bebé que venía, del cual poco o nada sabía.
La única certeza era que ya la vida cambiaba. El matrimonio me había enseñado a caminar con Claudia en nuevas aventuras, ahora con mi hija se convertía en algo más. Era como si dejara el papel de protagonista y pasará todo a ser un secundario, a ser parte de la vida de ese ser que venía.
Ya no bastaban los riesgos personales, ahora cada acto tenía un sentido distinto, un desafío enorme. El temor se apoderó de mi.

Al vivir la muerte de mi padre, con 14 años, la sensación de vacío nunca me había dejado. Su muerte cambió y trastocó toda mi vida. No sé si mejor o no, lo quiero asumir como lo primero. Por ello ser padre me comprometía a tratar de evitar que mi hija sintiese esa ausencia. Y tal temor siempre estuvo. Al casarnos, en los planes no estaba tener hijos. Pasamos 4 años maravillosos como pareja y el amor no bastó. Algo nos nació, una necesidad de crecer, de seguir. La vida no podía contenerse. El amor no puede evitarse.

Por ello, cuando mi hermano me ofreció escribir un blog (que en esa época recién nacían) me pareció una forma de cuidar a mi hija. Desde acá me proponía pensar en lo que hacemos para así poder compartir mi visión de mundo. Ojalá mejorarlo.

Pero sobretodo, dejar acá mensajes escritos que en última instancias eran todos para mi hija, para que creciese amando la vida tan intensamente como lo hago yo. Para que entendiese porque a pesar de todo sigo sonriendo y así supiese cuanto he amado lo que he hecho y sobretodo cuanto las he amado a ella y su madre.

El blog creció, mis amigos empezaron a visitarme y luego llegaron otros amigos, lejanos de otros continentes que comentaban lo que escribía. Recuerdo con agrado un artículo que recibió 2000 visitas en el día, como también con disgusto muchos artículos hechos con mucho cariño y vehemencia que a nadie importaron.

El tiempo pasó y nació mi hija, también cambié de trabajo y mi hija se ha convertido en una hermosa señorita. Sin embargo, el mundo…. el mundo…

Mi país sigue siendo inequitativo y la violencia se ha asentado como la única forma de argumentar. Los ricos desean vivir con los ricos y los pobres con los pobres sin posibilidad de diálogo. Los políticos siguen sin saber lo que quiere la gente, y la gente ya se hartó que no los escuchen. Los que se dicen tolerantes no toleran a quienes tienen sus creencias firmes, y éstos no se dan cuneta que la tradición no basta para entender el nuevo mundo. Los profesores siguen enseñando con una pizarra; si bien ya no es tiza, sino un plumón, aun no advierten que los niños que tienen enfrente ya no son los mismos que ellos eran. El mundo cambió, y ni cuenta nos dimos.

Sin embargo, no ha sido lo que esperaba. Y mi hija seguirá viviendo en este mundo. Hace un tiempo algo pasó y gran parte de lo que había escrito en estos años desapareció. Eso me desalentó y sumado a la gran cantidad de trabajo me alejó de estas líneas. Hoy en medio de una investigación que estamos haciendo recordé lo que lograba con estas palabras. Y al llegar a casa y contarle un cuento a mi hija recordé mi antiguo compromiso.

Los compromisos son promesas con otros, son acuerdos que debemos desarrollar para alcanzar nuestro propio ser. En el mundo actual el “populous” prefiere la libertad, al menos eso dice. Y valoran la ausencia de compromisos para ratificarla. “Independiente” es la palabra que usan con agrado. Sin embargo con ello niegan la propia existencia.

No es la ausencia de comproimisos la que nos da nuestra libertad y nos identifica como seres únicos, sino todo lo contario, nuestra libertad se mide por la capacidad de comprometernos con otros. Solo quien se compromete es capaz de demostrrar que es responsable de sus actos. Quien no se compromete sólo sigue siendo un infante que depende de otros para decidir.

Por ello hoy, al cumplir 6 años recuerdo mi compromiso con mi hija y decido reiniciar estas lineas. Si quieres puedes venir y opinar. Pero recuerda que la invitación es a pensar lo que hacemos… para hacerlo mejor.

Nos leemos.

Posted in Sin categoría | 2 Comments

Confianza

Un amigo me contactó por msn (suele ocurrirme), y me comentó lo que le ocurría. Su novia había dejado de quererle. Me exigía consuelo. El problema era que ella ya no confiaba en él. Poco pude decirle. A veces los amigos no quieren escuchar. Y recordé lo que una vez aprendí sobre la confianza. También recordé esta bella canción de The Cure, Trust.

Fue un momento. Me enamoré. Ocurrió de improviso, uno no anda por la vida planificando que esto ocurra o no. Simplemente pasa. Como toda relación, al principio genera dudas, pero a su vez viene acompañada de gratos momentos. Sin embargo, ocurren cosas, situaciones no pedidas, un desencuentro, una falsa mirada, un desengaño o la típica discusión que saca sin pensar malas palabras y deseos indeseados.

Se quiebra lo esencial. La confianza. Y cuando falla lo esencial ya no podemos hacer más, el amor se tiñe de odio, de desconfianza, de desencanto.

Nuestras acciones más básicas, más comunes se fundamentan en esa confianza, sin ella no puedes pararte en paz al lado del ser querido, ni siquiera al lado del desconocido. Ocurre que confiamos, confiamos sin dudar en quien está al lado nuestro. Por ello salimos en paz por la calle, por ello subimos al bus sin temor, por ello hacemos al fila. Confiamos en que ninguno de aquellos desconocidos nos hará algo. Lo mismo nos ocurre con quienes queremos. Le amamos y confiamos más aún, nuestros secretos, nuestra intimidad, la complicidad surge y sabemos que pase lo que pase esa persona estará ahí.

Es increíble como nuestras relaciones se sustentan en algo tan frágil. Por ello hemos de ser cuidadosos con nuestras palabras y acciones. Porque cuando el ser amado comienza a dudar, a cuestionar cada acción propia, no es fácil recomponer… se.

La confianza es una creencia (al modo en que las expone Ortega y Gasset), una de aquellas creencias básicas que sustentas nuestras vidas. Sin ella no podemos tener relaciones con otros, pero paradójicamente, no nos damos cuenta de ella hasta que se nos quiebra. Vivimos confiando en otros, dándoles un espacio de acción y de cercanía a nosotros. Esa confianza mantiene nuestra relación. Pero no pensamos en ella hasta que el otro no la destruye. Cuando percibimos el daño del otro, recién comenzamos a cuestionarnos su cercanía y amistad y comenzamos a dudar de la confianza. Lo mismo ocurre con los demás, nos aceptan, nos avalan, escuchan nuestras bromas y dichos, comparten con nosotros hasta que hacemos algo que genera desconfianza. Hasta que ocurre algo que les hace dudar.

Y la duda puede ser peligrosa, es el momento en que un chisme, un comentario mal intencionado o un gesto involuntario pueden hacer que todo se destroce. Porque en la duda buscamos seguridades. Y a veces nos aferramos a cualquier cosa, sea cierta o no. Pero el problema no es la duda, sino preguntarse qué fue lo que hicimos que generara esa duda.

Porque debes entender que en toda relación, importan tanto lo que dices como lo que no. Lo que sembraste como lo que dejaste de cuidar. Toda relación ha de cuidarse, cuidarse en esa confianza básica, imperceptible, frágil, que permitió construir todo lo demás.

Sin embargo, nos vivimos como si nada de esto importase, como si todo fuera gratuito, innecesario. No nos damos cuenta cuando de pronto estamos en medio de una discusión y la desconfianza nace con fuerza. Cuando nacen aquellas palabras que hieren y hacen daño. “No puedo estar contigo”, “creo que tu presencia me hace daño”, “no confío en ti”, son palabras que nacen en el silencio, cuando ya no se desean tus caricias, cuando las miradas no desean encontrarse y cuando unos cuantos pasos se convierten en un millar de metros insalvables.

No hay solución. La confianza no se puede exigir, como en la letra de esa canción sólo puedes preguntarte “¿por qué no confías en mí?” y esperar que haya una respuesta. Pero en lo concreto sabes que no vendrá esa respuesta. Si has roto esa confianza primigenia, más vale que te despidas, que reconozcas tu error y partas en silencio. El amor se cultiva en cada momento, en cada acción, no pretendas tener garantías previas o seguridades absolutas sino lo cuidaste cuando era debido.

Solo espera a aprender la lección. Recuerda que la vida no se repite, que para todo sólo hay una oportunidad y que no vuelven más. Si terminaste con una relación, aprende de ella para mejorar la próxima. Lo siento no hay consuelo que pueda darte. A veces solo nos resta vivir la derrota.

Fue hace tiempo, mi amigo, muchos años atrás, cuando tenía tu edad. Me enamoré. Como toda relación, al principio genera dudas, pero a su vez viene acompañada de gratos momentos. Sin embargo, ocurrieron cosas, situaciones no pedidas, desencuentros y viví el desamor. La falta de confianza. Fue algo que le dijeron, algo que ella creyó y que con mis acciones, dichos, encuentros no fui capaz de desacreditar. Y todo terminó.

Por ello mi amigo, tal como lo hice con pena, debes aprender a cuidar la confianza que te dan.

Posted in Sin categoría | 1 Comment

NO TE SALVES

Hoy hablaba con los psicólogos sobre la necesidad de vivir plenamente cada momento, escapando de la letania de lo cotidiano, alejándose de lo que se nos impone por la naturaleza o la vida, siendo plenamente humanos. Dejar de ser corderos para vivir por sí mismos. Y me acordé de este poema de Mario Benedetti. Con cariño para mis alumnos, que a veces no se arriesgan a ser protagonistas de la hstoria…

NO TE SALVES

No te quedes inmóvil
al borde del camino
no congeles el júbilo
no quieras con desgana
no te salves ahora
ni nunca
                no te salves
no te llenes de calma
no reserves del mundo
sólo un rincón tranquilo
no dejes caer los párpados
pesados como juicios
no te quedes sin labios
no te duermas sin sueño
no te pienses sin sangre
no te juzgues sin tiempo

pero si
             pese a todo
no puedes evitarlo
y congelas el júbilo
y quieres con desgana
y te salvas ahora
y te llenas de calma
y reservas del mundo
sólo un rincón tranquilo
y dejas caer los párpados
pesados como juicios
y te secas sin labios
y te duermes sin sueño
y te piensas sin sangre
y te juzgas sin tiempo
y te quedas inmóvil
al borde del camino
y te salvas
                    entonces
no te quedes conmigo.

Posted in Sin categoría | Leave a comment

Desiderata

Un bello poema que me encanta desde mi más pequeña infancia:

DESIDERATA

Anónimo encontrado en la vieja iglesia de Saint Paul. – Baltimore.1693

Anda plácidamente entre el ruido y la prisa, y recuerda la paz que se puede encontrar en el silencio. En cuanto te sea posible, Vive en buenos términos con todas las personas, enuncia claramente tu verdad; escucha a los demás, incluso al torpe e ignorante; ellos también tienen su historia. Evita las personas ruidosas y agresivas, pues son un fastidio para el alma, Si te comparas con los demás, te volverás vano y amargado; porque siempre habrá personas más grandes y más pequeñas que tú. Disfruta de tus logros así como de tus planes. Mantén el interés en tu propia carrera, por humilde que sea; ella es un tesoro en el fortuito cambiar de los tiempos, se cauto en tus negocios; pues el mundo está lleno de egoísmos, Pero no te cierres a la virtud que hay en ella; mucha gente se esfuerza por alcanzar nobles ideales; y en todas partes la vida está llena de heroísmo, se tú mismo. En Especial, no finjas los afectos. Tampoco seas cínico en el amor; porque medio de todas las arideces y desengaños, es perenne como la hierba. Acata dócilmente el consejo de los años, abandonando con donaires las cosas de juventud. Cultiva la fuerza del espíritu para que te proteja en la adversidad repentina. Pero no te angusties con fantasmas. Muchos temores nacen de la fatiga y la soledad. Junto con una sana disciplina, se benigno contigo mismo. Tú eres una criatura del universo, no menos que las plantas y las estrellas; y tienes derecho a existir, y sea que te resulte claro o no, el universo marcha como debiera. Por lo tanto, mantente en paz con Dios, cualquiera sea tu modo de concebirlo y cualesquiera sean tus trabajos y aspiraciones, mantén la paz con tu alma en la bulliciosa confusión del planeta, que con todas sus farsas y sueños fallidos, sigue siendo hermoso. Ten cuidado. Esfuérzate por ser feliz.

Posted in Sin categoría | 3 Comments

Eso que llamamos amor

Tomado de el Blog de Deyper

Amar, amor, enamorarse, enamorado, amante, amado. Hace un tiempo recibí la petición, más bien desafío, de tener que hablar acerca del amor. Yo iluso, amparado en mi ignorancia acepté el reto. Lo problemático se dio en que a quien le preguntaba sobre el amor contestaba algo distinto y muy alejado de lo que yo esperaba.

Es un sentimiento. Es dar, darlo todo por alguien. Es fundirse en el otro siendo uno. En realidad son distintos tipos de amor. En fin, muchas características y pocas definiciones. Eso es algo que te enseñan al empezar a estudiar filosofía, las definiciones no corresponden con cualidades de las cosas, sino con las cosas mismas. El viejo Sócrates ya lo había dicho así: la pregunta que importa es la que atiende a la esencia, qué es y no a lo accidental, cómo es.

Fue en ese momento en que recordé al viejo Sócrates cuando recordé una de mis primeras lecturas filosóficas, El banquete, un texto en que Platón a través de los labios de Sócrates nos da una propuesta para entender el amor. Quizás todavía esa propuesta nos sirva de algo.

El origen del amor.

Tomado de Blog del Departamento de Cultura Clásica del IES Pere d'Esplugues de La Pobla Llarga

En el texto antes citado Sócrates se encuentra con distinguidos comensales y en medio de diversas libaciones y alabanzas, se ponen de acuerdo en honrar diversos relatos que permitan explicar el sentido de eros, el amor. Las posturas con diversas. En primera instancia, se nos define al amor como una aspiración, un deseo de captar y alcanzar el objeto amado, que puede ser exclusivamente carnal o puede tener un interés hacia lo más noble en el hombre, lo racional. El amor es simple deseo, será bello o malo dependiendo de lo que se desea:

 

“Y es pérfido aquel amante vulgar que se enamora más del cuerpo que del alma, pues ni siquiera es estable, al no estar enamorado tampoco de una cosa estable, ya que tan pronto como se marchita la flor del cuerpo del que estaba enamorado, «desaparece volando», tras violar muchas palabras y promesas. En cambio, el que está enamorado de un carácter que es bueno permanece firme a lo largo de toda su vida, al estar íntimamente unido a algo estable”.

Algo de cierto se da en esta propuesta. Quienes nos hemos enamorado debemos reconocer que no todo amor nuestro ha sido bueno. ¿Cuántas veces hemos confundido una obsesión con amor? ¿Cuántas hemos confundido la aprehensión con el cuidado, la dominación con el amor? Al parecer el amor, el bueno, se determina por su aspiración a lo noble y duradero. Sin embargo, ¿cómo sé que lo que amo o a quién amo es alguien noble y bello? Podríamos ser platónicos y establecer que aspirar a lo racional sería lo correcto, pero me parece que esto no es  algo que el vulgo aprecie.

 Por ello aparece una segunda alternativa. El amor es una necesidad, un deseo de volver a configurar lo que en principio era uno. Aristófanes, según Platón, plantea que el hombre en un principio fue creado como un ser redondo con cuatros brazos, cuatro pies, dos sexos, muy fuerte y capaz de todo. Zeus los dividió para evitar la ambición implícita en la humanidad. Sin embargo no pudo el dios evitar que el hombre buscase a través del amor restaurar su naturaleza. El amor aparece como una necesidad, un deseo de completar lo inacabado de cada uno:

Desde hace tanto tiempo, pues, es el amor de los unos a los otros innato en los hombres y restaurador de la antigua naturaleza, que intenta hacer uno solo de dos y sanar la naturaleza humana. Por tanto, cada uno de nosotros es un símbolo de hombre, al haber quedado seccionado en dos de uno solo, como los lenguados. Por esta razón, precisamente, cada uno está buscando siempre su propio símbolo.

 

No son pocos los que comparten esta visión de lo amoroso. Muchos definen el amor como el poder volver  a ser uno. El perderse en el otro y restaurar así una naturaleza perdida de antemano. Sin embargo dos preguntas me aparecen en esta visión: entonces ¿el amor es algo predeterminado de antemano que sólo se da con algunos, de tal forma que sólo te enamoras una vez? Y por otra parte, ¿será necesario que el amor suponga fundirse en el otro perdiendo su propia identidad?

Acá es cuando aparece Platón con su propia visión acerca de lo amoroso:

Cuando nació Afrodita, los dioses celebraron un banquete y, entre otros, estaba también Poros, el hijo de Metis. Después que terminaron de comer, vino a mendigar Penía, como era de esperar en una ocasión festiva, y estaba cerca de la puerta. Mientras, Poros, embriagado de néctar –pues aún no había vino–, entró en el jardín de Zeus y, entorpecido por la embriaguez, se durmió. Entonces Penía, maquinando, impulsada por su carencia de recursos, hacerse un hijo de Poros, se acuesta a su lado y concibió a Eros. Por esta razón, precisamente, es Eros también acompañante y escudero de Afrodita, al ser engendrado en la fiesta del nacimiento de la diosa y al ser, a la vez, por naturaleza un amante de lo bello, dado que también Afrodita es bella. Siendo hijo, pues, de Poros y Penía, Eros se ha quedado con las siguientes características. En primer lugar, es siempre pobre, y lejos de ser delicado y bello, como cree la mayoría, es, más bien, duro y seco, descalzo y sin casa, duerme siempre en el suelo y descubierto, se acuesta a la intemperie en las puertas y al borde de los caminos, compañero siempre inseparable de la indigencia por tener la naturaleza de su madre. Pero, por otra parte, de acuerdo con la naturaleza de su padre, está al acecho de lo bello y de lo bueno; es valiente, audaz y activo, hábil cazador, siempre urdiendo alguna trama, ávido de sabiduría y rico en recursos, un amante del conocimiento a lo largo de toda su vida, un formidable mago, hechicero y sofista.

El amor nace de dos dioses distintos, Poros, el recurso y la riqueza, y Penia, la diosa de la carencia, de la pobreza. El amor no es entonces la dominación del objeto amado, posee en sí la condición de carencia, de austeridad, de deseo frente a algo que no se posee y que se busca desesperadamente. Cuando se ama se ama porque se espera alcanzar algo que no se domina ni posee. Hay una aspiración permanente y constante, un estado de admiración, pero no de dominación. Pero un estado que aspira a lo mejor del objeto amado. Puesto que al ser hijo de la riqueza es un deseo hacia lo absoluto, hacia lo perenne. El amor es de lo absoluto, de la entrega total. Un deseo eterno que desea presentarse totalmente. El amor es por tanto el deseo de poseer por siempre el bien, que está presente en la persona amada.

Amor Platónico.

 En general usamos este término para expresar un amor imposible, irrealizable, ideal. Para muchos la teoría platónica es así, algo que nunca se puede desarrollar por completo. Al establecer la separación entre dos mundos, el sensible y el ideal, Platón pareciera invitarnos a soñaren otra realidad. Sin embargo, los que hemos estudiado a Platón sabemos que su proyecto pretendía ser todo menos algo irrealizable.

Volvamos al amor. En términos de Platón cuando tú amas a alguien lo haces porque en esa persona reconoces la presencia de la belleza primordial. En el esquema griego la belleza se manifiesta en la bondad y en la verdad. Si amas a alguien es porque en esa persona logras encontrar la imagen de lo más perfecto.

El amor tiene un sentido perfectivo. Hay amor cuando en el encuentro con el ser amado te sientes crecer, sientes que el tiempo se detiene y que todo puede ser cada vez mejor. El amor te conecta con lo eterno, con lo permanente, con lo bello. Hay amor por tanto en la realización plena de tu ser junto al del ser amado.

Sin embargo tal crecimiento no implica un precio. El amor se vivencia en la libertad. Nadie pertenece a nadie, pero en el fondo quisiéramos que fuese así. Recuerda que el amor es hijo de la carencia, de la pobreza. Amamos porque no tenemos al ser querido, no es nuestro, aunque nunca quisiéramos perderlo. Por ello es que el amor implica compromiso. Solo hay libertad cuando decido o elijo efectivamente. Sin esa elección y sin la fidelidad a esa elección no hay amor.

El amor implica un salto permanente a lo querido. Por ello que el amor no se expresa en una conquista, no es una dominación. Si sientes que dominas, que ya es tuyo, en ese momento lo perdiste, porque no hay propiedad en el amor, hay aspiración, permanente acercamiento, devenir constante.

Posted in Sin categoría | Leave a comment

Difusión de responsabilidad

Hace poco realicé una actividad de ayuda a un amigo, aquejado de una gran enfermedad. Invité a muchos jóvenes  a ayudarme, muchos dijeron que irían… al final terminé acarreando sillas y bancas solo con uno (¡Grande José!).

Cuando he ido consultando porque no fueron, la excusa se reducía a lo más simple y sencillo: “Perdone, profe, pero pensé que los demás irían”.

Es usual creer que la responsabilidad se delega. En general en mi país se goza mucho con los derechos pero los deberes solemos dejarlos de lado. El problema es que cuando la responsabilidad pasa a ser de todos, termina finalmente siendo de nadie.

La explicación la dan los amigos sicólogos: a mayor grupo de personas que observan un hecho menor compromiso por ayudar  habrá. En cambio si hay pocos observadores, lo más probable es que haya mejor ayuda. Eso se llama “difusión de responsabilidad”.

Tal teoría me permite entender a mis alumnos, pero no necesariamente disculparles. Creo que aún deben entender que cuando uno se resta de algún compromiso, algo importante se puede perder. Es cierto que solos no podemos cambiar el mundo, pero si faltan nuestras manos seguramente el mundo no será mejor de lo que es.

Por eso quiero que lean la siguiente historia, se trata de un clavo, ¡y lo importante que se perdió cuando el clavo faltó! A veces creo que no nos damos cuenta el valioso clavo que cada uno de nosotros es.

HISTORIA DE UN CLAVO.

Agradezco la imagen.

El Rey Ricardo se preparaba para la batalla de su vida. Un ejército conducido por Enrique, conde de Richmond, marchaba contra él. El combate decidiría el destino de Inglaterra.
Esa mañana Ricardo mandó a un lacayo a consultar al herrero si su caballo estaba listo.
«Ponle pronto las herraduras –dijo el criado-. El rey desea cabalgar al frente de sus tropas»
«Tendrás que esperar –respondió el herrero-. En estos días he herrado a todo el ejército y ahora debo conseguir más hierro»
«No puedo esperar –gritó el siervo, con impaciencia- los enemigos del rey avanzan y debemos enfrentarlos en el campo. Arréglate con lo que tengas».
El herrero puso manos a la obra. Con una barra de hierro hizo cuatro herraduras. Las martilló, las moldeó y las adaptó a los cascos del caballo. Luego empezó a clavarlas. Pero después de clavar tres herraduras, descubrió que no tenía suficientes clavos para la cuarta.
«Necesito un par de clavos más –dijo- y me llevará tiempo sacarlos de otro lado»
«Te he dicho que no puedo esperar, ya oigo las trompetas ¿No puedes apañarte con lo que tienes?»
«Puedo poner la herradura, pero no quedará tan firma como las otras»
«¿Aguantará?» -preguntó el siervo.
«Tal vez, pero no puedo asegurártelo»
«Pues clávala –exclamó el siervo- y date prisa o el Rey se enojará con nosotros»
Así el Rey salió con su caballo a luchar. Ricardo cabalgaba en medio del campo de batalla de aquí para allá, alentando a sus hombres y luchando contra sus enemigos.
« ¡Adelante, adelante!» -gritaba lanzando sus tropas a la fiera batalla.
A lo lejos, del otro lado del campo, vio que algunos de sus soldados retrocedían. Si otros los veían, también se retirarían. Ricardo espoleó a su caballo y galopó hacia la línea rota ordenando a sus soldados que regresaran a la batalla.
Estaba en medio del campo cuando el caballo perdió la herradura. El caballo tropezó y rodó, y Ricardo cayó al suelo.
Antes que el rey pudiera tomar las riendas, el asustado animal se levantó y echó a correr. Ricardo miró en derredor. Vio que sus soldados daban media vuelta y huían, y las tropas de Enrique lo rodeaban.
Agitó al espada en el aire.
« ¡Un caballo! –gritó- ¡Mi reino por un caballo! »
Pero no había ningún caballo para él. Su ejército se había desbandado y sus tropas sólo pensaban en salvarse. Poco después los soldados lo atraparon y la batalla terminó.
Desde esos tiempos la gente dice:

Por falta de un clavo,

fue que la  la herradura se perdió,

 


por falta de una herradura,

que el caballo se perdió,

por falta de un caballo,

fue que el caballero se perdió,
por la falta del caballero,

fue que la batalla se perdió,

y así como la batalla,

fue que un reino se perdió. 

Y todo porque fue un clavo el que faltó.

FIN

Posted in Sin categoría | 3 Comments

Un cuento ante los problemas

La cosa es así: Yo tenía un lindo blog en donde gauradaba todos los relatos, historias y refelxiones que se me ocurrían. Un día la tierra se movió y todo se perdió. Y con ello mi lindo blog.

Así que iré paso a paso recuperando lo perdido. Por hoy en este reinicio, un viejo cuento tibetano que enseña a como enfrentar los problemas…

LOS DOS ANILLOS
Cuento Tibetano muy antiguo pero que yo recuperé de acá.

Un hombre de negocios murió dejando una considerable fortuna, que sus hijos se repartieron por igual. Al cabo de un tiempo se encontró una bolsita que había sido celosamente guardada por el difunto. Cuando la abrieron encontraron dos anillos. Uno de ellos tenía engarzado un valioso diamante y el otro era un simple aro de plata.

El hermano mayor, al ver los anillos, dedujo que con toda seguridad pertenecían a sus ancestros y por eso el padre las había guardado con tanto interés.

“Al ser el primogénito -dijo, lleno de avaricia- me corresponde el anillo del diamante”

“De acuerdo. -dijo el hermano menor- Que seas muy feliz con el anillo del diamante, que yo lo seré con el de plata.”

Cada hermano se colocó en el dedo el anillo correspondiente y cada uno de ellos emprendio su vida por separado. Pero unos días después, el hermano menor, preguntándose el por qué su padre guardaba tan celosamente un anillo sin aparente valor, comenzó a examinarla con detenimiento y, al hacerlo, pudo leer en su interior la siguiente inscripción:

Esto también pasará

“Bueno -se dijo- este debía de ser el “mantram” de mi padre.”

Transcurrió el tiempo. La vida siguió su curso para ambos hermanos, con sus inevitables fluctuaciones. Vinieron los buenos y los malos momentos. Situaciones favorables y situaciones desfavorables. El placer y el dolor. Los cambios de la vida comenzaron a desequilibrar al hermano mayor, que se exaltaba fácilmente cuando las circunstancias eran favorables y se deprimía cuando eran adversas. Todo le causaba desequilibrio, de tal manera que tuvo que empezar a tomar somníferos, a visitar médicos, a someterse a variadas terapias y a soportar la intranquilidad de su mente.

El tiempo huye. Discurría como un río serpenteante la vida del hermano pequeño. También tenía momentos buenos y momentos malos. Alegrías y sufrimientos. Situaciones plácidas y situaciones dolorosas. Pero siempre tenía presente la inscripción del anillo de plata: “Esto también pasará”. De ese modo mantenía una actitud ecuánime y equilibrada, el ánimo siempre firme y la mente tranquila.

No se apegaba a lo placentero y no tenía aversión a lo difícil. “Esto también pasará”. No se exaltaba y no se deprimía. Estaba siempre en paz consigo mismo, pacífico y contento, fluyendo en armonía.

Como han dicho siempre los grandes maestros: “No te aferres al disfrute ni odies el dolor. Mantén la mente firme ante el placer y ante el sufrimiento, el encuentro y la pérdida, el triunfo y la derrota, el halago y el insulto”.

Esto también pasará.

FIN

Posted in Nütram | Leave a comment

Carta de un profesor al Presidente

Señor:

Sebastián Piñera Echenique.

Presidente de la República de Chile.

Santiago CHILE.

Respetado y  enigmático señor Presidente:

Quisiera no le extrañe ni piense que es una falta de respeto  dirigirme a vuestra persona  con el adjetivo de “ enigmático “, pero es para mí un verdadero enigma que alguien con la situación económica que Ud. tiene , se encuentre enfrentado a un cargo que tantos dolores de cabeza , y de varias partes del cuerpo más , le debe  traer . Y, cuando, atendiendo a las expectativas de vida del ser humano, debiera estar gozando ahora junto a su familia, de tantas soñadas experiencias de vida placentera que el dinero le puede ofrecer. Un enigma para el cual debe tener su respuesta, supongo.

Mi nombre es Federico Enrique Aguilar Álvarez, Rut 5413133-K, Domiciliado en Latorre 414, provincia de Arauco, comuna de Lebú, octava Región. Soy profesor de la Unidad Educativa Fresia Graciela Müller Ruiz de nuestra ciudad. Quizás debiese decir ex profesor atendiendo a que me encuentro a un mes de acogerme a la jubilación, después de 46 años  de servicio y haber cumplido la edad legal de 65 años.*

Me jubilo, me jubilan, no importa como sea el concepto real, el caso es que, como me dicen  en la carta “tipo” que me enviaron, dejo de pertenecer al Sistema  y se me agradece “mi innegable labor y compromiso brindado  como educador de todos aquellos alumnos y alumnas que tuvo durante su permanencia como docente de este Sistema Educacional”.

Lo que no se dice, porque es muy feo decirlo , es que me envían como a todos los docentes que se encuentran en mi caso , a una etapa de pobreza  e incertidumbre  que aplasta , entristece y estremece  por su crueldad ; a una situación de vida  que hace llorar a miles de hombres y mujeres  que lo dieron todo en una profesión que debiese ser la Reina de las Profesiones , porque ella es la forjadora de la Sociedad en todo su conjunto.

Lo que no se dice es que uno no sólo debe, como un huacho, comenzar a iniciar sus papeleos propios de la Pensión, sino que debe empezar también  los Trámites de Despego de la Vida que medianamente bien llevaba hasta este día, ya que comienza el negro capítulo de renuncias a todo aquello que de una u otra forma le habría ayudado a sobrellevar su vida de Ente Pasivo, pero que atendiendo a lo miserable de su Pensión no puede solventar de ninguna forma. Veamos:

a)  Renunciar al Cable, Teléfono fijo y Banda Ancha, tres adelantos que no son lujos y sí son necesarios porque nos mantienen conectados con la cultura y la entretención, pero que en tu futuro representan 1/5 de tu futura pensión de jubilado. Imposible seguir con ellas.

b) Renunciar a comprar los Suplementos Alimenticios , vitaminas y oligoelementos que se adquirían para tener esas fuerzas extras para seguir trabajando en el inhóspito mundo de la educación actual , y quedarse solamente con aquellos que combaten la Diabetes , Hipertensión , Stress Nervioso, Artritis , Reumatismo , Cardiopatías  y otras propias de la edad que acabas de cumplir y que se seguirán produciendo en el cercano devenir del Tiempo y para las cuales deberás esperar que el Auge te auxilie, Dios mediante.

c)  Renunciar a las cuentas de las Grandes Tiendas  porque, ¿Qué va a comprar o qué cupo le van a dar a un jubilado muerto de hambre, que muestra unas liquidaciones de sueldo que hace sonreír con lástima al encargado de otorgar créditos?

d)  Renunciar a esa Isapre que tan mal lo trataba a uno cuando se enfermaba y presentaba Licencia, y para la cual uno ya no sirve cuando jubila , porque no genera riqueza , pero que le daba algo mejor al afiliado que el  alicaído Sistema de Salud Pública llamado FONASA , al cual ya comenzamos a allegarnos dado que la mencionada Isapre ,en forma muy diplomática , nos dijo que nos fuésemos ,porque ellos no tenían planes para nosotros ( le faltó decirnos “ los pobres con los pobres “).

e) Renunciar a esa Cuenta Corriente que en algo le elevaba el ego a uno cuando giraba un chequecito de vez en cuando, porque seguirla manteniendo ( la cuenta ) es un chiste de muy mal  gusto  para el Banco y una risa para todos.

f) Renunciar al uso del vehículo todos los días porque, ¿Cómo usarlo, con los prohibitivos precios de los combustibles, sobre todo para los del sector pasivo, como elegantemente nos llaman? Y eso sin contar si el Sentido de la Vista le da para andar conduciendo con seguridad para uno y para todos.

O sea, entramos de lleno a una Economía de Guerra, ¿Entre quiénes? Entre el pobre Profesor Jubilado  y la Sociedad que lo enclaustró, lo eliminó como ciudadano digno de respeto y digno de vivir una vida medianamente placentera. Una guerra que el profesor jubilado no ganará jamás  y que le irá marchitando año a año, esperando angustiado que, al final, haya alguien que le tienda la mano y le pase ese “vaso de agua” que tantos y tantos no reciben de nadie. Eso es para andarse riendo…

Creo que no hay nada más triste que ver morirse a pausa a un profesor al que tanto se le debe, olvidado y viejo, como un trasto del cual nadie quiere ni hablar ni hacerse cargo. He visto en ese caso a muchos de ellos, incluso a dos de los tres directores bajo cuyas órdenes trabajé. Pasaban a mi lado y bajaban la cabeza, ocultando la mirada avergonzados  ¿Avergonzados de qué, Dios mío? ¿De ser Exonerados de la Vida? ¿De envejecer miserables y olvidados? ¿De haberse empobrecidos, de un día para otro, porque el Sistema les engañó y robó su futuro de un paraguazo?  ¿Avergonzados de suplicar por atención médica, en largas filas, en los hospitales públicos? ¿Avergonzados de  tener miradas de perros apaleados?  ¿Avergonzados de no haber nunca supuesto que la Vida te da sorpresas muy amargas? ¿Avergonzados de las sonrisas irónicas de aquellos que alguna vez  envidiaron tu sapiencia y el lugar que ocupabas en la sociedad? ¿Avergonzados de no poder responder a tus hijos y nietos por qué se te trata así en el final de tu vida?

Alguien, con un orgullo mal entendido, dice soberbio: -¡ No quiero inspirar lástima ! – ¿Por qué no? – ¡Debemos  inspirar lástima!  Debemos sensibilizar a un Gobierno y a una Sociedad que han sido y siguen siendo tremendamente malagradecidos para con sus profesores,  “desechables”, como ellos parecen considerarnos. Debemos tragarnos nuestro orgullo y rogar,  a quién sea , porque la maldita situación en la cual hemos caído , sin saber por qué , se acabe y levantemos al jubilado profesor que hoy está de rodillas  y lo pongamos de nuevo en el camino , con otro rostro y otra mirada  más esperanzadora  , más llena de fe, porque lo que es hoy , algunos profesores sólo desean morirse y descansar en paz para siempre .

¿Tenemos la culpa nosotros de que una AFP, que solo piensa en ganar plata a costa de sus afiliados, se equivoque en sus inversiones  y nos haga perder cada día más y más dinero, de la poca que tenemos, y busque explicaciones truchas  en los “vaivenes de la economía mundial”? ¿Tenemos culpa de que por la falta de información del gobierno de turno, aceptamos ser traspasados a una AFP y no nos quedamos  en el INP donde tan bien estábamos, hecho que nos significó perder la última oportunidad de salir con un sueldo decente, tal como lo hicieron unos cuantos “iluminados” que hoy se encuentran con pensiones mucho mejores que nosotros,  pero creando de nuevo esa asquerosa separación de profesores jubilados de primera y segunda categoría?

¿ Tenemos culpa los profesores de que un gobierno inepto  crea vengarse de un Gobierno Militar, no cumpliendo con una Ley que favorecía al Magisterio,  y nos deja a todos con una cara de estupor  y vergüenza ajenas,  en que sólo cabe mirar al Cielo  esperando una explicación de lo alto, explicación  que los hombres  (autoridades) no quieren darnos ?

A todos los gobiernos de los últimos 20 años les hemos escuchado reconocer que la Deuda Histórica del Profesorado existe, que se nos mintió y se nos estafó, ¡Todo el planeta lo reconoce! ¡Y qué sacamos con que lo reconozcan si nadie le busca la tan buscada y desesperada  solución! Es como con el Holocausto, todo el mundo reconoce que seis millones de judíos murieron por culpa de un loco, pero ¿ Y qué se ha hecho de ahí en adelante? ¡Nada!  Los locos siguen proliferando y las víctimas siguen muriendo en el mundo y nadie le pone coto a nada de nada.  Frases de buena crianza y … a otra cosa  mariposa.

Con los Maestros de Chile sucede algo parecido: siguen muriendo cada día miles de olvidados profesores jubilados y en ejercicio, y nadie les da la solución que podría paliar en parte su miserable condición actual. ¡Nadie!*

Los profesores no piden se les devuelva todo lo que se les robó, ¡No! Sabemos que ello es casi imposible ; sólo pedimos se nos dé un Bono de Auxilio y, lo prioritario y urgente , se nos arregle la Pensión de Jubilación y así saber que mediante un Acto de Justicia y Clemencia podremos tener un poco de tranquilidad y paz en los últimos años de  nuestras atribuladas vidas , y sentir que la GRAN LUCHA POR EDUCAR A UN PUEBLO NO FUE EN VANO  , y que lo hicimos por una sociedad  y  comunidad  realmente agradecida .

Señor Presidente: Los profesores no hacen huelgas de hambre,  ¿Para qué?  A ellos se les manda a morirse de hambre. Ahora bien, si lo miramos fríamente, los profesores hacen Huelgas de Muerte: Ya van 6.000.-profesores que han fallecido esperando una solución a su Deuda Histórica. ¿No es esto una especie de Holocausto chileno?

Somos 180.000 los miembros del Magisterio , más 320.000 que giran en nuestro entorno ( ex profesores , parientes , amigos y simpatizantes del gremio ) lo cual hace un universo de más o menos 500.000 personas , la misma cantidad de votos  que le costó a la Concertación el último Desastre Electoral , por habernos tratado soberbiamente a patadas. Queremos que esa misma cantidad sea de ahora de individuos agradecidos de aquél que, por fin, cumple su palabra empeñada en su campaña presidencial y trae hasta nosotros  la tan ansiada Justicia Social del  Profesorado.

Salud y Vida para usted Presidente

Atentamente Federico Enrique Aguilar Álvarez.

Profesor Jubilado de Chile.

Rut.-5413133- K.

Latorre 414.

Lebú. Chile.

Posted in Sin categoría | 2 Comments

Nacimiento

Cuando supimos la noticia nos impactó. Nuestro bebé era esperado. Luego de 4 años de luna de miel, nos nació del amor la necesidad de tener un hijo. En campaña nos pusimos y al poco tiempo Claudia empezó a sentir ciertas molestias.

“Estoy embarazada” fue lo que me dijo

Si bien lo esperaba no me imaginé el impacto que causaría. Fue tan emocionante como cuando escuché sus primeros latidos.

Siempre estuve con Claudia en lo que se refería al nacimiento de mi bebé. Acompañarla a una ecotomografía era lo normal. Sé que el marketing lo llevan las mujeres. Se sientan allí en esa postura tan incómoda y las llenan de esa crema helada. Sin embargo uno s se sienta ahí, nervioso, culpable de todo lo que ocurre y te muestran una pantalla sin sentido. Hay que fingir que se ve lindo. Todo es una actucación. Hasta… hasta que el médico pone el sonido.

Y lo escuchas.

Lo sientes.

Reconoces a tu hijo.

Los latidos son intensos, fuertes y rápidos. Llenan todo el espacio con su necesidad vital de existir. Y ya la vida no es lo mismo.

Un bebé que llega es un acto concreto de una esperanza que se manifiesta. No hay en él nada seguro. Nada le ha sido dado. Todo lo necesita. Sin embargo su mirada, su sonrisa, cada parte de su ser, nos da la fuerza para continuar. Él, que carece de todo, es capaz de entregarnos todo lo que necesitamos para cuidarlo.

Una hija, un hijo, por otra parte, es una bendición, es una promesa abierta que en algunos se transforma en compromiso. Es un sello inexcusable, pues nos marca. Desde ese momento la vida no será la misma, ahora otros pasos, otras manos han de vivir con uno, han de permanecer en nosotros. Las decisiones dejaran de ser personales para convertirse en paternales, maternales y, finalmente, familiares.

De alguna forma la navidad esto nos recuerda. Hoy nos nace un bebé, un bebé esperado por todos, querido por todos. En su pesebre nos recuerda su condición de pobre, no posee nada. Sin embargo nos llena a todos de sentimientos de paz, de amor, que nos impulsan por una vez al año dejar de mirar el ombligo, dejar de caminar mirando el suelo, dejar de sentir que nuestros problema s son más grandes. Por una vez, un bebé nos recuerda que hay otros, que al levantar la mirada hay otros ojos, que también sonrien. Y cuando ocurre eso, cuando abrazamos a quien nos ha acompañado durante todo el año (y que no lo habiamos visto), cuando la bendición se convierte en un apretado abrazo un beso tierno en la mejilla, ahí es cuando ocurre el misterio de la navidad.

Un niño ha nacido en tu corazón. Protégelo, cuídalo.

Feliz Navidad.

Posted in Sin categoría | Leave a comment