Yo marcho, ¿tú?

no-al-galponHace un tiempo se ha instalado en nuestra ciudad una pugna impresionante que poco a poco ha ganado mi atención y respeto. Un grupo económico de nuestro país ha decidido, para ahorrarse unos cuantos millones de pesos, instalar en medio de nuestra ciudad un galpón para llenarlo con concentrado de cobre. Seguro de su acción y con la certeza de que el antofagastino común seguirá dormido, no sólo lo ha hecho sin meditar sus acciones, sino también con un osado descaro: ha construido un feo galpón lo más grande y visible posible.

Es como si con premeditada sorna estuviese desafiándonos a todos nosotros diciéndonos: “tengo el dinero, hago lo que quiero”.

Han sido unos pocos valientes lo que han levantado su voz para oponerse. Unos pocos ciudadanos de todos los colores políticos, credos e ideologías, quienes han dejado sus diferencias por un bien mayor. Muchos otros  han querido sumarse, pero no han podido. Mal que mal este mismo grupo económico financia algunas feria culturales, más de algún equipo deportivo y más de algunas fiestas navideñas y festivales varios. Sin embargo, esos pocos que han levantado su voz, han logrado lo imposible: detener esa fea construcción.

Por el momento.

Y digo por el momento porque la lucha no ha terminado, todo lo contrario se ha agudizado mucho más  aún. Ellos se jactan de los más de  cuatro mil millones de dólares que implican su negocios “para el país” y con ello presionarán más y más a nuestras autoridades con  connotados equipos de asesores comunicacionales o más de algún despacho de ilustres abogados de la “capital”, que vendrán a darnos clases de derecho y de economía.

Es la vieja lucha del más débil contra el fuerte, de “David contra Goliat”. Por un lado la enorme fortuna de quienes se han enriquecido a costa de nuestra salud, mientras que por el otro, un puñado de voluntades que no poseen más que su ingenio.

Somos Antofagasta, somos una ciudad que vive al alero de la minería y que por lo mismo sufre las consecuencias de la misma. A todos nos achacan lo de vivir en al ciudad más rica de Chile, sin embargo pocos saben del precio que hemos pagado por ello: ¿No parece extraño que en nuestra ciudad la tasa de Cáncer Broncopulmonar sea tres veces más alta que en otras ciudades? Un tipo de cáncer que se explica por la presencia de arsénico en nuestro medio ambiente. ¿No causa alarma que la estadística indica que los trastornos del espectro autista (TEA) son altos en Antofagasta, situación que se presume por la existencia de altos contenidos de metales pesados, tales como plomo y mercurio? ¿No es alarmante que en nuestra ciudad las tasas de mortalidad por cáncer sean las más altas? ¿Qué más necesitamos saber para despertar del infantilismo y proteger lo que es nuestro?

Vivimos en una ciudad contaminada, que altera a nuestros hijos, que presenta graves antecedentes que podrían afectar a tus nietos y bisnietos, y aún así seguimos en silencio viendo como otros se atreven a luchar.

Luego aparece en nuestro puerto, en pleno centro de la ciudad, un gigantesco galpón que sin ninguna consideración hacia quienes vivimos acá, se nos impone bajo la excusa de que son 4.500 millones de dólares invertidos para exportar el concentrado de cobre por nuestra ciudad. Concentrado que generaría a la larga un mayor foco de contaminación para nuestra ciudad, con consecuencias aún más graves de las antes mencionadas.

Creo que ya el daño ha sido suficiente y que estas acciones que ocurren a nuestro alrededor, ya no solo afectan a unos pocos, sino que constituyen un modo de actuar, por parte de  los grandes grupos económicos, por sobre nuestra ciudad. No es algo que afecte a  algunos, sino a todos, pues cada uno ha de sentir a su ciudad como parte de su hogar y actuar por proteger la propia dignidad.

Es por eso, que cuando me entere de esta situación por parte de uno de los pocos que se ha alzado en contra, sentí que no podía quedar indiferente. Creo que en algunas ocasiones la vida nos pone a prueba y nos obliga a tomar luchas que son riesgosas pero que valen la pena, porque lo que en definitiva se juega es algo muy valioso: la vida de nuestros seres queridos.

Quiero que me entiendas bien, soy un tipo muy cómodo, no tengo nada especial ni mejor que tú, me gusta mi tranquilidad como a  nadie. Pero creo que entenderás que cuando toda la evidencia te demuestra que  estos señores están hipotecando la salud de tu hija, el bienestar de los niños , por unos cuantos millones de dólares, no te queda otra opción más que ponerte delante y con dignidad decir “no más, no a mis niños”. No hay dinero que valga el futuro de nuestros niños, el futuro de nuestras familias, el futuro de nuestra ciudad.

Ese galpón sigue ahí, pues es el símbolo del poderoso que nos señala con arrogancia que aún no ha perdido. Por ello, hoy es necesario no sólo que yo salga a tratar de detenerlo, sino que tú también lo hagas. Así con tu voluntad, la mía y la de todos los que podamos juntar, deberemos dar, por una vez en la vida, la batalla por la cual merece la pena jugársela.

No te aseguro que será sencillo, ni que será heroico, ni siquiera puedo prometerte la victoria, pero sí estoy cierto que e el futuro podremos mirar a nuestro hijos a los ojos y decirles que hicimos lo imposible por sus vidas. Por eso desde hoy yo marcho, ¿tú?

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Liberación

Emancipate yourselves from mental slavery;
none but ourselves can free our minds.

conformismoHace años alguien me dijo que para poder pasar intacto por el servicio militar tenías que ser parte del montón. “Si te destacas mucho te darán mucha pega extra, y si te equivocas más que el resto serás el que siempre castigaran para dar el ejemplo al resto, por eso no te apures, no seas ni el primero ni el último, mantente al medio” .
Yo tenía unos 14 años y no me pareció extraño el consejo. Gracias a Dios no tuve que hacer el servicio militar y no tuve que utilizar dicho consejo. Antes bien, me la he pasado rompiéndolo. Creo que la culpa la tiene la educación jesuita que recibí: “deben ser siempre los líderes que mueven el mundo”. Este consejo sí me parecía emocionante y correcto, no veníamos a este mundo a dejarlo tal como estaba, sino a transformarlo.
Sin embargo, durante mi vida ese ideal de conformismo, de pesimismo ante lo inevitable, ha sido casi la tónica de muchos conocidos míos: “¿Para qué hacer más si con el cuatro pasamos el ramo? ¿Para qué quieres seguir estudiando si no te subirán el sueldo con ello? ¿Para qué te esfuerzas por hacerlo bien si al final nadie te reconocerá por ello? ¿Para qué votar si al final tenemos que seguir trabajando mientras que los políticos seguirán robando?”
Tales preguntas surgen cotidianamente y pocas veces nos damos el tiempo para cuestionarlas. Incluso tenía un amigo que nunca hacía su cama, “¿para qué –me decía- la voy a hacer si al final en la noche igual debo desarmarla?”. Fue consecuente con su discurso hasta que una noche se encontró una enorme araña del rincón entre sus piernas. Desde ahí que él hace su cama con total prolijidad.
Ojalá existiesen más arañas para los estudiantes, trabajadores y ciudadanos conformistas.
Siempre he tenido la certeza que la vida es lo que uno elige, consciente e inconscientemente. Lo que ocurre es que muchas veces tomamos decisiones torpes sin darnos cuenta. Es cierto que basta con el cuatro para aprobar, pero cuando el profe de la universidad tenga que recomendar un nombre para un trabajo (y créeme que llegan peticiones a las universidades) no se acordará de los que obtuvieron un cuatro. Es cierto que no te subirán el sueldo si sigues perfeccionándote, peor al no hacerlo no tendrás nuevas oportunidades laborales y tendrás que bancarte esa pega por años. Es cierto que nadie te hará un monumento por hacer bien las cosas, pero tampoco nadie hablará de ti por hacerlas en forma mediocre. Y realmente estoy de acuerdo contigo en que si votas o no votas igual seguiremos trabajando, pero no es menos cierto que dependiendo de quien salga esas condiciones serán mejores o peores para ti y tu hijos.
Uno elige qué estilo de vida desea para sí. Si deseas ser alguien a quien la vida le pasa por encima o si prefieres ser tú quien pasa por la vida… haciendo lo que quiere. Es una cosa de actitud. Hay quienes tienen una actitud pasiva o activa ante la vida. Hay quienes se liberan y quienes solo se quejan. Por ello hoy quizás sea bueno recordar lo que Ghandi alguna vez dijo: no hay amo, donde no hubo un esclavo antes. A veces, nuestras decisiones nos convierten en esclavos sin darnos cuenta. Algún día se emanciparán las mentes y entre todos podremos hacer un país más justo y que valore a cada uno. Mientras habrá que seguir escuchando quejas, trabajar más duro y cantar una canción de redención para que algunos logren despertar.

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Para mi hermano: Ojos brillantes

Cuando era chico solía incomodar a mi hermano mayor con mi sola presencia. La verdad era que los juegos de él eran mucho más entretenidos. Juntar las camas y suponer que uno hacia una expedición submarina. Acomodar las sillas frente a la cómoda, poner el viejo televisor encima y luego las cajas simulando controles de una nave espacial y volar por el universo. Armar accidentes automovilísticos y luego investigar las causas. Recorrer los cerros de Chuqui buscando minas secretas. Ir a una cueva en medio del desierto a buscar el tesoro de piratas (sic). Esas y otras aventuras eran las que me esperaban cada vez que jugaba con mi hermano.
Por ello es que era más entretenido ir con él a jugar que hacer mis propios juegos.
Con el tiempo los juegos se transformaron en pantallas digitales. Bueno no tan digitales. Era un viejo Spectrum conectado a un televisor, con unas barras y puntos que con harta imaginación simulaban personajes y desafíos. Ahí fue cuando empezó a programar. Y desde ahí me transformé en su peor pesadilla: un usuario. Pues yo probaba los programas que construía.
No era todo tan malo para él. Yo también debí sufrir con su otra afición la música. No crean que es fácil tener un hermano que se dedica a la batería y que decide armar un grupo de rock en tu propia casa.
Luego le dio por estudiar en la Universidad de Chile y nos fuimos a vivir a santiago. Ahí juntos vivimos los últimos años de la dictadura, en medio de nuestra querida Villa O´Higgins, aprendiendo a vivir la vida desde la realidad.
En todo eso él reafirmó su intelecto analítico y científico, yo abracé el pensamiento más holístico y religioso. Sin embargo tales diferencias no menguaron el cariño. Yo quiero mucho a mi hermano y conversar con él es mucho más entretenido que leer su blog. Son circunloquios en que disfrutas del recorrido. Cada tema abre una nueva reflexión y en cada una de ellas surge una anécdota que nadie más conoce y que te amplia la reflexión.
En el fondo supongo que encarna el sentido genuino del humanista. La menos del humanista renacentista, ese afán por conocer y conocer aún más de todo. Porque de los dos él sacó la pasión de mi padre por el conocimiento. Una pasión que sigue transmitiendo y al parecer contagiando con sus cercanos.

Hoy es su cumpleaños. Hoy está invitando a disfrutar del día. Yo quisiera que siguiera invitando a apasionarse, a crear, a generar nuevos mundos, nuevas ideas, nuevos conceptos con los cuales fantasear. Por eso, le regalaré un par de ojos brillantes, que muy bien le identifican…

 

 

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Ridículo

Publicado originalmente el 28 de mayo del 2008

RidiculoGoya me gritó “¡ridículo!” desde su tumba y no puedo sino asumir la queja sin poca vergüenza.

Francisco de Goya se plantea como unos de los grandes maestros de la pintura española. Ha sido llamado el padre de la pintura moderna, puesto que fue un artista extraordinariamente versátil que cultivó con maestría los distintos géneros de la pintura, el grabado y el dibujo. Realizó obras mitológicas y alegóricas. Sin embargo, el grueso de su producción pictórica la dedicó al arte religioso, la vida cotidiana y, especialmente, al retrato.

En especial en la serie de grabados “los Disparates” aborda con no poca sorna y sarcasmo muchas de las situaciones de su entorno. En tales obras manifiesta su inspiración ilustrada que le permite criticar la sociedad que le circunda.  Una de ellas es la bella figura en la cual se ríe de aquellos que apelamos al pensar como último bastión de nuestras inseguridades.

Un hombre elabora un energético y auspicioso discurso ante una congregación, que dispuesta a aceptar sus dichos, recoge pasivamente de sus labios el saber. Sin embargo, la figura no tendría nada de irónico sino fuese porque tanto el orador como la concurrencia se apoyan en una débil rama que puede hacer caer estrepitosamente a todos.

¿Será la razón esa débil rama que sustenta nuestro orgullo como seres pensantes, pero que en definitiva no es más que una ilusión pasajera sin sentido?

Los filósofos contamos con ella. Desde los albores de la humanidad la hemos elevado a nuestra facultad más divina, aquella que nos permite acceder a los secretos del mismo universo. Los mismos medievales daban a la razón un fundamento divino que como don del creador permitía acceder (usada correctamente) a los misterios de la fe. Descartes la elevó a constituirse en la única evidencia totalmente cierta e indudable, incluso identificó nuestra existencia con su sola presencia: ni siquiera somos un alma, sino simplemente una cosa que piensa. Y los ilustrados finalmente llegaron a darle plena autoridad y validez a esa diosa Razón que por fin nos liberaba de las cadenas del error y la ignorancia.

Sin embargo, ninguno de ellos planteo la pregunta esencial: ¿puede efectivamente la razón conocer? No, contamos con la razón, la utilizamos sin cuestionar sus alcances y cuando de la mano de Kant la llevamos a un tribunal para conocer su verdadero poderío descubrimos con no poco desaliento que no era el artífice universal que creíamos tener.

Nietzsche en su hermoso texto “Sobre verdad y mentira en sentido extramoral” nos lo recuerda de la misma forma en que Goya lo retrató:

“En algún apartado rincón del universo centelleante, desparramado en innumerables sistemas solares, hubo una vez un astro en el que animales inteligentes inventaron el conocimiento. Fue el minuto más altanero y falaz de la “Historia Universal”: pero, a fin de cuentas, sólo un minuto. (…) No es sino humano, y solamente su poseedor y creador lo toma tan patéticamente como si en él girasen los goznes del mundo. Pero, si pudiéramos comunicarnos con la mosca, llegaríamos a saber que también ella navega por el aire poseída de ese mismo pathos, y se siente el centro volante de este mundo.”

La altanería nuestra se cae a pedazos. Al descubrirnos en esa rama ya no somos los mismos. El discurso pierde fuerza y la palabra ya no significa tanto. Somos pulgas debatiendo si el perro nos pertenece y no reconocemos la posibilidad del propio error. No nos damos cuenta que quizás nuestras grandes verdades, nuestras creencias más profundas, los argumentos más utilizados pueden estar en su origen equivocados.

¿Pero esto significa entonces que no vale la pena pensar?

No seamos ridículos. El problema no es la rama, sino no reconocer que estamos en ella. El problema no es el usar la capacidad de pensar, sino el obnubilarse en ella y no dejar un margen de duda ante lo que sostenemos con tanta vehemencia. Puedes subir al árbol y tener una vista privilegiada del entorno, que te permita acceder a un nuevo conocimiento, pero recuerda siempre que te apoyas en una rama y que es posible que puedas caer.

De cada uno depende asumir el riesgo de atreverse a pensar, con todas las dificultades que implica, lo que hacemos.

 

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Los viajes de Jaime: La familia

Jaime ha llegado para celebrar las fiestas de fin de año (del 2012) a Ecuador, ha pasado por Perú y ha vuelto al lugar que originaron las ganas de recorrer latinoamérica. Es hora de hacer un alto y una reflexión. Seguimos publicando las cartas de un viaje…

Querido Jaime:

Has recorrido miles de kilómetros conocido a muchas gente, vivido con muchos nuevas aventuras e incluso más de un aprendizaje has logrado respecto de nuestras formas de ser y de hacer. Mucho has reído y disfrutado, también he sabido que mucho ha costado, sin embargo el balance al parecer es bueno.

la reina y la princesaSin embargo debo comentarte algo. Estas fiestas de fin de año en mi caso siempre significan un momento para la reflexión. Un instante para saber que ha sido bueno y que ha sido malo.Y desde hace 10 años de algo de lo que nunca me arrepiento es de haber formado una familia. Ha sido lejos la aventura más grandiosa que he realizado y que ahora mismo llevo a cabo. Antes de enamorarme de Claudia yo me repetía a mi mismo que no me casaría pues ello me quitaría libertad y haría de mi ser algo monótono. Ello es porque tenemos ese concepto de “se casaron y vivieron felices por siempre”, lo cual le hace un flaco favor a la familia. Yo me casé y tomé más riesgos que nunca y cambié mucho y sigo afrontando nuevos desafíos.

Es fácil cuando estás solo decidirte a un lugar nuevo y atreverte a nuevas tareas. Peor cuando ya no caminas solo y cuando debes actuar y hacer cosas nuevas el riesgo es más alto, los costalazos duelen más pues no solo te afectan a ti y los éxitos se gozan más pues beneficias a tus seres queridos. Claudia me ha permitido siempre arriesgarme y me ha apoyado siempre en las locuras que he hecho. Las decisiones no han sido fáciles ni tampoco la vida en familia. han existido desencuentros, peleas, discusiones, peor también momentos plenos y felices. Al final del día no me imagino despertando cada mañana sin que esté Claudia a mi lado.

Como sabes con ella tuvimos a Cristina y desde que soy padre la cosa se ha complicado más aún. Ya no solo es tomar riesgos, ahora se trata también de dejar tomar riesgos. Tú no te imaginas cómo duelen los golpes de tus hijos. Una vez quiso aprender a andar a caballo y yo la llevaba. Y sufría cuando la veía pararse en la montura y equilibrarse. Y cuando se cayó me dolió más que a ella. Le dio miedo, lloró, pero ahora quiere volver a andar. Y ahí estoy sufriendo cuando la acompaño. Porque no puedo dejar que le venza el miedo. Así es como la aventura se complica más aún, ahora no todo depende de mí. Quiero protegerla, peor no puedo dejar que por ello ella deje de ser.

Te comento todo esto, porque en estos momentos he pensado mucho en tu familia. No debe haber sido fácil para tus padres dejar que su hijo partiera  a la aventura, a cumplir sus sueños, sin sentir esta preocupación que siento yo por mi hija.

Por eso hoy no quiero pedirte anécdotas, ni descripciones de los lugares que visitas (que ya me debes hartas), sino quisiera que dejáramos un momento de pausa para pensar en tu familia, en el cariño y en la más grande aventura que han tomado: dejarte crecer.

Un abrazo.

Ricardo.

 

 Profe:

Cuando uno está frente al mar profe, no se puede hacer nada más que verlo, escucharlo y tomar mate, ahí salen conversaciones interesantes, casi siempre eran ideas que ligan mucho con la libertad del ser, con el poder darte cuenta en tu cabeza que estás viviendo un sueño, que todo lo que te propones se puede lograr, solo cuesta vida, como decían Los Redondos.

Porque siendo un continente tan rico en frutas, minerales, fauna, seguimos viendo lo mismo de siempre, los pocos de arriba queriendo separarnos.

Creo que como pienso yo, niño chileno, piensa mi hermana y mi hermano peruano, argentino, ecuatoriano, boliviano, colombiano, venezolano, brasileño, paraguayo, uruguayo. Ahora hay que darse cuenta que no somos países, que somos latinos y que podemos llegar lejos como un gigante.

Seguimos aquí en la playa, y en lo único que pensaba era en mi familia, mis viejos, mis abuelos, mi hermana, mis primos y mis amigos. Que estará haciendo mi mama, pensaba, me imaginaba a mi papa trabajando, de pronto todas las risas se parecen a la de mi hermana y me invade una nostalgia por querer estar con ellos.

Siempre fui muy cercano a mis padres, y eso me hace feliz. Mi madre me enseño valores, también fue la que me enseño mucho acerca de la sexualidad a muy corta edad y eso la convierte en una gran madre y profesora de la vida. Mi abuelita a través de la palabra me permitió conocer a mi abuelo Jorge, al conocer parte de su historia, quise conocerlo por completo en este viaje. Mi padre que siempre nos mostró su lado cariñoso y afectivo, siendo el un tipo grande, de apariencia ruda, tiene su lado cariñoso, tierno, nos dio educación, salud y amistad. Mi hermana, como todo hermano crecimos peleones y todo, pero sabiendo que nuestro amor es más grande, somos súper diferentes pero nuestra madre nos enseñó de pequeños a respetarnos, protegernos.

La familia es lo mas importante, como usted nos enseño, es el primer vinculo social que tenemos, quiero hablarle un poco del desapego y el amor familiar.

Separarme de mis padres fue algo que nunca pensé hacer, pero fue necesario, porque necesitaba salirme de ese nido familiar, así también le iba  a dar chances a ellos de darse cuenta, que no podemos permanecer apiñados por siempre. No me di cuenta de esto, una vez que me vi aprendiendo cosas y notaba que mis padres aprendían con migo a la distancia. Claro me daba mucha nostalgia acordarme de ellos, pero al mismo tiempo me llenaba de fuerzas, esta misma fuerza me ayudo a sacar el miedo y seguir con mi ritmo, entonces no es tan malo, cuando mi madre me dice que se siente bien porque yo estoy feliz. Ese mismo miedo que de a poco se queda en el camino, se convierte en amor, y es esa la energía más potente que tenemos como seres humanos, pues, el vínculo amoroso con mi familia se ha incrementado hasta el infinito estando lejos, puedo cerrar los ojos y ya me siento cerca de ellos.

Muchas veces, crecemos en lo que nuestros padres quieren que  seamos, en lo que la sociedad quiere que seamos, pero que es lo que queremos ser, cuando te liberas de aquellas trancas sociales y comienzas a descubrir lo que nunca te dijeron, comienzas a ser.

Cambiando de tema, ya en Ecuador me siento tranquilito, con los pies en la tierra, conociendo a personas maravillosas, que pronto les contare de ellos, aun no le podría decir que cosas tiene un país del otro pero ya se las diré, por lo pronto le cuento que mi siguiente destino es Cuenca, que es parte de la sierra, un lugar bello, para mí la ciudad más chévere de Ecuador.

Quería dedicarle esta parte, a mi familia, decirle que los extraño mucho, que mi amor por ellos es aun más grande, que la vida es maravillosa cuando no hay miedo a la oscuridad, que conocer a la gente ayuda conocerse así mismo, decirles que para ver partir a tu hijo se necesita de valor infinito y ellos, son los más valientes amigos-padres que un niño puede soñar.

Bueno profe, me despido de usted con alegría, agradeciéndole también el espacio que me brinda para contarle a la gente que sin miedito, si miedito a nada.

Mire profe, suba este tema se llama Chalinet de Vicentico, el habla del miedo que no tienen los niños para seguir adelante en lo que se proponen…

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Los viajes de Jaime: año nuevo en Ecuador.

He retomado las cartas que nos escribimos con Jaime para seguir relatando su viaje. En estos momentos va por Colombia, producto de algo que ocurre en este relato…

Estimado Jaime:

Veo que tu estadía por el Eco Hostal ha significado una experiencia de aprendizaje y trabajo. Por acá ya se va cerrando el año y el cansancio nos agobia cada día un poco más, ya no se tiene el mismo ánimo de principios de año.

Sin embargo hay que seguir adelante, recordando las decisiones que se tomaron cuando se estaba en paz para ser fiel con el propósito puesto al inicio del viaje. Recuerda que partiste a aprender. Por lo menso, ¿ya sabes hacer algunos malabares?

Pero cuéntame, ¿hasta dónde va el viaje? ¿Seguirás en ese hostal?

Desde la cotidiana Antofagasta, te mando un abrazo.

R.

¡Profe!

La última vez nuestra conversación quedo en zorritos, norte de Perú, un lugar muy bello de pocas personas y un rico solcito. Profesor, la verdad  nos sentíamos muy bien trabajando ahí, teníamos trabajo, la playa a unos pasos, comíamos muy bien y aprendíamos cosas cada día.

Tomás me comentó un día, que en Enero quería estar en Brasil, por otra parte, yo quería pasar año nuevo con mis amigos, así que decidimos ir a reencontrarnos con ellos en “Montañita” Ecuador, luego él volvería a Iquitos, rumbo Brasil.

El 27 de diciembre partimos para Ecuador.  León, quien si usted no mal receurda fue quien nos acogió en su hostal,  nos llevó en su camioneta desde Zorritos a Tumbes, para luego poder cruzar la frontera. En el camino, mirando todo ese bello paisaje,  pude reflexionar mucho. Para nosotros León fue como un maestro, junto a  él aprendimos mucho del cuidado de la tierra, de aprovechar los recursos y de reciclar.  No todo puede ir a la basura, como ocurre en muchos lugares, de alguna forma u otra se puede aprovechar de manera positiva y proactiva todo lo que acumulamos para botar.

 

Con Tomás pasamos a Ecuador, ya estábamos en Guayaquil, rumbo a montañita. El viaje estuvo apretado pero por suerte en Tumbes y Guayaquil la sacamos barata. Cuando llegamos a “Montañita”  a eso de las 1:00 AM, dimos vuelta con Tomás para ver si encontrábamos a los chicos…  pasaron menos de 10 minutos y aparece Belén  y Polaco.  No lo podíamos creer, nuevamente nos encontrábamos.  Me pasaba que al reencontrarme con gente buena como ellos, me llenaba  de alegría y energía, no importaban nada los sacrificios y el cansancio del viaje , lo importantes era que nos reuníamos para pasar de año juntos como amigos.

Nos quedamos en donde Lucy, una señora que al principio era muy buena gente pero luego fue tomando actitudes raras que no nos parecían coherentes las verdad. Nos dejaba colocar la mesa en su patio y usar la cocina por 3 dólares diarios. Todo bien, hasta que el 30 de diciembre en la mañana dice que se tiene que ir a Guayaquil  y que nos tenemos que ir, nosotros no lo podíamos creer, ya que habíamos planeado una rica comida, algo lindo para pasar año nuevo como en casa.

Finalmente esperamos las 12 sin cena grande, sin nada de lo que habíamos planeado, pero estuvimos juntos celebrando, estábamos todos,  Tomás, Chuqui, Belén, Polaco, Pucho, Eugenia, Facu, Estar unidos fue lo mejor de todo, haber llegado con ellos, sobretodo en una época en que uno se pone nostálgico.

Por primera vez pasaba año nuevo solo sin mi familia. El año nuevo es una fecha de unión familiar y amistad. Yo tenía muy en mente a mi familia al momento de las 12, solo contaba con mis amigos y la playa.

3.2.1 ¡¡¡¡Año nuevoooooo!!!!,  abrazos iban y venían, deseando siempre lo mejor para este nuevo año que se nos venía, con entusiasmo, con mucho entusiasmo. En algún momento de la noche nos perdimos todos, y es que en ese lugar casi no se podía caminar.

 

Yo me fui con mis recuerdos, fue en esta fecha, en este lugar donde conocería a una mujer maravillosa, que cuando la vi venir con su onda y su pelo rojo, me llamo la atención, aquella sensación de haberla visto antes, con todo su ritmo colombiano me dijo su nombre y le dije el mío. Bailamos, hablamos y esperamos el amanecer junto al mar, como me gusta, cruzamos nuestros datos y desde momento sabía que tenía volver a verla.

Me gustaría comentarle no solo de Montañita, si no de los lugares que están cerca, por ejemplo Olón, Manglaralto que puedes llegar caminando relajadamente, Puerto López, parque nacional Los Frailes.

Finalmente pude aprender a hacer malabares, pensé que nunca podría, pero como en todo es constancia y práctica. En lo personal siempre he preferido más la práctica que la teoría, porque practicando se puede también aprender la teoría, ese debería ser el orden, teoría mediante la práctica, no primero la teoría, luego la práctica, porque se pierde energía y tiempo.

Profe, ¿qué pasaría si se cambia el método de enseñanza? Quizá resulte mejor cambiar cosas que están ahí, que no se quieren ver pero están ahí. La persona que toca la misma canción en la guitarra se vuelve bueno, pero solo con esa canción, en cambio, la persona que se sale del tema y en vez de canciones, aprende estilos como el blues, jazz, funk abarca un mundo más amplio, quizá la educación que encuentras es como aquel tema que sabemos nuestros hijos escucharan, aquel único tema que sabemos, existe un miedo a salirse de lo establecido, lo mismo de siempre, puede ser miedo, puede ser pereza, puede ser mediocridad, el primer paso es saber que hay muchas formas de educar o educarse, ya cuando eres consciente como persona-humana puedes aprender lo que sea, puedes abarcar el mundo.

Un abrazo.

Ya así despedimos a Jaime reflexionando un año nuevo…

 

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En el día del profesor

Nunca nadie dijo que sería fácil.

MIS CLASES

Cuando te entregaron el título, en ninguna parte venía adosada la autoridad que debías ganarte ante tus alumnos. Por eso es que a  veces los chicos no se quedan callados cundo quieres comunicarles algo súper importante o los padres no siempre te valoran por lo que deseas hacer con sus hijos y solo se preocupan por la nota que han obtenido, sin ver si ahora dialogan más o si han aprendido una nueva destreza e clases. La autoridad debías ganártela con tus actos, con tu convicción, con la impronta que día a día ponías en tu trabajo que a la larga sí era reconocida y finalmente otorgada. Te prometo que llegará el día en que entrarás a una sala y los alumnos ya sabrá de ti, ya alguien les habrá hablado de tu forma de ser y de cómo fueron beneficiados con tu presencia. Llegará el día en que se reconocerá tu autoridad.

Tampoco venía con el título asegurada la sabiduría que se requiere para ser un buen educador. Los primeros años serán complejos pues tus colegas mayores –que ya olvidaron sus primeros años- insistirán en hacerte ver tus errores y en repetirte hasta el cansancio “que no te enseñaron nada en la universidad”. Nadie nace sabio ni tampoco lo logra en cinco años. Con los años irás descubriendo la importancia de una evaluación justa, de un juicio prudente, de una planificación anticipada y de ciertos contenidos fundamentales. Mientras tendrás que esforzarte y dar lo mejor de ti. Te aseguro que llegará el día en que tu mirada pedagógica dará sentido a las cosas que te ocurran y al escuchar una canción o ver una película en tu cabeza se asociarán los contenidos y los objetivos para convertir tal anécdota en una clase magistral.

Tampoco agregaron un manual de respuestas fáciles ante los problemas y eso fue lo más complejo de todo. Porque algo aprendiste sobre ciertos contenidos y sobre como elaborar planificaciones y evaluaciones. Pero qué hacer cuando tienes la mirada de un niño que fue golpeado por su padre, cuando tu alumna de octavo te dice que quedó embarazada, cuando un alumno de tercero te pide datos sobre como abortar, cuando un chico te comenta que no quiere ir más al colegio porque todos se burlan de él, cuando descubres que en tu curso empezaron a probar drogas o cuando sabes que tu alumno genio no irá a estudiar a la universidad porque no tiene dinero. Créeme que nadie te preparó para esos y otros muchos “cuandos” que aparecerán por tu vida. Así es que esas respuestas tendrán que ir surgiendo paso a paso, con prudencia, con calma, con ayuda de los más experimentados y con el tiempo llegará alguien más nuevo a pedirte que le des respuestas que no existen en ningún manual y que nunca existirán. Nuestra profesión no es mecánica, exige de ti de tu ser, de tus valores a cada día. Cada día es nuevo y cada día exige que inventes nuevas respuestas pues cada alumno y alumna es un universo nuevo por descubrir.

Por eso, hoy en tu día, quiero advertirte y animarte.

No busques la autoridad fácil que nace del maltrato y la burla, la autoridad no es miedo. Y si pretendes levantarte ante tus alumnos con injusticias y menoscabos para que se queden callados y tú seas el único orador en la sala, te pido por favor que dejes el aula y permitas que llegue alguien que en el diálogo y el respeto genere aprendizajes.

No pretendas saberlo todo, ni menos aún repitas día tras día y año tras año, las mismas recetas que alguna vez alguien te dio. Nuestra profesión no nace de la técnica repetitiva. Los chicos de hoy son distintos a los de ayer y los de mañana lo serán mucho más aún. Por eso no repitas, sino más bien crea. Y si no puedes crear, por favor da un paso al costado para que venga alguien que sí puede inspirar a las nuevas vocaciones.

No quieras tener las respuestas  a todos los problemas ni esperes que ellas existan. Y si te desalienta el no saber que hacer ante cada dificultad, por favor da antes un paso al costado para que no llenes con amargura y resentimiento los pizarrones que tus alumnos mirarán día a día.

Porque en un mundo que sólo mide sus logros por lo económico y que ha reducido a la educación a simples números en un test llamado SIMCE y PSU, las respuestas que tenemos que dar son mucho más compleja de lo que esperamos.

En tal sentido, quiero compartir contigo un pequeño secreto que me dieron hace muchísimos años y que me sirvió para entender esta vocación tan hermosa que compartimos:

En un viejo relato de Virgilio, la Eneida, se nos cuenta la vida del príncipe Eneas en su viaje desde la desolada Troya hasta Italia para  fundar Roma. Al iniciar su relato, Eneas nos narra cómo cae la ciudad de Troya a manos de los Aqueos.

Mientras la ciudad es zaqueada, Eneas debe convencer a su padre que debe huir y que debe crear un nuevo futuro. El hombre a regañadientes es convencido y es así como Eneas toma en sus hombros  a su padre Anquises y de la mano a su Hijo Ascanio. Como ha estado combatiendo y sus manos están impuras con la sangre de la batalla,  le pide a su padreque se lleve los Patrios Penates, que corresponden a los objetos sagrados de las  familias que representan a sus dioses y al Hijo le pide que sostenga entre sus manos el Sagrado Fuego Familiar. De esta forma escapa Eneas  a un futuro incierto.

 

ENEAS HUYENDO DE TROYA

Quiero, que contemples conmigo esta imagen. Tú eres  Eneas y vas camino a una nueva patria: tu futuro y el de tus estudiantes. Por ello debes caminar como lo hiciera en esa ocasión Eneas: con el legado de tu formación y tus valores en la espalda y la esperanza de un buen futuro en tus manos.

papa eneasNo sólo llevas tus años de formación y la experiencia ganada en tus hombros, sino que también se van contigo las palabras de aliento, los consejos de tus buenos profesores y los valores y principios que tu familia te dio y que te hacen distinto por sobre los demás. Sólo esos principios valóricos le darán a tu quehacer un valor extra que te convertirá en alguien digno de admiración. Debes mirar a los grandes y seguir su ejemplo, si te fijas Eneas en su prisa no piensa en llevar víveres ni abrigo para el viaje que se aproxima, antes bien pide a su padre llevar consigo a sus dioses, a sus principios. Son nuestras creencias más profundas, nuestros principios y nuestros valores los únicos que nos protegerán de la incertidumbre del futuro.

 

ASCANIO, EL FUTURO

Pero también quiero que prestes atención a Ascanio, el hijo que lleva de la mano y que porta el fuego familiar. Él representa la esperanza de lo que está por venir. Tienes también tienen mucho por lo cual estar esperanzado. Tienes en ti tu ingenio, tu sagacidad, tus ganas y ese infinito amor por los demás, que te ayudarán a  enfrentar el día a día. Tienes todo el futuro en tus manos.

Por ello, hoy quiero solo agradecerte. Lo has hecho bien y mañana estoy cierto que lo harás mejor. Porque no te miento cuando te digo que llegará el día en que de pronto se acercará a ti un adulto con un título bajo el brazo o con sus hijos de la mano y con una infinita sonrisa te saludará con afecto. En ese momento sabrás que siempre ha valido la pena tu esfuerzo.

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Todo problema tiene solución

Soundtrack: Aprendizaje de Sui Generis, debes tocarlo para leer esto.

Toda la culpa fue de la Perla Moraga. Fue un día complejo, lo recuerdo muy bien. Todos sentíamos por ella un respeto gigante. No sólo era la profesora de matemáticas más exigente sino que además era muy estricta respecto del orden y la disciplina. Leyendas se contaban de algunos compañeros de cursos superiores que habían intentado faltarle el respeto y de los cuales no se supo nada más. El mito era que hasta el recto le tenía miedo y que por lo mismo nadie le decía nada cuando ponía un 1,0 a todo un curso o cuando dejaba en castigo a todo un nivel.

Ante tal currículo, al joven timorato que yo era, lo único que le bastaba era pasar desapercibido ante su mirada.   Era una verdadera tortura que ella se fijara en alguien, pues tenía que salir a la pizarra y resolver el ejercicio, pero lo peor era que exigía además que uno explicase cómo había resuelto tal situación. Así mientras todos realizábamos en silencio y en nuestros bancos los 1500 ejercicios dados, uno y otro de aquellos humildes alumnos “elegidos”, de aquellas pobres almas torturadas, pasaba a la pizarra y tenía que responder el inquisitorio cuestionamiento de Miss Perla.

Yo había logrado eludir su mirada durante un mes, pero debo declarar que no fue por mucho esfuerzo mío. Te recuerdo que ese año yo recién había llegado a  vivir a Santiago y me costó todo un mes aprender a tomar la “micro” el colegio. Fue un bello mes en que terminé recorriendo por Providencia, Maipú, Pudahuel, Recoleta en vez de llegar al centro de Santiago, puesto que nadie me había indicado que cada micro no solo tenía un numero sino también una letra que al identificaba. En el colegio sabían de mi pobre historia y por algún misterio el inspector entendía que este pobre “nortino”  se integrara a clases alrededor de las 11 de la mañana luego de haber hecho un involuntario recorrido en micro. Pasado el mes, por fin pude empezara  asistir a las clases de los primeros bloques que eran con miss Perla, por lo cual, al parecer empecé a aparecer en su radar.

Un día llegó lo más inesperado: “Señor Díaz, ha llegado la hora de la verdad, a la pizarra por favor”.

Yo llevaba recién dos meses viviendo en Santiago, sufría las burlas del Cortés y su pandilla, me habían golpeado ya dos veces en protestas, me había perdido casi 7 veces yendo al colegio; y a pesar de todo había logrado evitar esta tremenda tortura.

Al llamarme adelante, recuerdo que el silencio fue tremendo. La sala mágicamente se hizo más larga, mi tamaño decreció y el murmullo fue evidente: “Estás muerto, minero”.

No recuerdo bien el ejercicio. Lo que sí sé fue que hice mi mayor esfuerzo. No me fue bien, no supe resolver la ecuación que estaba escrita. Se me enredaron los signos, la simplificación fue confusa y al final el resultado no significaba en nada lo que se pedía. Reconocí mi error, hice las abluciones respectivas, imploré el perdón y recibí la explicación de la profesora, quien se mantuvo firme y con preguntas y respuestas me ayudó a resolver el ejercicio como correspondía. Una vez terminado el parto, agradecí y me di vuelta para volver a mi ansiado anonimato. Sin embargo ahí todo cambió.

“¿A dónde cree que va, señorrr Díaz? Quizás usted no se dé cuenta, pero yo creo que usted tiene talento para esto”.

La verdad es que con tanto sudor en mis manos y con el nerviosismo ante mi posible desaparición del colegio, no me di cuenta que algunas cosas sí había hecho bien. Bueno ahora más viejo me doy cuenta que así era. Sin embargo en ese momento lo único que yo quería era salir corriendo de ahí. Pero eso no cabía en los planes de Miss Perla: “Usted se queda en ese lado de la pizarra y me resuelve el siguiente, señor Martínez no crea que está a salvo, la pizarra es lo bastante grande para dos personas, adelante”.

Tienes que entender que eso fue un gran cambio en mi vida, por fin alguien se dio cuenta que yo existía y que algo bueno había en mí. Te debo recordar que aquellos días fueron terribles y aún hoy día no recuerdo mucho de ellos. No llevaba ni 6 meses desde la muerte de mi padre, mi partida obligada de Chuqui, la separación de mis amigos, de mi entorno y la tremenda tristeza que implicaba a toda mi familia el asumir la partida de mi padre. Mi único anhelo era dormir. Me levantaba cada día al colegio, eludía como podía las bromas pesadas, soportaba el maltrato de los micreros y volvía a mi casa solo a  dormir y dormir. Hoy sé que estaba deprimido y sé también que quien me ayudó  a salir fue esa estricta profesora que valoró algo en mi y me puso de nuevo en mi vida.

Aquel día no pude volver a mi pupitre, tampoco a la siguiente clase, ni a la siguiente, ni a la que vino después. Después de un mes yo solo esperaba la clase de matemáticas en la pizarra. Hasta que en un momento empecé  descubrir que habían pequeños trucos ocultos en las ecuaciones que permitían resolverlas del modo más fácil y sencillo. Era en esos momentos en que miraba de reojo  a mi profesora y captaba su sonrisa de satisfacción. Al final no solo era un placer el descubrir cuánto podría hacer en matemáticas, sino además descubrir que cada problema era un desafío de ingenio que podía acometerse y desarrollarse con gran éxito. De nada importaban las notas, sino lo importante era poder lograr resolver cada problema de la manera más sencilla posible, pues a la larga “todo problema posee una solución, sino no es un problema”.

Después de eso empecé a sentarme con Nahmias y Patiño y descubrí que ellos compartían ese placer escondido por resolver problemas y al final realizábamos verdaderos torneos por descubrir quien resolvía del modo más sencillo y rápido posible. Eso mismo hizo que hacia el final del año yo no tuviese ninguna duda en irme al curso matemático.

Al terminar el año, había subido mi promedio en todas las asignaturas y debía ir a la última entrevista con miss Perla. Ella solía hacer una entrevista con todos sus alumnos y en ese momento confirmarle el promedio obtenido. Recuerdo muy bien que entré a su oficina, llena de pruebas y libros. Ella se alegró al verme y me hizo una pregunta muy sencilla: “Ricardo, ¿qué aprendiste en matemáticas?” Y yo le respondí con alegría: “Que todo problema puede tener una solución mucho más fácil de lo que uno cree”. Y fue así que conversamos, ella me hizo saber cómo había visto a  un niño temeroso, escondido y tratando de ocultarse y que me veía terminar el año contento y más animado Me dijo que sabía lo que yo había vivido, que entendía mi pena por lo de mi padre y me agradecía por permitirle ser parte de mi crecimiento. Finalmente me dio mi promedio: “Tienes un 7.0 anual”. “Pero profesora, ahora he sacado sietes, pero antes tenía puros rojos, mi promedio es 5,9”. “Así es, pero tú y yo sabemos que lo logrado vale un 7,0”.

Me fui muy contento y desde ese día, a veces cuando al pega se pone difícil o cuando sé que alguien tiene un problema, yo recuerdo a miss Perla y solo atino a  murmurar “Gracias”.

El vio en memoria de alguien que me dijo una verdad y de quien pude aprender…

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El once

Hace 40 años se provocó una de las crisis más grandes de nuestra historia republicana. No necesariamente la más grave, vivimos un país que ha tenido más de un golpe de estado, una guerra civil y más de un cambio en sus formas constitucionales, por lo que sostener que este golpe de estado ha sido el más grave, es una perspectiva que solo la historia se encargará de decidir.

Sin duda alguna, el golpe de estado y su posterior dictadura, es el acontecimiento político que ha condicionado nuestras formas actuales de desempeño. El país se fracturó desde entonces. Desde allí la discusión se centró entre aquellos que eran de derecha, que valoraban los logros económicos y el cambio de paradigma económico instaurado por el dictador; y por otra parte aquellos que se llamaban de izquierda, quienes sufrieron graves ultrajes a sus derechos y que luego lograron recuperar e instaurar una democracia “en la medida de lo posible”.

40 años han pasado y el país no ha sido capaz de superar este trauma. Las heridas son graves, según el informe Rettig fueron más de 34.000 personas torturadas y más de 3.197 desaparecidos por agentes del estado :

Según cifras entregadas por el gobierno militar y registradas por la Vicaría de la Solidaridad, entre 1973 y 1975 hubo 42.486 detenciones políticas a lo que se suma, según datos de la Vicaría, 12.134 detenciones individuales y 26.431 detenciones masivas en el período 1976 – 1988, así como 4.134 situaciones de amendrentamiento entre 1977 y 1988 con 1.008 detenidos desaparecidos y 2.100 muertos por causas políticas”. (Persona, Estado, Poder. Vol. II, Chile 1990 – 1995. CODEPU)

¿Cómo es posible desarrollar un país reconciliado y restaurar una paz interna si no ha existido justicia? Y dado como se han desarrollado los distintos juicios sobre casos emblemáticos de faltas a los derechos humanos, cabe preguntarse con más urgencia aún, ¿cómo podremos convivir si al parecer jamás se logrará la justicia esperada?
Sin embargo, una de las mayores victorias que obtuvo la dictadura y que sus opositores no fueron capaces de advertir, fue el gran cambio en el paradigma de nuestra identidad nacional. La dictadura fue capaz de asentar en el colectivo nacional: el modelo de libre mercado. A partir de tal modelo los chilenos dejaron de ser consideraros como ciudadanos, para convertirse en consumidores; un modelo que dejó de considerar un proyecto nacional colectivo de desarrollo para establecer la competencia y la búsqueda del éxito individual como anhelos personales; un modelo que estableció las bases para el abuso de las grandes corporaciones en desmedro de cada ciudadano, un modelo que incentiva como único principio de acción la economía y que por lo mismo aniquila posibilidades de equidad a cada ciudadano.

La concertación fue cómplice de este asesinato de la equidad ciudadana, sólo se limitó a administrar las bases de este capitalismo a ultranza sin advertir que con esto se acometía otro gran crimen hacia los derechos humanos de las personas. Cuando en un país los ciudadanos quedan al arbitrio de las grandes corporaciones económicas y se olvidan por tanto los derechos personales, se elimina toda posibilidad de ser considerado como un igual y por tanto se generan las bases de la desconfianza hacia la política.

El principio básico de la convivencia social se sustenta en el establecimiento de la justicia, como conditio sine qua non de la igualdad de los ciudadanos y por tanto de toda posible relación y diálogo entre ellos.

Hannah Arendt establece que la democracia es una condición relacional entre los ciudadanos que se sustenta en la capacidad de igualdad ante la ley (isonomía) y la igualdad de palabra (isegoría). Cada ciudadano de una real democracia ha de sentirse igual a otro, de tal forma que ante cada dificultad pueda tener el respaldo otorgado por los otros que será considerado como un igual y que tendrá el mismo derecho a expresarse. En democracia somos iguales y cada uno ha de sentirse con el derecho de expresar su opinión. Cada uno tiene el derecho a ser escuchado a sentirse valorado, a sentirse parte de una orgánica superior que lo respalda y lo respeta.
Vivimos en un país que ha perdido su vocación democrática. Los altos índices de desigualdad social, la inequidad de los ingresos, la abismal segregación social que se advierten entre las comunidades y establecimientos educacionales, y por último la indefensión que vive cada ciudadano ante los abusos que sufren en educación, salud y respeto a sus derechos básicos son muestras de un quiebre mucho más profundo y más grave que la simple fractura entre derecha e izquierda.
Por todo ello preocupa y angustia la incapacidad de la clase política de advertir estas condiciones y desligarse de las preocupaciones ciudadanas, que en el último tiempo han manifestado su descontento con estas condiciones. Ellos han trivializado la discusión sobre nuestra condición a simples plegarias sobre perdón. Unos han pedido perdón y dejan en el aire la idea que es una culpabilidad compartida otros han generado al idea de que no deben pedir perdón puesto que su orgullo les impiden ver la grave crisis en que se mueven millones de compatriotas para quienes no ha existido consideración alguna.
El once de septiembre constituye una crisis mucho más profunda de lo que parece a primera vista. Marcó el inicio de la pérdida de nuestra condición de ciudadanos, la pérdida de nuestra equidad, y ha seguido acentuándose. Hemos de enfrentar esta fecha con un profundo afán de reflexión. Una reflexión ciudadana por parte de cada uno. Por mi parte creo que debemos volver a establecer un nuevo trato, generar las bases de una nueva ciudadanía.
Sin embargo, lo que efectivamente marcará nuestra historia se definirá en un diálogo nacional, con nuestras diferencias incluidas, en donde podamos definir el tipo de país que queremos ser. Si logramos construir un futuro de justicia y de equidad dependerá que cuán capaces seamos de reconstruir nuestra perdida vocación de real democracia.

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Ellos y Nosotros.

Todos sabemos que ellos son el problema, pues siempre ha sido así. Ellos son incapaces de aportar alguna idea y poco apoyan en la solución de los problemas. Nosotros en cambio siempre buscamos la solución y sabemos que ante cada dificultad hay situaciones que analizar y que comprender.

Ellos siempre se equivocan y peor aún: cuando cometen un error lo hacen intencionadamente pues todos sabemos que ellos son incapaces de pensar adecuadamente. Nosotros en cambio tratamos siempre de no cometer errores y cuando lo hacemos fue algo accidental y fortuito, pues no está en nuestra mente andar cometiendo faltas.

Ellos no tienen sentimientos, son incapaces de comprender lo que significa llevar una familia o enfrentar las dificultades, pues ellos solo se preocupan de lo superfluo y lo material y no ven los rostros de quienes sí sentimos. En cambio nosotros sí somos empáticos y somos capaces de darnos cuenta que cada uno tiene seres queridos y personas por quien preocuparse. Nosotros somos asertivos entre nosotros y realmente entendemos que ante la vida otra cosa es con guitarra, pues realmente cuesta vivir lo que vivimos a diario.

Ellos son incapaces de reconocer sus errores, es más son tan necios que no solo los asumen sino que los justifican con falsos argumentos. Nosotros en cambio sí entendemos lo que pasa y somos capaces de asumir el error, pues nosotros siempre estamos dispuestos a mejorar.
Ellos no tienen la verdad, pues se equivocan en sus puntos de vista, las cosas no son tan simples, ni tampoco son tan burdas como ellos quieren hacerlo creer. En cambio nosotros sí que tenemos la certeza de que nuestro punto de vista es real, pues tenemos pruebas y mejores argumentos que los otros. Pues todos sabemos que las cosas son tal y como las vimos.

Ellos son flojos, pues no hacen lo suficiente para poder surgir, en cambio nosotros somos personas de trabajo que cada día con esfuerzo buscamos nuestro pan y que si la suerte nos ayuda con alguna ventaja es porque lo tenía merecido.

Ellos son los de derecha si es que somos de izquierda, ellos son los políticos si es que nosotros somos simples ciudadanos, ellos son creyentes si es que somos no creyentes, ellos son los profesores si es que somos apoderados, ellos son los del otro curso si es que estamos en éste curso, ellos son los del otro equipo, ellos son los homosexuales si es que soy heterosexual, ellos son los jefes si es que soy empleado. Ellos son los culpables siempre.
Sin embargo a veces ellos pueden ser los de izquierda, o los ciudadanos, o los no creyentes, o los apoderados, o los de este curso, o los del equipo de acá, o los heterosexuales o los empleados, puesto que la vida suele dar muchas vueltas y uno no sabe de qué bando estará más tarde.

Pero si un día, un día cualquiera, algunos de nosotros nos diéramos cuenta que ellos también aportan, también buscan lo mejor para los suyos, también sienten y se esfuerzan por sus seres queridos, si solo un día reconociéramos que ellos pueden estar con nosotros, quizás ese día dejaríamos de ser tan torpes y ciegos como lo son ellos.

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