El Hilo Primordial

Cuando trabajaba en Educación Popular me contaron la historia del hilo primordial. Es una historia sencilla: una araña recorría su tela y se enorgullecía en el excelente trabajo que había hecho, hasta que vio un hilo que recorría toda la tela, parecía gastado y viejo. La araña se preguntaba una y otra vez porque habría hecho tal tejido tan feo. Sin poder recordar la función que tenía tal hilo, decidió recortarlo para aumentar la belleza de su tela. Sin embargo al cortar tal hilo se desmoronó toda su tela pues era el hilo primordial, aquel que sostiene todo y que da sentido a todo.

Desde hace unos años que la Educación se ha convertido en un gran problema y todo el país, tal como la pequeña araña, recorre la tela del tejido educativo dando soluciones y proponiendo qué hilos cortar para lograr mejorías. Algunos enfoques han cobrado más fuerza que otros. No podemos negar que existen algunos aciertos como por ejemplo la defensa de la educación pública. Pero debemos señalar que se han ido empoderando en el medio educativo otros desaciertos que pueden terminar por cortar el hilo fundamental.

Poco a poco se ha ido acentuando en nuestra educación una sobrevaloración de los puntajes como única forma de medir calidad educativa. Los padres para decidir un colegio miran los puntajes de SIMCE y PSU. Los medios de información crean listados con los “100 mejores colegios” solo basados en estos puntajes. Los agentes gubernamentales establecen sus políticas de becas o beneficios basados en determinados puntajes que ha de tener el postulante para acceder al beneficio. Y así sigue in crescendo tal situación.

Todo esto termina por alterar significativamente el sistema educativo: ahora los establecimientos dan más horas a lenguaje y matemáticas porque se supone que así elevarán los puntajes, algunas empresas dispuestas a ayudar a sus comunas ofrecen pruebas de ensayo de SIMCE o PSU para ayudara mejorar los puntajes, algunos “iluminados” proponen eliminar artes o quitar cada vez más clases de educación física para hacer ensayos para la PSU o el SIMCE. Es tal la influencia nefasta de esta postura que hasta los jardines infantiles se están escolarizando más y más porque deben sacar a los niñitos leyendo y contando porque en cuarto básico deberán rendir el SIMCE.

Todo este afán edumétrico ha generado por tanto una alteración en el sentido profundo y primigenio de la Educación. Como profesor lo sé, no es malo medir ni evaluar a nuestros alumnos; sin embargo es pésima idea reducir toda la educación al logro de un puntaje. La educación busca el verdadero desarrollo integral de una persona para que logre su vocación y ello requiere que sepa leer bien y hacer cálculos, pero también que sepa comportarse, que tenga sentido de la belleza, que cuide su salud y que por sobre todo sea una persona digna dispuesta a mejorar su sociedad. Mientras no entendamos esto y pretendamos solo medir y medir, solo estaremos cortando más y más el hilo primordial de la educación.

About rdiaz

Profesor de Filosofia, especialista en educación y por ahora trabajando en andradgogía.
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