La bella ilusión de la tolerancia

(publicado originalmente el 24/10/2005, soundtrack: “Los demás“)

Sin  duda que cuando hablamos de tolerancia entramos en un terreno difícil de precisar. Por tolerancia entendemos de un modo casi inmediato un valor y una virtud que toda persona que forma parte de este nuevo mundo globalizado ha de desarrollar.

ToleranciaEn efecto, se afirma que la tolerancia es un valor esencial para la convivencia entre las personas humanas. Sin él la convivencia entre unos y otros sería imposible, puesto que en la naturaleza del ser humano reside la individualidad y unicidad constitutivas del ser personal, la cual de por sí acentúa las diferencias entre las personas. Como todos somos diferentes se parte del supuesto que para poder vivir en comunidad debemos aprender a tolerar a los demás.

Se sostiene que la tolerancia es una virtud encomiable. Quien es tolerante es una persona digna de respeto y admiración puesto que es capaz de aceptar a los demás y de esta forma se destaca por su capacidad gregaria. Valoramos a quienes son capaces de salir de sí y de encontrase con otros, aun a pesar de sus diferencias.

Creemos que la tolerancia es un valor que permite la convivencia, en especial en el plano ideológico, puesto que es importante para una sociedad aceptar la diversidad y convivir con todas las manifestaciones de la cultura. En especial en círculos de corte agnóstico aparece como una necesidad importante valorar el respeto por las ideas ajenas a toda tradición católica o cristiana, puesto que siempre aparece el riesgo inquisidor de las fuerzas ocultas de creyentes que manipulan y dominan el desarrollo de los pueblos para su beneficio personal.

Ante la evidencia de un mundo cada vez más intercomunicado, en el cual podemos interactuar con otras personas de culturas completamente diversas y ajenas a nuestra tradición cristiana occidental, resulta evidentemente necesario  resguardar la importancia de un principio como la tolerancia que efectivamente permita una convivencia armónica entre las personas.

¿Es realmente un valor o una virtud?

Interesante resulta apreciar la génesis del concepto de tolerancia. Según Ferrater Mora es un concepto que surge de las guerras de tipo religioso que inundaron Europa, por ello se refiere a la convivencia pacífica que puede existir entre católicos y protestantes.  A raíz de esto se puede considerar en diversos sentidos:

  • Indulgencia respecto a otras doctrinas.
  • Respeto a enunciados y prácticas políticas siempre que estén enmarcados en lo aceptable por la comunidad.
  • Comprensión frente a actitudes contrarias que permitan la convivencia entre los que conviven en una sociedad.

Sin embargo, Gianini agrega otras visiones de este concepto que ayudan a clarificarlo. La tolerancia se asocia a la resistencia que poseen ciertos materiales antes de alcanzar un límite que les destruya. En este sentido la tolerancia es capacidad de soportar, de aguantar una situación, credo, idea o a una persona distinta a nosotros. Es en definitiva, en términos de Maturana una negación a largo plazo.

Tal origen hace cuestionar la valía de este principio. En la tradición aristotélica se entiende por virtud una disposición de la persona que lo haga tender hacia la perfección para la cual ha sido creada. En tal sentido la virtud se diferencia del vicio en términos que su aspiración constante es hacia la perfección. Toda virtud tiende a lo mejor. Sin embargo en el caso de la tolerancia esto no ocurre así. Como expone Gianini este principio insiste en soportar lo negativo del otro,  a soportar la carga que significa lo que nos desagrada del otro, tal como se aprecia en el contexto en que nace este concepto: la tolerancia religiosa consiste en estar con aquel infiel que no profesa la fe verdadera y que en tal sentido es pecaminosa y contaminante para mí.

Sin embargo, esta postura me hace cuestionar la validez de una actitud así. ¿Desde qué  perspectiva se asume que alguna conducta, idea o creencia es negativa? ¿Son mis creencias, mis ideologías, mi manera de ser un referente válido para establecerme como la norma de toda tolerancia?

Aceptación del  otro, no tolerancia de sus defectos.

En el fondo el acto de la tolerancia posee todo lo contrario a la posibilidad de convivencia y de aceptación del otro. En el fondo, tal como lo afirma Maturana hay una negación a largo plazo.

Cuando tolero me convierto en la regla que establece lo correcto de lo inaceptable y al tolerar me convierto en la norma que determina desde mi percepción lo que se           espera de mí o no. El “tolerante” es quien se erige a si mismo como criterio de verdad, de corrección, de regulación de lo que debe ser aceptado o no.

¿Todo es tolerable?

Hay límites establecidos para asegurar la convivencia entre las personas. Por ello no todo es tolerable. En el sentido correcto: no todo es aceptable, hay límites establecidos por los valores.

Toda persona es digna de aceptación, sin  embargo no todo acto es digno de ser aceptado. Si construyo mis relaciones con los otros desde la perspectiva de mi igualdad con los otros en términos de dignidad, ello no impide que no acepte acciones que atentan contra la dignidad elemental de toda persona.

Mi propuesta es que los valores determinan y regulan el nivel de tolerancia que se debe poseer y en tal medida lo que efectivamente requerimos no es tolerancia, sino aceptación del otro. No necesitamos aceptar lo malo del otro, sino que aprender a convivir con el otro. Y para ello debemos bajar del podio que nos hemos erigido como guardianes de lo correcto e incorrecto, para apreciar que el otro se legitima ante nosotros pro lo que es y luego por lo que hace. De sus acciones determinaremos que conductas son aceptadas o no, pero partiendo d 4el a base de valores estipulados en el consenso de la convivencia.

La invitación es a reconocer lo que del otro es valioso para nuestra convivencia y en la legitimación de nuestras actitudes sociales construir un espacio de mutua aceptación, que nacen de la confianza básica. De esta forma construiremos una verdadera sociedad y evitaremos una disolución prematura de parte de lo que nos constituye en seres humanos: nuestro ser gregario.

About rdiaz

Profesor de Filosofia, especialista en educación y por ahora trabajando en andradgogía.
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5 Responses to La bella ilusión de la tolerancia

  1. Carlos says:

    Ricardo, hola

    Te escribe Carlos Araya Moreno desde Santiago.
    Por favor envíame tu correo e. a carlosarayam@gmail.com pues quiero invitarte para que participes en unas Jornadas interdisciplinarias en Antofagasta el próximo año…

    Abrazos

  2. Toda persona es digna de aceptación, sin embargo no todo acto es digno de ser aceptado. Si construyo mis relaciones con los otros desde la perspectiva de mi igualdad con los otros en términos de dignidad, ello no impide que no acepte acciones que atentan contra la dignidad elemental de toda persona.

  3. La bella ilusión de la tolerancia | Kimniekan, interesante. Me encanta vuestra web.

  4. Al respecto debemos recordar que toda convivencia política de carácter democrático se basa en un compromiso representativo del consenso y del disenso. Reconociendo estas dos dimensiones de la vida políticamente organizada podríamos afirmar que, desde una perspectiva pluralista, la tolerancia encarna un modus vivendi y una “contraprestación” que se reflejan en una relación de reciprocidad e intercambio. Una vida democrática organizada a partir de una concepción pluralista de la tolerancia tendría por fundamento recuperar la validez del “diálogo democrático” y del “método de la persuasión”, respecto al método de la coacción o al de la fuerza, pero aplicándolos en la mayoría de las esferas de la vida social. En este sentido, aquello que nos permite caracterizar a una concepción pluralista de la tolerancia sería una nueva concepción en donde ésta se aplica a la gran variedad de actividades extrapolíticas que se considera que pueden convivir en una sociedad. El valor político de esta concepción reside en que configura una coexistencia cooperativa entre los diversos grupos que habitan en las democracias contemporáneas. Representaría aquello que John Rawls ha denominado un consenso por intersección, el cual estaría ilustrando aquel conjunto de principios y valores que modelan las instituciones de base de una “sociedad justa”. En el esquema propuesto por este autor, tal tipo de sociedad es representado por un sistema de cooperación, estable en el tiempo, que se desarrolla entre ciudadanos considerados libres e iguales.

  5. Aril says:

    Buenas El viernes fued a Ce1ceres a pasar el finde con unos amgios y a disfrutar del Play Ce1ceres, teneda muchas ganas de ver a los Orishas.Descubred en la plaza mayor una exposicif3n en los balcones con ime1genes de diferentes personas que me encantf3. La iniciativa me parecif3 fante1stica. Descubred que era de la campaf1a igualando miradas de vuestra fundacif3n cuando ved una enorme pancarta en el escenario del Arco de la Estrella. Al meterme en vuestra web ved que era para apoyar el Af1o Europeo del Die1logo Intercultural.Felicitaciones.c1ngel Luis

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