Los médicos y su juramento

tocopilla1-620x330Una de las demandas más sentidas del movimiento social por Tocopilla era la falta de médicos en su  recién inaugurado hospital. El gobierno al principio señalaba que por la cantidad de población del puerto no eran necesarios médicos. Luego las barricadas y cortes de caminos hicieron cambiar de opinión.

Sin embargo para ello era preciso generar condiciones para que los médicos desearan ir a servir a Tocopilla. Al parecer el sueldo no era lo bastante atractivo para que los señores de la salud se dignaseen a vivir en un pueblito nortino.

De hecho, un ex alumno mío comentaba muy inocentemente: “Complejo lo de Tocopilla, pero la verdad es que irse  a un pueblo tan lejano de la capital es complicado, pues no hay muchas opciones de conseguir una beca ahí o al menos seguir perfeccionándose. Yo me vendí al sistema pues tuve que venirme a Santiago para tener mejores opciones”.

Algo muy malo nos pasa como sociedad. Antes uno preguntaba a un niño: “¿Qué quieres ser cuando grande?”. Ahora parece que le tenemos que preguntar: “¿Cuánto quieres ganar cuando seas grande?”. No es extraño que sea así, tanto la busqueda del éxito y beneficio personal como  la postura egoísta de mi alumno se explican muy bien por todas las acciones erradas que a menudo cometemos como sociedad.

¿Por qué ha de extrañarnos que los médicos pongan el énfasis en lo que necesitan y no en lo que pueden ofrecer si el mismo gobierno para incentivar vocaciones sólo muestra los ingresos económicos  de cada profesión? En cada portal informativo sobre vocaciones se entrega como dato importantísimo el futuro sueldo que han de recibir y luego se les explica en cuanto irán mejorando su situación económica a los 5 años de egresados, a los 10, a los 15 años. ¿En qué momento se desafía a los jóvenes  a reflexionar sobre su país, sobre lo que la sociedad necesita, sobre el aporte que pueden ser a futuro?

medico.dinero.jpg_869080375¿Por qué ha de extrañarnos que no haya médicos dispuestos a servir a sus conciudadanos, si casi todo nuestro discurso vocacional se reduce simplemente a la búsqueda del éxito? Los congresos que tiene más éxito en la actualidad apuntan a ser emprendedores, a ser innovadores, a ser exitosos. Y el mayor argumento que declaman es el nivel de ingresos que han logrado con una idea fantástica que a nadie más se le ocurrió. ¿En qué momento hablaremos de ganar en conjunto, de construir proyectos comunitarios, de hacer una mejor ciudad para todos, incluso para aquellos que no tuvieron la oportunidad de emprender?

9342972-medico-con-puno-lleno-de-dinero-repesentign-el-aumento-de-los-costos-de-atencion-medica-y-partes-delVivimos en un sistema que ha exacerbado el exitismo, la individualidad y sobretodo la competencia. Desde el momento en que dejamos que el mercado decidiera por nosotros, hemos dejado nuestra humanidad de lado, nuestra capacidad gregaria, nuestra condición social. Vivimos en un sistema que lo reduce todo a  pequeñas y mezquinas transacciones monetarias. Ya no damos salud, ni procuramos el bienestar del otro, ahora prestamos servicios a clientes y vendemos bonos para justificarlos. Cuando mi “quiero” con tu “puedo” se ha minimizado a tu “oferta” y mi “demanda” no queda mucho espacio para el diálogo y la construcción de un espacio social público. En tal medida, ¿por qué habría de extrañarnos que en Tocopilla no hubiesen personas con el título de médicos capaces de servir a otras personas?

Quiero creer que antes que una mercancía somos personas, tanto unos como otros. Que es posible construir espacios públicos de encuentros de unos con otros. Lugares de ocio y no de negocios en donde surjan valores y principios que no devuelvan esa humanidad que se nos escapa poco a poco.

Por ello quiero recordarle a mi antiguo alumno que antes de ser un mercader de remedios y bonos, puede convertirse en un real cuidador de personas, Tal es la razón de ser del médico, pues de ahí se origina su nombre, del verbo “medeor” que significa “cuidar a otro”. Es bueno devolver los pasos y preguntarse cuál era el origen de su vocación médica: la exigente necesidad de cuidar a  otros “apartándolos de todo daño e injusticia”.

Por ello es bueno recordar el juramento hipocrático que invitaba precisamente a ese cuidado de los otros y que los médicos dicen jurar:

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Juro por Apolo médico, por Esculapio, Higía y Panacea, por todos los dioses y todas las diosas, tomándolos como testigos, cumplir fielmente, según mi leal saber y entender, este juramento y compromiso: Venerar como a mi padre a quien me enseñó este arte, compartir con él mis bienes y asistirles en sus necesidades; considerar a sus hijos como hermanos míos, enseñarles este arte gratuitamente si quieren aprenderlo; comunicar los preceptos vulgares y las enseñanzas secretas y todo lo demás de la doctrina a mis hijos y a los hijos de mis maestros, y a todo lo demás de la doctrina mis hijos, y a los hijos de mis maestros, y a todos los alumnos comprometidos y que han prestado juramento, según costumbre, pero a nadie más. En cuanto pueda y sepa, usaré las reglas dietéticas en provecho de los enfermos y apartaré de ellos todo daño e injusticia. Jamás daré a nadie medicamento mortal, por mucho que me soliciten, ni tomaré iniciativa alguna de este tipo; tampoco administraré abortivo a mujer alguna. Por el contrario, viviré y practicaré mi arte de forma santa y pura. No tallaré cálculos sino que dejaré esto a los cirujanos especialistas. En cualquier casa que entre, lo haré para bien de los enfermos, apartándome de toda injusticia voluntaria y de toda corrupción, principalmente de toda relación vergonzosa con mujeres y muchachos, ya sean libres o esclavos. Todo lo que vea y oiga en el ejercicio de mi profesión, y todo lo que supiere acerca de la vida de alguien, si es cosa que no debe ser divulgada, lo callaré y lo guardaré con secreto inviolable. Si el juramento cumpliere íntegro, viva yo feliz y recoja los frutos de mi arte y sea honrado por todos los hombres y por la más remota posterioridad. Pero si soy transgresor y perjuro, avéngame lo contrario.

Espero que esto lo lea mi alumno y lo lean otros muchos más que han elegido esa noble profesión, para que vuelvan sobre el sentido originario de su vocación. En una de esas alguno se anima a ir a Tocopilla a cuidarles “de todo daño e injusticia”.

Hoy no va un vídeo con música pero sí un médico que en algo coincide conmigo…

About rdiaz

Profesor de Filosofia, especialista en educación y por ahora trabajando en andradgogía.
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