¿Cómo salimos de esta?

Sin miedo


Para resolver un problema, sobretodo si es de carácter social, es necesario tener un interlocutor válido para hacerlo. El fundamento básico de la comunicación es la confianza, esto es el reconocimiento del otro como alguien a quien entregar el mensaje y de quien esperamos una respuesta. Maturana lo planteaba con su tesis del amor: la base de la sociedad es el reconocimiento del otro como otro válido en la convivencia. Otro con quien compartimos, convivimos y estamos dispuestos a comunicarnos.

¿Pero cómo resolvemos un problema si no confiamos en el otro?

Chile ha perdido lo básico de la convivencia: las confianzas. La solución a la gran problemática que estamos viviendo, generando un nuevo pacto social, debe venir precisamente de quienes la gran mayoría de los chilenos reconocen como los culpables de esta situación: los políticos. Cuando vemos el nivel de adhesión de los partidos políticos que no representa más del 5% de la totalidad de la población y vemos gran parte de las leyes que se han ido aprobando a su conveniencia o a la medida de lo que el empresariado exige, lo primero que podríamos concluir es que los políticos solo se representan a sí mismos. Y no es un tema partidista, según la última encuesta del barómetro de la política CERC-MORI, el 75% de la población no se interesa por la política y el 58% muestra desconfianza hacia ella.

Por este motivo, mientras el presidente sigue llamando a los presidentes de partidos, que a todas luces no son reconocidos ni validados como interlocutores válidos, las marchas y manifestación siguen congregando más adherentes. La desconexión de la clase política con el sentir de malestar y de protesta de los ciudadanos es tal que no saben como atenderlo. Ayer en menos de un día resuelven algo que era de sentido común haberlo resuelto hace una semana, hoy recién aparecen queriendo bajarse el sueldo, cuando hace años se les critica por el conjunto de privilegios que poseen, aunque no gratuitamente, como que no quiere la cosa su gran propuesta es volver al binominal, así sin más, ya que no pensemos en que su rebaja en la dieta nos va a salir gratis, ya que busca sacar del juego a esos parlamentarios díscolos que revuelven el gallinero y que no los dejan cocinar… perdón, no los dejan llegar a acuerdos.

Sin embargo, el problema no sólo es ése, hoy en día no se sabe quien es el interlocutor. Esta vez no es un grupo organizado con determinadas vocerías que llama la atención y levanta una queja específica, de hecho, aunque el Frente Amplio se quieran atribuir sus vocerías, ellos también están fuera. Hoy son todos con todas las quejas posibles. Son años de abusos que se han hecho en contra de “la gente de a pie”, que han estallado y que se manifiestan espontáneamente en diversos grupos de personas, de todos los estratos, de todos los sectores, son todos aquellos para los que ni la alegría ni los tiempos mejores llegaron, que fueron desplazados mientras unos pocos se beneficiaban sin cesar.
Por eso el llamado a quienes toman decisiones es a que por una vez hagan eso: tomen REALES decisiones. Esto no se va a acabar por cansancio, como hoy me decía un amigo “es cierto que las energías se acaban y podrían terminar las marchas, pero si no se resuelven los problemas ellos van a dejar de marchar, van a descansar y volverán con más fuerzas, pues quien entrena y descansa sale más vigorizado”. Tampoco se va a acabar criminalizando ni encerrando, ni tampoco negociando con el líder, esta vez todos son los líderes.

Esto solo se resolverá en primer lugar si la clase política y dirigente empieza a manifestar clara cesión de sus privilegios en favor de todos, para restablecer las confianzas. Luego si el diálogo es posible con plataformas amplias de participación ciudadana, que asegure su toma de decisiones, por ejemplo, a través de plebiscitos y luego con un reordenamiento de los representantes para que seamos todos los que realmente elijan un nuevo pacto social, que debe ser expresado en una nueva constitución redactada en democracia.

Como sea, la solución solo será posible si atendemos al aforismo que Einstein planteaba: “No podemos resolver problemas pensando (y actuando) de la misma manera que cuando los creamos”.

Joker

About rdiaz

Profesor de Filosofia, especialista en educación y por ahora trabajando en andradgogía.
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