El espectáculo de la política.
Ahí estoy con el que fue mi curso este año: el Cuarto medio C, un grupo de gente interesante, un poco desorganizado, que aprendieron con el tiempo a crecer en conjunto, a aceptarse y al final terminaron queriéndose (les debo un post, que ya se está preparando).
Si se fijan en la foto hay uno que resalta porque no sigue el uniforme. Es un tipo con sus porpias opiniones de las cosas: Mientras todos jugaban, él leía el "Contrato Social" de Rousseau; cuando querían juntar fondos para una fiesta, él abogaba por ayudar a los más necesitados; pero, eso sí (no era ñoño) frente a un buen asado y su vinito para conversar era uno de los primeros en estar. Don Pablo Torres. Pues bien, él se presentó en el encuentro de filosofía con una excelente ponencia acerca de la política como espectáculo.
En sintesis, es una lectura muy crítica acerca de la democracia y sus supuestas "buenas" intenciones, que terminan cayendo en un simple espectáculo para mantener a la gente tranquila, mientras los grupos de poder siguen aprovechándose de todos.
Si quieres ver una postura ácida acerca de nuestra democracia te invito a leer este extracto de su ponencia.
DE LA CRITICA POLITICA, EL AUTOMATISMO SOCIAL, LA DEGRADACION DE LA POLITICA, Y EL ESPECTACULO DE LO SOCIAL
A medida que la necesidad es soñada socialmente el sueño se hace necesario. El espectáculo es la pesadilla de la sociedad moderna encadenada que no expresa finalmente más que su deseo de dormir. El espectáculo es el guardián de este sueño.
Guy Debord, La Sociedad del Espectáculo, 1967-
La democracia, es necesario saber antes de empezar nuestro estudio, no ha existido siempre, sino que es un producto histórico, al igual que el sistema de mercancías que la determina. Desde sus inicios, la democracia estuvo regida por un régimen de control social en la sociedad de comercio, dejando de lado y abatiendo el sistema o régimen de trueque e intercambio que establecían los individuos colectivizados.
En si, la democracia, desde su aparición, sirvió para legitimar el sojuzgamiento en la praxis alienante – de una clase sobre otra -, produciendo una arbitrariedd entre lo que era la producción de mercancías a mano de una clase en forma de acción política contra-sinalagmática, es decir, unilateral, hacia un desdoblamiento de explotación que se establece recreado en la miseria de la mayoría poblacional, siendo su factor de momento de producción de estas mercancías el mayor empuje hacia el construir democrático.
Actualmente, el sujeto histórico, a raíz del automatismo social al cual ha sido empujado por las relaciones de producción – que a su vez determinan las relaciones sociales – ha traído consigo, un factor de degradación en la construcción de la política mutua, es decir, sinalagmática. El contrato social, hoy en día no se desarrolla de acuerdo a la libertad de querer o no querer, sino de acuerdo al poder o no poder – ligados al tener-, muchas veces denominado contrapoder, organizando los núcleos o sujetos sociales dispersados – de acuerdo a estas relaciones productivas – en la unificación y socialización en vías de un desarrollo progresista, ortodoxo y contemplativo, a insertar comunidades ficticias, siendo un carácter de descomposición hacia las formas de relaciones político-sociales, como lo que intenta dar forma al fetichismo de la mercancía – ya mencionado antes por Marx – en que se ha convertido el ser humano, al enajenarse de su producción.
(...)
El discurso dominante en la democracia, se manifiesta como conciliador, igualitario y de fraternalización ciudadana, pero que en su rol social-productivo, juega un carácter totalmente separatista de las condiciones de vida, pues intenta doblegar la historia a la cual estamos inmersos. Intenta, dar un carácter unionista a lo que ya esta separado, por tanto, busca en si, la unión de separaciones conjugadas – intentado abrir y recrear un espectáculo de las relaciones sociales – para seguir siendo, el factor económico en la industria filosofal del proceso mercantil paupérrimo, un orden que mantiene la realidad de las clases que están ampliamente divididas en su movimiento dialéctico – así como de fuerzas antagónicas -, pero que no pueden encontrar desarrollo debido a la continuidad de un proyecto sofisticado y planeado que no pretende mostrar un porvenir – orden y premisa del espectáculo -, sino un mantenimiento del statu quo, de mecanismos controlados, y diseminados para seguir con su reproducción sociológica de las prácticas sociales mercantilizadas, a favor de uno de los equipos en pugna en la cancha de juego.
(...)
El factor dialéctico, juega en esto, un rol muy importante, pues determina y corrobora que en este régimen – en la sociedad económicamente dada -, los polos contrapuestos y antagónicos siguen en fricción, pero que se ha intentado siempre quebrantar – y esconder – en la realidad, con el movimiento adecuada para sustraer la necesidad de control arbitrario sin producir las luchas constantes – ocasionando su factor de escaso desarrollo -.
De la divergencia de este movimiento, surgen principios bajo influencia del equipo que quiere y mantiene el orden controlado de este partido, con su singular proyección y emanación de apagar el foco de una contienda igualitaria propiciando el juego sucio, es decir, la contienda desigual de condiciones.
El espectáculo, de esta manera, encuentra su prestigio inmediato, a modo que la degradación del sujeto demuestra la evidente realización del ser en tener, conduciendo a un deslizamiento generalizado del tener al parecer, cuando al mismo tiempo, toda realidad individual se transforma en poder social, y aparece en aquello que no existe.
En la democracia, no surge espacio para la realización de un porvenir, sino como he mencionado más arriba, mantiene el estado actual de las cosas – producto de su relevante poder acumulado de capital y mercancías, en manos de quienes manejan este sistema -, es decir, el medio se convierte en fin y el fin se convierte en medio, donde las fuerzas productivas vigentes – con el acaparador de turno – acarrean las mercancías humanas desde el pozo de los profundos sueños, y sumerge el ámbito de la vida a la realización del medio para quedar sucesivamente como fin, a vivir para trabajar,. Desde su antagonismo mas selecto resguardado por el productor creador, y creado por el resguardo ensordecedor de esconder, la democracia tiene su función en manejar esta situación al servicio de esta clase creadora del espectáculo.
(...)
Este árbitro actúa a favor de este sistema constructor de situaciones unilaterales, dejando para el otro equipo la degradación de convertir lo bueno que tiene el relacionarse políticamente, a someterse políticamente a lo que el espectáculo determina lo que es bueno, tras el no poder, y así quedar inmerso en un frontis de posibilidades que se le dan, pero que a la vez no se puede negar.
Es en este ámbito en que el modelo de, SER concreto, es justamente su abstracción, pues esta representación de lo ficticio, es el mundo superior al cual la democracia mantiene el medio – mundo superior como espectáculo de lo irreal -, pero que en el mundo de la realidad, representa la abstracción de la negación, y la concretización de lo innegable.
Esta situación, que liga asimismo, a los jugadores por excelencia derrotados – por el momento, es decir, los espectadores de la película de ciencia ficción de sus propias vidas de espectáculo -, no es sino un vínculo irreversible con el mismo centro que sostiene su separación. Este es, el árbitro, es decir, la democracia, que mantiene el status actual de cosas y situaciones creadas, reinando en su más puro apogeo a favor del equipo que le ha comprado y mantiene el control de las mercancías – sin olvidar claramente, que el árbitro goza de este pago viviendo socialmente con el equipo antes mencionado –, y así, mantener el medio solo como un fin – no olvidemos que al equipo o clase que compra el factor de la democracia para reinar su sistema de mercancía, necesita mantener y reproducir el espectáculo social ya que necesita al equipo o clase desposeída para trabajar cada vez mas mercancías -.
La praxis global de unilateralidad de la acción política impuesta, intenta, destruir el polo antagónico – el equipo hasta el momento derrotado, que en ciertas ocasiones lucha por ganar el juego y organizarse como núcleo centralizado – pero no solo a través de la fuerza coactiva – ésta la ejerce en los momentos de mínima efervescencia – sino además, mediante la espectaculizacion ficticia y masiva de la realidad, desarrollando el entretenimiento social – aun estando en periodos precarios y de crisis – en sus albores, y desprende su maravillosa técnica de dominación – a momentos con sus nefastas consecuencias – y escondite, para no hacer ver a este equipo contrario y dominado, que están siendo cegados para ser convertidos cada día en nuevas mercancías como tales sujetos.
No obstante, el equipo o clase despojada de lo que es suyo - el producto de lo que produce – adquiere su significación y su carácter más fuerte solamente cuando se levanta en agitación en su totalidad – con sus errores y derrotas -, y se da cuenta que ha sido llevado a mirar el espectáculo de su propia vida deteriorándose, en ruina, aquí teniendo el árbitro de la democracia tener que aplicar medidas sentenciales a este alzamiento.
Ya en el otro lado de la cancha, el equipo vencedor – que ha comprado la democracia, aunque no estando seguro que de por vida, por que como todo empieza, todo acaba – se las arregla para planificar la reproducción de su sistema y creando – diseñando – nuevos elementos para la hipnotización del otro equipo – pues necesita de este -.
Ahora bien, el árbitro de la democracia, no se debe molestar mucho para mantener las cosas en su lugar, solo lo típico, revitalizar a sus guarda líneas – siendo estos representantes de las instituciones de la burocracia estatal –, alinear el terreno de juego – con múltiples programas de gobierno, tanto derecha e izquierda -, todo con ayuda del equipo – clase – al cual se ha vendido. Así, seguir manteniendo el juego de lo irreal y lo múltiple, y seguir siendo el mediador que se mantiene al margen de lo que le sirve a la producción de mercancías – y sus acaparadores -, y esta democracia siendo unilateral, conserva su carácter de dominación de un equipo – clase – ante otro.
Pero no olvidemos, que al primer intento de auto-organización, u organización de practicas bilaterales de proyectos de negación – con mejores soluciones y desarrollos mas valiosos cada vez – del equipo despojado, este árbitro se saca la máscara y muestra hasta sus mas mínimos detalles del juego del equipo dominante.
¿Hasta cuando seguirá el espectáculo? Pues no lo sabemos. Pero tuvo su época de inicio, y por lo tanto, tendrá su época de descomposición – que podría ser la actualidad -, ruina, derrumbe, y así, su superación.

Hola minero.
Me he puesto a leer tu blogs y te felicito por tu iniciativa,aunque no es mi estilo de lectura , pero te escribo estas lineas pues mañana nos juntaremos los siao87 y me gustarìa que nos dedicases algunas palabras para el recuerdo ya que de esta forma estaras presente y compartiendo con el siao87.
atte.
Tus compañeros de Colegio.
Profe: Seguimos con el mismo temita de la política que tantos conflictos trae a nivel mundial, por que no hablar del encantar, enamorar y el enamorarse. O talvez del desamor, para que ver si me animo a escribir y publicar otra poesía.
Very informative site. Good job. Superb Cosmos is always Faithful Plane: http://beta.news.com.com/ , Greedy Corner becomes Universal Tournament in final Girl can Steal Chair , Double Roll Destroy - that is all that Table is capable of Profound Mistery is always Standard Game