Recuerdos de infancia...
Me parece que en el fondo nunca he tenido un gusto propio o alguna afición muy particular mía (bueno, salvo los cómics y Congreso). Si preguntan la música que me gusta nombraría quizás a Sting, Police, Yes, Alan Parsons y otras muchas bandas de las que nunca aprendí su nombre, pero que estaban ahí en la tocacassete cuando quería escuchar algo. Luego, si quieren saber de algunos de los libros de ficción que me gustaban, debería nombrar a Asimov y sus fundaciones, Bradbury o las novelas de Salgari, que en realidad eran los libros que estaban ahí para leer y que ante la falta de comics de mi infancia lograban llenar mi tiempo. Y ahora que lo pienso, hasta la rica ensalada de tomate no ha sido un gusto propio, pues siermpre estaba ahí en la mesa, todos los días y yo sólo debía comerla.
Quizás la respuesta no esté en que he sido un copión todo el tiempo (capaz que eso sea), sino en que antes de mí, en mi casa, había alguien que sí tenía su propio mundo y que por esas cosas del destino se me había adelantado: mi hermano.
Lo más divertido de ser el hermano menor es que ya hay alguien que ha pasado por lo desagradable de ser hijo y ha sobrevivido a ello. Pero quizás lo más entretenido es que ya cuentas con alguien que tiene algo de experiencia imaginado cosas para llenar el día. Por eso mi infancia estuvo enmarcada en aventuras submarinas, ataques extraterrestres, viajes interespaciales y expediciones al áfrica.
El culpable: de nuevo mi hermano. Eduardo tenía esa capacidad de inventar cuentos, en los cuales más de alguna vez me colé. Porque no hay nada más entretenido cuando uno es hermano menor, que estar en las cosas misteriosas del hermano mayor. Por eso mismo fui parte de algunos torneos de golf (claro que ahí me explicaban que jugar golf era cargar palos de un lado a otro, ¡qué juego más fome!), fui arquero de un equipo de baby, invitado de piedra en los juegos de Gran Capital, tramoyista de una banda de rock (no te queda otra cuando la batería se quedaba en tu casa) y por sobretodo mascota oficial de la pandilla "cazafantasmas".
Unos muy buenos tiempos, que siguieron después cuando llegamos a vivir a Santiago, allá en "Chile" y tuvimos que comenzar a vivir solos mientras él estudiaba en la universidad y yo seguía en el cole. Ahí fue cuando se me pegó toda esa música que ni ahora me explico porque me gusta y algunos de los mejores relatos de ciencia ficción que he leído.
Luego el tiempo hizo su pega y yo partí a Antofagasta y él se quedó allá. Ya separados cada uno ha emprendido aventuras distintas. Pero me queda la música, las viejas novelas y más de un muy buen recuerdo.
Hoy él cumple 39 años y sigo copiándole escribiendo esto cuando él ya tiene una bitácora mucho mejor que esta. Así que si quieres y tienes tiempo te invito a pasar por allá, aprenderás más que lo que yo pueda decir.
Quizás en el fondo me siento como Sherlock Holmes cuando hablaba de su hermano, con admiración, respeto y mucho cariño. ¡Feliz cumpleaños, edo!

Creo que debe ser bueno ser el hermano mayor o el menor. A mi me tocó ser los dos a la vez, ya que la impericia y la negatividad de mis padres, no me permitió gozar de la presencia de un esclavo llamado hermano menor. Tal vez, y así creo que fue, el viejo pascuero nunca recibió ninguna de las benditas cartas que le escribía todos los años, solicitándole la entrega de un hermano en vez de una pelota de fútbol (que ya bastante tenía).
Con el tiempo fui creando mundos y fantasías (hablaba solo y jugaba solo... y la pasaba muy bien) que me llenaron por completo (a lo mejor por eso soy así de introvertido). Llegó un momento en que enfaticé que no deseaba un hermano, para que me compraran todo lo que yo quisiera. En fin, igual me gustaría tener un hermano (o hermana), para cuidar, jugar, reir, enseñar y utilizar como "perkins".
Yo tampoco escribo cosas de mi en mi blog, no soy muy de andar ventilando mi experiencia de vida (este comentario vendría siendo la excepción a la regla... considerate afortunado). Más bien, escribo la experiencia de vida en un idioma más rebuscado, complejo quizás, que busca ser una línea que atraviesa no solo mi propia existencia, sino placeres, vicios, sueños, fantasías, etc. de todos los que leen.
Eso es mi aporte. Me hizo reir este post; es el primero que leo y leeré los demás mañana.
Chau.