Filosofía Kantiana

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EL INTENTO POR SUPERAR EL EMPIRISMO Y RACIONALISMO.

Con el advenimiento de las corrientes filosóficas de los siglos XVI y XVII, se redujo en demasía el campo de acción  de la filosofía. La cuestión, entonces, es determinar cuál es el campo propio  de la filosofía, en especial de la metafísica.

Como bien pueden recordar, la metafísica era la ciencia de los primeros principios, el conocimiento supremo que nos permite acceder a una comprensión de toda la realidad a través de la comprensión del ente.

Ante tal situación sólo nos cabe preguntar acerca de la validez de un conocimiento que pretende realizar una explicación e investigación de la realidad con independencia de la experiencia. ¿Es posible investigar acerca del hombre, el mundo y Dios, con independencia de la experiencia y con el sólo sustento de la razón? ¿Puede la metafísica realizarse como una ciencia?

KantFrente a tal problema, Kant pretende dar una solución adecuada, para ello formula el contenido propio de la filosofía y realiza una investigación que atenderá a las cuestiones que se planteen:
“El campo de la filosofía (...) puede reducirse a las siguientes preguntas: ¿Qué puedo saber? ¿Qué debo hacer? ¿Qué me está permitido esperar? ¿Qué es el hombre? A la primera pregunta responde la Metafísica; a la segunda, la Moral; a la tercera la Religión, y a la cuarta, la Antropología. Pero, en el fondo, se podría considerar todo ello como perteneciente a la Antropología, pues la tres primeras preguntas se refieren a la última” (Lógica, Intr., 3).

Tales preguntas responden a la división que el mismo Kant establece en las facultades del hombre. El que cada una de las preguntas se refieran a las tres principales facultades del alma, nos hace reconocer que en Kant se manifiesta una unidad en su concepto de hombre, que se aprecia en el contenido de cada una de las críticas que escribió. La relación antes expuesta podría graficarse de la siguiente manera:
                        Facultades del alma                                               Preguntas
                                   Pensar                                              ¿Qué puedo conocer?
                                   Querer                                               ¿Qué debo hacer?
                                   Sentir                                                 ¿Qué me cabe esperar?

CRÍTICA DE LA RAZÓN PURA
El problema se centra en las posibilidades que posee nuestra razón para poder llevar a cabo el proceso de conocimiento de objetos metafísicos, esto es juicios verdaderos, de carácter universal y racional. Para conseguir esto es necesario, en términos de Kant: “erigir un tribunal que asegure a la razón en sus pretensiones legítimas y acabe, en cambio, con todas sus arrogancias infundadas, y esto no por medio de dictados despóticos, sino según sus eternas e inmutables leyes. Este tribunal no es potro que la crítica de la razón pura misma” (A xI)

Tal postulado se traduce en una revisión de la razón como una facultad de conocimiento y entender los límites y/o posibilidades de su propio proceso que permita una reflexión filosófica. Para ello es necesario hacer un análisis de los tipos de juicios que se enuncian al momento de conocer. En especial los juicios que se aprecian en la actividad científica, los cuales para Kant aparecen como los únicos que nos permiten un progreso paulatino del conocimiento y, además, se muestran necesarios y con validez universal.

Sin embargo, según Kant, los juicios que ha realizado la metafísica sólo han sido de tipo analíticos. Es decir, aquellos juicios en los cuales el predicado sólo explicita las mismas características que ya entendemos en el sujeto. Por ejemplo, el juicio Dios es perfecto, es un juicio analítico, puesto que el concepto de Dios ya contiene en sí la característica de perfección. De tal forma, los juicios que ha formulado la metafísica, si bien son siempre verdaderos, y por lo mismo poseen el carácter de ser juicios universales, no necesariamente son juicios que nos permitan un avance en el conocimiento.
Los juicios científicos, según Kant,   tienen la característica de ser juicios sintéticos, esto es, juicios en que las características del predicado no se hallan contenidas de antemano en el sujeto, pero que gracias a la experiencia los podemos relacionar, “sintetizando” o uniendo el predicado al sujeto.

Sin embargo, tales juicios sintéticos han de fundamentarse correctamente (y tal es el secreto de la actividad científica), puesto que todo conocimiento que sólo nazca de la experiencia, tal como lo demostró el empirismo, es a lo más una generalidad (probable), pero no necesaria ni universal. Es por esto, que Kant, postula, teniendo a la ciencia como respaldo de su verdad, que el conocimiento no es pura experiencia, ni tampoco pura representación racional. Es así como los conceptos científicos son formados por la razón, pero aprovechando la materia otorgada por los sentidos, lo que se traduce en juicios sintéticos a priori.

La tarea, entonces, de la crítica de la razón pura, es la de determinar como se originan los conocimientos en nuestro interior, desde la experiencia más básica hasta los procesos de conocimientos más complejos, que culminan en las verdades científicas. Así, al analizar el proceso del conocimiento, desde la sensibilidad por el entendimiento hasta la razón, podremos determinar la posibilidad de que la metafísica pueda generar juicios sintéticos a priori.

CRÍTICA DE LA SENSIBILIDAD:

La capacidad de recibir representaciones al ser afectados por los objetos, se llama sensibilidad. Los objetos nos vienen, pues, dados mediante la sensibilidad, y ella es la única que nos suministra intuiciones” (A 19, B 33)

En todo proceso de conocimiento Kant advierte dos componentes básicos: la materia del conocimiento y su forma. Por materia entenderemos el dato que aparece frente a nosotros, el fenómeno, lo que se aparece ante nuestra percepción. Sin embargo, tales datos sólo adquieren sentido para nosotros si la razón, con elementos que posee anteriores a toda experiencia, logra conformar tales datos en un objeto de conocimiento. Este aspecto, que agrega la razón en sí misma es la forma del conocer.

Es así, como en el proceso de la sensibilidad todos los datos que vienen a los sentidos son organizados y orientados adecuadamente en un espacio determinado y en un tiempo preciso. Ninguna sensación se da aislada de un espacio y tiempo determinado, es más, podemos imaginarnos cualquier cosa y siempre la entenderemos en un espacio determinado. La sensibilidad no puede, según Kant, darse sin la presencia de estas dos intuiciones básicas: espacio y tiempo.
Pero este análisis agrega un nuevo elemento a considerar. Nunca es posible un conocimiento de la cosa en sí misma (noema), sino tan sólo de lo que se aparece (fenómeno) a nuestra experiencia  y que es mediatizado por las intuiciones puras de la sensibilidad, puesto que  sólo tales intuiciones posibilitan la experiencia del fenómeno.


CRÍTICA DEL ENTENDIMIENTO:

“La capacidad de pensar el objeto de la intuición es el entendimiento (...). Sin sensibilidad, ningún objeto nos sería dado, y sin entendimiento, ninguno sería pensado (...). El conocimiento únicamente debe de venir de la unión de ambos”  (A 51, B 75-76)

Gracias a la sensibilidad podemos hablar de objetos, sin embargo nuestra relación con las cosas y nuestra experiencia nos permite asociar unos objetos con otros. A eso se reduce la capacidad de pensar, en generar juicios a partir de la relación que vemos entre objetos distintos. Recordemos que un juicio es la relación que establecemos entre dos objetos (uno llamado sujeto y otro  predicado) y que al nacer desde nuestra experiencia nos permite avanzar en el conocimiento. Pero, según Kant, no todo juicio es correcto, a veces no pensamos correctamente y relacionamos mal algunos objetos, formando juicios falsos. Lo que debemos hacer es elaborar juicios que sigan correctamente las reglas que posee nuestra razón para reflexionar. En efecto, para Kant el entendimiento posee de antemano ciertas reglas o estructuras a priori que posibilitan el conocimiento de los fenómenos.

Tales estructuras son las llamadas doce categorías, que constituyen la forma del entendimiento que orientan y organizan al objeto de la sensibilidad (materia del entendimiento). Kant clasifica estas categorías de acuerdo a cuatro modalidades distintas: cantidad, cualidad, relación y modalidad. De esta forma nuestro entendimiento puede generar doce tipos distintos de juicios. A continuación se demuestran las doce categorías y los tipos de juicios que se pueden formar:

DIVISIÓN                               CATEGORÍAS                               TIPO DE JUICIO

Por la cantidad:
Unidad
Pluralidad
Totalidad.
Singular
Particular
Universal
Por la cualidad:
Realidad
Negación
Limitación.
Afirmativo
Negativo
Indeterminado
Por la relación:
Substancia y accidente.
Causa y efecto
Acción recíproca entre agente y paciente.
Categórico
Hipotético
Disyuntivo
Por la modalidad:
Posibilidad – Imposibilidad
Existencia – No-existencia.
Necesidad – Contingencia.
Problemático
Asertórico
Apodíctico

El postulado kantiano es que sin las categorías, que todos poseemos, no sería posible la objetividad, ni la verdad científica. Sólo las categorías, como forma del entendimiento, aplicadas correctamente, aseguran que el conocimiento que nace de la experiencia adquiera un carácter universal.

Por otra parte, los fenómenos al ser pensados se inscriben dentro de las normas del conocer que posee el entendimiento, lo cual nos permite formular juicios correctos acerca del mismo. Lo extraño es que, según esta teoría, el objeto en sí, el noumeno, puede ser pensado, pero no conocido.

CRÍTICA DE LA RAZÓN:

“Todo nuestro conocimiento comienza por la sensibilidad, pasa al entendimiento y termina en la razón. No hay en nosotros nada superior a ésta para elaborar la materia de la intuición y someterla a la suprema unidad del pensar”          (A 298-299, B 355)

Existe una facultad suprema que permite que todos los conocimientos posean en general un marco teórico que les dé una visión unificadora y donadora de real sentido. Ello se logra mediante una suprema unificación de los objetos basándose en ciertos principios de desarrollo, que en Kant se entienden como ideas o conceptos puros de la razón. Gracias a estos conceptos intuitivos podemos organizar todo nuestro saber. Aparecen así las tres grandes ideas trascendentales que ordenan todo lo relacionado con el conocimiento: el alma, el mundo y Dios.

Estas grandes ideas son en definitiva aquellas que la metafísica consideraba como objetos propios de estudio. Sin embargo, hemos de advertir que como intuiciones a priori, que organizan todo, no poseen ningún fundamento en la experiencia, y por tanto se dan vacías de toda materia.
En efecto, estas ideas se convierten en unidades totalitarias que la razón construye saltando más allá de los límites de la experiencia sensible: el alma es el conjunto de las vivencias interiores, el mundo es el conjunto de todas las vivencias externas y Dios es la totalidad de las vivencias (internas y externas).

La idea de alma nace de un paralogismo, que incorrectamente formamos en nuestro interior, pues de la apreciación de ciertos actos de conciencia se termina afirmando una realidad sustancial que sería el fundamento de los actos de conciencia. Pero no poseo ninguna evidencia que me permita afirmar la existencia de dicha alma. La idea de mundo la organizamos por la existencia de nuestra experiencia, que suponemos se da en un objeto mayor que en su totalidad es imposible de conocer. Así, el mundo no es más que un arquetipo que me organiza en mis experiencias externas, pero que al no tener un contenido concreto no puedo aceptar como veraz. Del mismo modo, configuramos la idea de Dios con razonamientos que pretenden demostrarlo, pero que en definitiva escapan de todo límite que posee la razón en sí misma.

De esta forma, tenemos que aceptar que es imposible todo intento de realizar una metafísica, entendiéndola como la capacidad de conocer y avanzar en el conocimiento de las ideas trascendentales. Así el proyecto fracasado ha de buscar otra vía de sustentación: la ética.


CRÍTICA DE LA RAZÓN PRÁCTICA
Gran parte de la moralidad que se conocía en el contexto histórico de Kant, obedecía a pautas de acción que tenían su sustento último en alguna teoría teológica. El fundamento moral, en valores trascendentales, que guíen al hombre en su vida, requiere en definitiva de una aceptación, por fe, de dichos postulados.

Gran parte de la moralidad que se conocía en el contexto histórico de Kant, obedecía a pautas de acción que tenían su sustento último en alguna teoría teológica. El fundamento moral, en valores trascendentales, que guíen al hombre en su vida, requiere en definitiva de una aceptación, por fe, de dichos postulados.

No obstante, Kant plantea formular una ética que sea del dominio de toda la humanidad y no requiera para su cumplimiento de una acción de fe. Se busca una moral universal y necesaria para todos los hombres, sin distinción de credos y razas.

Para cumplir su finalidad, Kant enuncia el error que han cometido los sistemas éticos tradicionales: ellos han fundamentado su teoría teniendo como principio fundamental de acción un objeto de deseo moral. Se busca que el hombre actúe bien, centrando todo su actuar en algo concreto que el hombre desee y  plantee como el fin de todo acto. Pero, se nos advierte, no podemos poner todas nuestras acciones en los fines materiales que buscarán los hombres, puesto que estos son parte de la experiencia humana y por tanto se restringen a lo que cada uno quiera hacer. Es imposible plantear principios universales desde objetos materiales particulares.

Por ello si queremos formular un juicio universal de acción, hemos de atender más que a la materia de lo que debemos actuar, a la forma del juicio moral. Debemos atender más que nada al cómo debemos obrar y no tanto en el qué hacer.

La formulación definitiva de  la moral kantiana recae en la capacidad propia del hombre, que debe decidir a qué atenerse. Es la voluntad del hombre la que decidirá los modos de acción correctos y para ello ha de erigirse como su propia reguladora. La voluntad entonces, ha de querer siempre ser autónoma o libre en sus acciones. Estamos, pues, ante una ética de la libertad, ya que la felicidad o el bien ya no dependen de una sumisión a valores o bienes externos a la persona, sino que se fundamentan en la elección personal de cada uno. Esto se expresa en la ley fundamental de la razón práctica:

“Obra de tal modo que la máxima de tu voluntad pueda valer siempre simultáneamente como principio de legislación universal”

Es esta ley, que se fundamenta en un deber autónomo de la persona, la que determinará lo que es bueno y malo. Pero para que esta ley funcione y el hombre busque siempre lo correcto, es necesario postular algunas condiciones que serán garantía de realización moral:


1.      El alma ha de ser inmortal para asegurar el progreso en perfección, pues si no lo es entonces no tiene sentido un cambio en el individuo.
2.      Dios tiene que existir como garantía de que la virtud y la felicidad se igualan, y que ambas son posibles.
3.      La libertad tiene que ser una realidad, puestos que de otro modo el alma no podría regirse según su propia voluntad y el hombre caería nuevamente en el reino de los bienes objetivos

Y ¿QUÉ ES EL HOMBRE?

Puede parecer extraño que tal pregunta haya pretendido ser respondida con todo un sistema lógico y ordenado como el de Kant. Lo propio del hombre no parece centrarse en medio de rigurosas reglas o nociones científicas, sino más bien pereciera estar en una completa libertad que va más allá de lo racional. Pero, a pesar de ello, Kant en cada reflexión plantea los límites o las posibilidades de desarrollo de lo humano.

Las diversas críticas, que Kant escribió, nos van mostrando que las antiguas concepciones antropológicas sólo han dado una pincelada poco seria y analítica, acerca de nuestro ser. El estudio kantiano, es por lo tanto la constatación de nuestra condición humana, en toda su grandeza y en toda su  pequeñez, para ayudarnos a reconocer nuestra verdadera realidad. Es a fin de cuentas el hombre un ser que desde sus límites es capaz de reconocer todo el potencial que posee en su interior.

Algo de esto se aprecia en aquella hermosa frase que cierra su Crítica de la Razón Práctica, y que se convertiría años más tarde en el epitafio de Kant:
“Dos cosas llenan el ánimo de admiración y  de respeto: el cielo estrellado que está sobre mí y la ley moral que guardo en mi interior”.

Basado en:

  • Diccionario de Filosofía de José Ferrater Mora. Ariel Filosofía, Barcelona 2001.
  • Historia de la filosofía en su marco cultural,  Cesar Tejedor Campomanes, Ediciones SM.
  • Kant: Crítica de la razón pura. Selección, glosas y comentarios por Juan de Dios Vial Larraín. 2a ed. Editorial Universitaria: Santiago de Chile 1983.

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17 Commentarios

jesus dijo:

Yo queria que respondiera a las cuatro pero no me parec un poco interesante pero nada de ayuda tine, a lo que me refiero es que no me ayuda en nada me dieron a buscar un trabajo sobre las cuatro preguntas y entre a esta pagina y no obtube nada de ayuda

Ricardo dijo:

Jesus:
Yo soy profesor, jamás te daría una tarea hecha... como dice el zen: "si hay
alguien que te pide alimento, enséñale a pescar, no le des el pescado"

Ahora si en vez de reclamar me dijeras específicamente cómo ayudarte, intentaría algo.

Pinfli dijo:

Aver si prospera la nueva ley de educacion y toda la mier... esta de filosofia se va
a tomar por cu....
Yo estoy en un bachiller biológico y no
sé porque tengo que estudiar al aleman
este de los cojones.

Ricardo dijo:

Pinfli: te dedico una entrada que se llama "NO ofendas"
Pero además creo que deberías ampliar tu mirada, si crees que la biología es lo único, has de entender que antes eres humano y con ello se agrega todo el saber. No solo filosofía sino que las demas ciencias también. No seas inculto, no eres un caballo con anteojeras que solo vera su zanahoria y caminará guiada por ella, eres una persona que debe estar dispuesta y abierta a todo el saber. ¡Deja de mirar tu ombligo!

Male dijo:

Hola! Muchas gracias por la información! Esta página esta lo suficiente completa para alguien que busque info sobre Emmanuel Kant. Sugerencia: poner un poco más de datos biógraficos. Sin embargo, es muy interesante. Me fue de gran ayuda. gracias.

juan manuel dijo:

es muy buena pero le falta informacion acerca del pensamiento de kant sobre el hombre

naty dijo:

Está muy buena la informacion, estudio derecho y me resulto util!!!! gracias, ah! y si bien esto no me gusta y me cuesta reconozco, como dice ricardo que hay que tener una mirada amplia desde todas las posturas para poder generar asi la nuestra!!!
saludos

diana dijo:

Muchísimas gracias por tu información. Todo me parece genial o bueno de por si todo lo que tenga que ver con filosofia me encanta.Gracias de nuevo.att:diana rdz

antonio marin jurado dijo:

Me gustaría que la sociedad actual, confundidos "todos" por las minorias étnicas espirituales,o almacenamiento de sentimientos, ya no somos libres, y esto se verá dentro de unos años,que lo que digo de ilógico... tiene su sentido.

cattete dijo:

Buena la página de Kant, buscando un poco de la crítica de la razón práctica, me encontré en este sitio, loko,
adiós. ¡Buena la información!, me sirvió muchísimo

viviana rebora dijo:

El principal problema de la filosofia critica es la nocion de noumeno, que no queda lo suficientemente clara,

Miguel Angel Pérez Alvarez dijo:

Excelente resumen. Un esfuerzo loable e importante.

Adam dijo:

Adam: Estoy de acuerdo con que Pinfli le diga a Ricardo que deba ampliar su mirada hacia otras ciencias, pero tambien entiendo Ricardo cuando dice que lo mandarìa todo a la mierda. Yo soy francés (Paris) y tuve que estudiar al igual que todos filosofia y lo que no encuentro justo es que sea obligatoria. Filosofia deberia de ser optativa. Hay que tener una base minima, vale, pero no encuentro logico que me obliguen a estudiar la vida de un tio que ni me cae y ni me va sabiendo que ademas de todo, no pienso como él. Si quiero ampliar "mi ciencia" que sea por mi voluntad propia y no por la de la educacion española. Otra cosa importante: que yo sepa, son los filosofos quien se interesaron por la biologia, y no lo contrario. Asi que Ricardo, a tomar por el ano lo demàs!!

Ricardo dijo:

Adam, gracias... eh, creo.

yessy dijo:

para el mundo tu solo seras una persona mas
pero para una persona tu seras su mundo

MARTHA MALDONADO dijo:

necesito por favor unos ejemplos de los juicios kantianos encuanto a la cantidad, a la cualidad, a la relacio y la modalidad

Diego del castillo dijo:

Solo vi algunos comentarios por encimita, Y leí los de aquél fraces y la minina, que alegan ; qué por qué, diablos tienen que estudiar.
Sé que la ignorancia es atrevida, además imagino que serán locos consumistas que no pueden ver más allá de sus pequeñitas narices. me perecen bacanos los aportes de ricardo en cuanto a kant, pero Ricardo sería preciso indicar en elgunas partes que la filosofía es la madre de todas la ciencias y sea cual sea la materia que aborden deberan encontrarse con algunos sujetos como Kant, popper, husserl etc, pues fueron ellos los que dieron los principios fundamentales para que estas áreas se desarrollaran y se sigan desarrollando. Lamentablemente muchachos estamos en la sociedad del conocimiento y hay que estudiar, Ahora no me los imagino tratndo de entender los principios de la genetica de Mendel, Ah! por cierto, Mendel era el monje de una abadía en Alemanía.., el problema de aquellos que preguntan por qué estudiar a esos "filosofos" es básicamente eso, ESTUDIAR

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Sobre esta entrada

Esta página contiene una sola entrada realizada por Ricardo y publicada el 11 de Diciembre 2005 5:15 AM.

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