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Diciembre 25, 2005
Natividad (3)
Al conocer los diversos orígenes míticos del nacimiento de la vida es posible configurar una visión acerca de su misterio. Pero todo mito va encadenado a un rito. La navidad es un rito. ¿Qué tiene que ver con la vida?Navidad significa nacimiento.
La vida es un misterio y su origen lo es más. Podemos inventar mil y una historias para explicarnos el origen de la vida humana, pero con ninguna de ellas podemos explicar el porqué se originó la vida. En realidad cada mito es una verdad, una verdad distinta a las que estamos acostumbrados. No pretende demostrar como lo hace la ciencia, sino que busca entender nuestra realidad atendiendo a un espacio anterior, primigenio, del cual con certeza venimos. El mito reinterpreta, reconstruye, otorga sentido a la realidad en que estamos, al ligarnos con ese otro mundo que bulle en nuestro interior.
Es cierto que muchos fenómenos pueden ser explicados usando el método científico, reduciendo todo a una sucesión de fenómenos y causas; sin embargo sabemos también que no todo es reducible a explicaciones científicas. La concepción de mi hija es clara, ocurrió como toda otra concepción; sin embargo, el sentimiento de asombro e impacto que generaron los latidos de mi niña en mí, eso fue algo inasible por cualquier explicación científica. Hay cosas que cobran un sentido mejor y más profundo cuando intentamos mirarlas desde la perspectiva creyente en vez de la visión racional.
En todos los mitos que se narran acerca del origen de la vida hay siempre un elemento común: la vida es un don, entregado gratuitamente al hombre. El ser humano procede de una realidad superior que le da sentido y significado a su vida. El sentirnos maravillados por ese misterio de la vida es lo que ala vez nos dota de significado. La vida ha sido dada para cuidarla, para preservarla, para hacer de ella algo digno, tan digno como el Creador.
Quizás por ello el mismo el Creador se hace hombre y se nos ofrece como una criatura indefensa en un humilde pesebre. Él, que lo tenía todo, es capaz de renunciar a ello y hacerse hombre para que aprendamos de él a valorar la vida.
La navidad no es simplemente una fecha para hacer regalos, tampoco es la fecha de la buena voluntad y de los deseos bienintencionados. Navidad es la fecha que nos recuerda como Dios da la vida, cómo Dios se hace vida, vida humana, para enseñarnos a nosotros a vivirnos de un modo pleno. Y el niño dios, aquel bebé indefenso, frágil y tierno es el mejor testimonio de los que se espera de nosotros. Hay que cuidar a ese niño, hay que ofrecerle abrigo, alimento, cuidado, de manera que pueda seguir viviendo.
Celebrar la navidad, entonces es celebrar la vida, es acordarse de que todo tiene sentido y vale la pena si nos permite encontrarnos en paz con los otros, si nos permite crecer con otros, si nos permite vivir bien en comunidad. Tal es la vida que se nos da, no es algo para malgastar, sino para aprovechar y usar al máximo. Celebra la vida, celebra la navidad, no pensando sólo en los regalos que darás, sino también en la vida que serás capaz de entregar.
¡Que tengas una feliz navidad!
Publicado por rdiaz a las Diciembre 25, 2005 3:06 AM