Amor de Dios

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Según Ferrater Mora existen dos formas de entender a Dios. Una es la forma religiosa, ligada más bien a una imagen de Dios como algo íntimo, interior, personal y profundo. Es la contemplación mística, silenciosa, la oración individual buscando una respuesta ajena. Por otra parte, esta la forma filosófica de entender a Dios. Según esta última a Dios se le aprecia como algo exterior y superior al hombre. Un ser entre otros seres, o mejor dicho “el ser”. Ya saben todas las cualidades de Dios: perfecto, único, omnisciente, omnipresente, suma bondad, acto puro.

En Filosofía, hay dos autores cristianos que abordan el tema de Dios desde estas dos perspectivas. Agustín de Hipona, en su mirada íntima. Tomás de Aquino con su visión suprema. Veamos a estos pensadores.

Agustin de Hipona, "lo comido y lo bailado"…

…¡no lo quita nadie! Así dice un viejo refrán de este país. Siempre me han deleitado las historias de santos varones (que en las damas no lo he visto), que luego de una vida licenciosa y pecaminosa, descubren a Dios y cambian completamente.

Algo así le ocurre a Agustín de Hipona. Desde temprana edad lleva una vida licenciosa, con algunos atisbos de seriedad. Él cuenta que a los 19 años leyó el Hortensio de Cicerón y se animó a estudiar filosofía. De allí a un tiempo empezó con la doctrina de los maniqueos. Estudia algo de filosofía, en especial a Platón. Conoce al obispo de Milán, Ambrosio, quien le impacta por su claridad al predicar. Termina a los 32 años convirtiéndose al cristianismo. Desde un comienzo se destaca con sus escritos, debido a su formación anterior en retórica y principalmente por la capacidad que tiene de unir el pensamiento platónico al cristianismo. Cinco años más tarde en Hipona, es ordenado sacerdote, funda un monasterio y comienza a realizar sus escritos que pretenden rivalizar contra las diversas herejías. En el año 396 es nombrado obispo auxiliar, ocupando el cargo titular años más tarde. Agustin destacó por su continua y activa producción filosófica y religiosa que abarcará más de 100 textos, sin contar las Epístolas y Sermones. Es testigo de la caída del imperio romano, por parte de numerosas invasiones bárbaras. El año 430, estando sitiada Hipona por las huestes de los vándalos de Genserico, morirá, poco antes de que la ciudad fuera completamente arrasada.

Su filosofía.

Durante largo tiempo anduve considerando en mi interior muchos y diferentes asuntos, y tratando con empeño durante días de conocerme a mí mismo, qué debo hacer y qué he de evitar (Soliloquios 1,1).

Agustín es un hombre que encarna una búsqueda constante. ¿De qué? De una verdad. En su vida se aprecia que sus permanentes cambios y giros filosóficos tienen por finalidad el descubrimiento de una verdad que permita entenderlo todo y que dé sosiego a esa búsqueda interior.

Ya hemos dicho que la filosofía se sustenta en la búsqueda de la verdad y no en la posesión (pedante) de la misma. Por lo mismo, la simple actividad de buscar una verdad en sí misma nos asegura la existencia de la misma. El argumento es simple: buscamos la verdad, no estamos seguros de nada, incluso es posible que nuestros esfuerzos fallen y nos  equivoquemos. Pero en tal error Agustín ve la posibilidad de verdad:

“En estas verdades me dan de lado todos los argumentos de los académicos que dicen <<¿Qué? ¿Y si te engañas?>> Pues si me engaño existo. El que no existe no puede engañarse y por eso si me engaño existo“. Ciudad de Dios XI, 26.

Hay verdad en la búsqueda, en el reconocerse a sí mismo como seres que buscan. El amor es un tipo de búsqueda. Y bien podemos amar algo equivocado, pero ello no impide reconocer que en el simple acto de amar algo de verdadero existía. Podemos equivocarnos al amar, pero ello nunca impedirá reconocer que valió la pena haberlo hecho.

Es así como Agustín relaciona el amor con el conocimiento. Pero es preciso identificar un amor más absoluto, una idea que trascienda nuestra propia realidad. Si sé que yo existo, es mi verdad. Pero eso no me asegura que todo sea verdad.

Agustín nos descubre la intimidad, descubre al importancia de nuestro ser interior, de la unicidad que nos viene por nuestra alma y la conciencia que tenemos de sabernos vivos. Sin embargo, este conocimiento es un saber personal, solitario, individual.

El amor de caridad.

Por ello es que se asume que el aspirar a Dios, a su conocimiento permitiría salir de lo subjetivo, para encontrarse con lo perenne, con lo que no cambia. La fe da esa certeza. No se cree algo que sabemos que es falso. Solo creemos cuando tenemos plena certeza de lo cierto que es aquello que no conocemos. Y la fe, es una certeza de lo absoluto de Dios, que se anida en el interior del creyente. Por ello Agustín nos repetirá “credo ut intelligam”, creo para poder entender.  Es una fe que no se conforma con la presencia de Dios, es una fe que busca entender a Dios. ¿Para qué? Para poder amarlo y así cumplir su fin.

La verdad absoluta no se alcanza por sí sola. Se requiere de la fe, que ilumina a la razón en su búsqueda de la verdad. Dios entrega la verdad al alma racional para que pueda conocer, sin este postulado de fe, no es posible acceder a la verdad: creo para entender. Esta entrega de la verdad a la razón se realiza por medio de la caridad. Dios que es tanto amor decide entregarse para que lo podamos conocer. Pero no lo conocemos para hacer un tratado de teología, o para demostrar nuestra erudición. Le conocemos para ser felices.

La felicidad por tanto se logra mediante tres virtudes que permiten satisfacer la búsqueda interior. La fe para tener la certeza de que lo buscado es cierto. La esperanza para no desfallecer en su búsqueda. Y la caridad para poder realizar ese encuentro con Dios.

La mirada del alma es la razón; pero como no todo el que mira ve, la mirada buena y perfecta, seguida de la visión, se llama virtud; así, la virtud es la recta y perfecta razón. Con todo, la misma mirada de los ojos ya sanos no puede volverse a la luz, si no permanecen las tres virtudes: la fe, haciéndole creer que en el objeto de su visión está la vida feliz; la esperanza, confiando en que lo verá, si mira bien; la caridad, queriendo contemplarlo y gozar de él. A la mirada sigue la visión misma de Dios, que es el fin de la mirada (no porque ésta cese ya, sino porque no hay más que mirar). Esta es la verdadera y perfecta virtud: la razón que llega a su fin, premiada con la vida feliz. Y la visión es un acto intelectual que se verifica en el alma como resultado de la unión del entendimiento y del, lo mismo que para la visión ocular concurren el sentido y el objeto visible, y ninguno de ellos se puede eliminar, so pena  de anularla. (Soliloquios VI)

De las tres virtudes, la más noble y la real, aquella que nos permitirá ser felices por siempre es el amor. La caridad sobrevive al encuentro con Dios. Junto a él no necesitas fe, pues ya lo conoces, ni tampoco esperanza, pues ya lo tienes. Solo la caridad perdura.

Por ello el amor es el eje central de su pensamiento. Por amor hemos sido creados. Por amor vivimos, así como todo se ordena por una ley natural, el amor nos hace buscar lo perfecto en todo y nos mueve a actuar, por amor somos movidos. Por amor, Dios desea encontrarse con nosotros y nos da la fe para luminar nuestro camino. Por amor nos encontramos con él y seremos felices.
Así es como se descubre la verdad de lo que somos: seres íntimos con capacidad de amar. Sólo seremos plenos cuando amemos lo más bello y perfecto. Por ello es que el amor rige nuestras vidas y nos permite entender lo que somos. Sólo amando encontramos sentido a nuestra búsqueda.

“Ama y haz lo que quieras”  nos dice. El secreto está en hacer lo que se quiere, no lo que nace del capricho, ni lo que se nos ocurre, sino lo que verdaderamente se pueda querer. Se ama no lo que dicen los sentimientos, o los caprichos, sino aquello lo que realmente se pueda querer. Ama y haz lo que quieras. Si lo que nace de ti viene efectivamente motivado por el amor, puedes hacerlo, lo que quieras. Lo que puedas querer realmente, lo que puedas querer amorosamente, por amor.
Somos seres de amor, solo estaremos plenos cuando efectivamente estemos amando.

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