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Enero 31, 2006
Bambú japonés
Vilda está de cumpleaños y hace poco me pidió un regalo. Creo que lo mejor que puedo darle es bambú. Claro que va con su condición: cuando alguna vez mi hija requiera un regalo, recuerdes darle un poco de bambú.
El bambú es una planta hermosa y bella, que se muestra de diversos tamaños: puede ser pequeña, menos de un metro de largo y un cm. de diámetro, o puede ser enorme, llegando a medir 25 mts. de alto y 30 cms. de diámetro. Todo ello depende de la especie de bambú que sea, pues solo en China se han descubierto 500 tipos distinos.
En oriente se le ha dado muchos usos. Por su textura y fuerza se le ha usado en la construcción, en la carcasa de pequeños botes o aviones, su planta se ha usado para producir cerveza o su tallo para elaborar papel. En fin, muchos usos se le ha dado a esta bella planta.
Por lo mismo, en oriente se considera de buena suerte regalar bambú.
Sin embargo hay un relato acerca del llamado bambú japonés que sería bueno ver. Se dice que una vez plantada su semilla, tarda siete años en crecer. ¡Siete años en los cuales no se aprecia ningún cambio, ninguna alteración en la tierra! Se dice que para aquel que no conoce al bambú lo más probable es que crea que su tierra es infértil las semillas inservibles. Pero quien sí lo conoce, sabrá esperar y al cabo de esos siete años podrá ver como en unas pocas semanas su planta crecerá más de 30 mts. Lo que pasa es que el hombre que conoce al bambú no se deja llevar por la apariencia: en el interior la semilla sí va germinando.
A veces la vida es igual al bambú. Hay períodos de sequía. Hay momentos en que no sabemos qué pasará, ni qué nos deparará el destino. Recuerdo momentos de mi propia vida en que todos los días eran un eterno domingo por la tarde, eran días de nada, días de siestas interminables, pues nada animaba. Días en que parecía que todo iba mal.
Sin embargo la vida es como el bambú, en cualquier momento gemrinará. En algun momento la sequía termina y el brote aparece. Por ello hay que ser pacientes, como el campesino, pero esperanzados como la semilla.
Hay que ser como el bambú, y ello se logra cuando nos damos cuenta que no son los años los que pasan, sino que somos nosotros los que vamos avanzando, somos nosotros los que vamos ganando más años. En ese momento, cuando descubrimos que por muy mal que estemos las cosas algún día irán mejor, es porque lo estarán siendo.
Pero nadie sabe, la gracia es ésa. Hay especies de bambú de las cuales nunca se las ha visto florecer, pues nadie conoce su ciclo. Sin embargo ello no significa que no florezca, sino que debemos esperar con más ganas a que llegue su tiempo.
¡Hay que ser como el bambú! La vida es hermosa, hay que saber donde mirar, no en la superficie, sino en la semilla interior que va germinando.
Publicado por rdiaz a las Enero 31, 2006 5:34 PM
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Comentarios
Yo creo en la sincronia
y creo que es lo que necesitaba leer en estos dias
si vuestra hija algun dia necesita de algo... que ella sepa que puedo pagar mi deuda de gratitud...
saludos.
Publicado por: Ntra. Sra. del Caos a las Febrero 1, 2006 7:54 AM
GRACIAS PROFE, SE VE QUE USTED VE MAS ALLÁ DE LO FÍSICO SINO QUE VE EL FONDO, LOS SENTIMIENTOS DE LAS PERSONAS, Y ESO ES LO MAS IMPORTANTE...MUCHAS GRACIAS Y LE DESEO MUCHA FELICIDAD EN UNION A SU FAMILIA...CHAU
Publicado por: VILDA a las Febrero 9, 2006 4:49 PM