Ars longa, vita brevis

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Recuerdo con especial cariño mis clases de Latín, con el maestro Antonio Arbea, mientras estudiaba filosofía en la universidad. El supuesto es que uno como estudiante de filosofía debía tener un conocimiento mínimo de las lenguas clásicas. Mi entusiasmo por descubrir los orígenes del castellano (entendiendo por fin el porqué me habían torturado en mis primeros años con el pluscuamperfecto) y más aún motivado por las reflexiones que el profesor Arbea sacaba desde los textos latinos, terminé cursando 6 niveles de Latín.

Es así como rememoro con nostalgia las lecciones de Séneca, expuestas en su precioso texto “Sobre la brevedad de la vida”. Varias frases que nos enseñan a vivir intensamente, sin dejar que el tiempo se nos vaya de las manos inútilmente..

 

Þ      Cotidie morimur:  “A diario vamos muriendo”.

La gran verdad que nadie puede discutir, todos vamos a morir. Y cada momento que pasa nuestra muerte está más cerca. Pero ello no se dice para angustiarnos, sino para apreciar lo valioso que es vivir intensamente nuestros días. La vida se nos da para gozarla, no para malgastarla. 

Þ      Ars longa, vita brevis : “El arte es persistente, la vida breve”.

Si bien la vida es un devenir permanente que nos lleva inevitablemente a la muerte, sabemos que nuestras obras o hechos podrían trascender a nuestra propia vida. Siempre y cuando sean efectivamente “artes”. Para Séneca el arte hace referencia a una actividad superior, elevada, que permite perdurar en el recuerdo de otros. No es un simple negocio. La palabra negocio significa “sin ocio”, es aquella actividad hecha para rellenar momentos, para no sentirnos solos, para ocupar las horas y no aburrirnos. Quien teme aburrirse, quien tiene miedo al ocio, es quien no logra disfrutar de su tiempo. La vida es breve, pero no insuficiente, debes aprovecharla en nobles tareas.

Þ      Illorum breuissima ac sollicitissima aetas est qui praeteritorum obliuiscuntur, praesentia neglegunt, de futuro timent: “Brevísima es y agitadísima la vida de aquellos que olvidan el pasado; descuidan el presente y temen el futuro”

Quizás el gran mal de nuestra época: el hacer por el hacer, sin disfrutar y ni siquiera sin advertir la importancia o sentido de lo que se hace. Enfrascados en tanta actividad, en tanta tarea, pocas veces apreciamos si lo que ejecutamos tiene real valor. Luego cuando el tiempo se nos ha ido nos quejamos: ¿por qué no tengo tiempo para hacer lo que quiero? ¡Siempre tuviste ese tiempo, solo que lo malgastaste sin darte cuenta en qué! Es preciso recordar, qué motivaciones, qué decisiones te han llevado a este punto actual y proyectarte con ellas. Toda acción cobra significado en la medida que la entiendas en su contexto mayor, sólo así el futuro se transforma en algo que te pertenece y que puedes modificar. La vida es tuya, de nadie más. No dejes que decisiones azarosas, sin sentido, guíen tu vida, para luego lamentar por qué las cosas no eran como querías.

Þ      Tempus facit aerumnas leves: “El tiempo hace ligeras las desgracias”.

Y cuando los problemas nos asaltan y el dolor se hace intenso, cuando la monotonía nos embriaga delatando lo tediosa de nuestra vida, nos perdemos en la lamentación del presente. Nos olvidamos que “esto también pasará”. Que en unos años este dolor será fuente de aprendizaje, que valió la pena el esfuerzo, que tu vida necesitaba de esos momentos. El tiempo no es solo un suceder, es un viajar. Es la percepción de cómo desarrollamos nuestra vida, aprender a observar con su ayuda nos permite entender mejor nuestras penas.

Esas son algunas reflexiones que ahora recuerdo. Sin embargo es mejor dejar que el mismo Séneca nos hable, de esta forma pido disculpas  a mis amigos de Kimniekan por no haberme dado el tiempo de escribir:

 “Brevísima es y agitadísima la vida de aquellos que olvidan el pasado; descuidan el presente y temen el futuro; cuando llegan a sus postrimerías, comprenden los infelices, a deshora, que en sus días se afanaron por no hacer nada... su frenesí los agita con pasiones desordenadas, que los empujan a aquello mismo que los amedrenta; hartas veces desean la muerte por lo mismo que la temen... Larga les resulta la dilación de toda cosa esperada; pero aquel tiempo por que suspiran es breve y precipitado, y aún le abrevia más su propio vicio; por eso se trasladan de un sitio a otro y no pueden detenerse en ningún deseo. No son largos los días para ellos; son aborrecibles; y, al contrario, cuán fugaces les parecen las noches que pasan en brazos de las meretrices o atollados en la embriaguez... ¿Pueden dejar de parecer brevísimas las noches a quienes las compran tan caras? Pierden el día en la expectación de la noche, y pierden la noche con el temor del día... Nadie restituirá los años; nadie te los devolverá... Y ¿qué ocurrirá? Que tú estás descuidado y la vida se apresura; y entretanto, se presentará la muerte, a cuyo poder, lo quieras o no, has de pasar”.

 

Pd. El texto “De Brevitate Vitae”, es un bello tratado que algún día comentaremos (¡cuando tenga tiempo!…. jejejejeje)

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1 Commentarios

organismo de la vida dijo:

Don ricardo, una consulta,

seneca vivió intensamente?

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