Caminando por ahí

Pablo lo dijo mejor que uno, por tanto, ¿para qué enunciar versos distintos si ya está dicho?.
Cuando la pega es demasiada, o cuando el tiempo apremia con tanto quehacer y las sonrisas nos pesan una tonelada... a veces es bueno dejar de andar y salir a caminar, usar esa ruta que no sueles visitar, mirar las calles y malhumorado dejar que las horas pasen.
En Kimniekan respetamos el derecho a no estar siempre felices...
Sucede que me canso de ser hombre.
Sucede que entro en las sastrerías y en los cines
marchito, impenetrable, como un cisne de fieltro
navegando en un agua de origen y ceniza.
El olor de las peluquerías me hace llorar a gritos.
Sólo quiero un descanso de piedras o de lana,
sólo quiero no ver establecimientos ni jardines,
ni mercaderías, ni anteojos, ni ascensores.
Sucede que me canso de mis pies y mis uñas
y mi pelo y mi sombra.
Sucede que me canso de ser hombre.
Sin embargo sería delicioso
asustar a un notario con un lirio cortado
o dar muerte a una monja con un golpe de oreja.
Sería bello
ir por las calles con un cuchillo verde
y dando gritos hasta morir de frío.
No quiero seguir siendo raíz en las tinieblas,
vacilante, extendido, tiritando de sueño,
hacia abajo, en las tapias mojadas de la tierra,
absorbiendo y pensando, comiendo cada día.
No quiero para mí tantas desgracias.
No quiero continuar de raíz y de tumba,
de subterráneo solo, de bodega con muertos
ateridos, muriéndose de pena
Por eso el día lunes arde como el petróleo
cuando me ve llegar con mi cara de cárcel,
y aúlla en su transcurso como una rueda herida,
y da pasos de sangre caliente hacia la noche.
Y me empuja a ciertos rincones, a ciertas casas húmedas,
a hospitales donde los huesos salen por la ventana,
a ciertas zapaterías con olor a vinagre,
a calles espantosas como grietas.
Hay pájaros de color azufre y horribles intestinos
colgando de las puertas de las casas que odio,
hay dentaduras olvidadas en una cafetera,
hay espejos
que debieran haber llorado de vergüenza y espanto,
hay paraguas en todas partes, y venenos, y ombligos.
Yo paseo con calma, con ojos, con zapatos,
con furia, con olvido,
paso, cruzo oficinas y tiendas de ortopedia,
y patios donde hay ropas colgadas de un alambre:
calzoncillos, toallas y camisas
que lloran lentas lágrimas sucias.
Walking Around, Pablo Neruda
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encuentro mas importante practicar el derecho a que LOS DEMAS esten felices cuando uno no lo esta.
Hablando de respetar, profe.
¿"Perdio" mi ultimo comentario al post de Brecht o le parece que lo repita?
Gracias, y felicidades.
yi
Uhhh, perdona Yi con tanto spam tu comentario se me fue. Pero ya lo recuperé.
Es cierto lo que dices, pero mi intención era otra.... ¿no te has fijado que a muchos les molesta la tristeza o el desgano? A veces parece una obligación tener que reir. Solo pido el derecho a estar tranquilo, el que no excluye lo que dices, como dicen los beatles "live and let die!"
Es solo de Paul McCartney, ya no estaba con los Beatles, pero comparto la opinion.
La intolerancia a la alegria es tan perniciosa a la intolerancia al fastidio... como a cualquier intolerancia.
Nace de la ignorancia, para mi.
No solo eso: hay muchas mas, como Ud. sabe.
Tipica es a la de ver a alguien llorar (con lo que a veces nos cuesta llorar, vienen e INTERRUMPEN)
en fin.
Suscribo totalmente.
El poema es muy iirregular en su nivel. Al principio es puro Neruda, despues por momentos decae.
Lo del olor a peluquerias, cisne de fieltro.
Que genio.
Neruda, Borges, Mistral, Cortazar, Benedetti, Viglietti, Vinicius..(mil mas)
Brota el talento aca en el sur.
Un abrazo
Las casualidades me condujeron a este blog. interesante poema, siempre me gustó mucho, sobre todo esa frase brillante: "sucede que me canso de ser hombre..."
Existen personas que deben vivir a diario con la miseria, la desgracia y la tristeza, en una lucha incesante por calmar la agonia. el estar triste es un derecho, de todas formas. un estado al cual todos llegamos y pasamos alguna vez. Sin embargo, no puedo sacarme de la mente una frase de un post de mas adelante, algo acerca de el disfrutar la vida. Hay mucho de cierto en aquella frase: y el que se enamora de sus propios aullidos.
Saludos profesor. Fui su alumno hace más de 10 años, y encontrarlo de esta forma me alegró.
Saludos desde mi cruz,
alfredo.