Archivos Julio 2006
"Hoy se conmemoran 450 años de la muerte de San Ignacio de Loyola. Y la Compañía de Jesús quiere celebrar esta fecha con un llamado a la reflexión y a la profundización de la fe hacia Dios, desde el actual compromiso de la orden ignaciana con la fe, la justicia y el diálogo entre la cultura y las religiones".
Un breve artículo de un diario chileno titulaba así una breve reseña sobre una nueva celebración de San ignacio, el fundador de la compañía de Jesús. Una congregación que posee serios detractores como también a apasionados seguidores, pero sin duda una orden religiosa que no deja indiferente a quienes la conocemos.
Cuando saqué mi tesis de magister en educación estudié las características de su educación, de mi tesis de grado saco algunas líneas dedicadas a repasar el aporte de los jesuitas a nuestro país Chile.
Los juegos con cerillos se han hecho populares y por lo mismo no dejo de animarme para enviarles otros desafíos a vuestro ingenio...

La Cruz Mágica:
Si utilizas cuatro cerillos puedes formar una cruz como la del dibujo, pero si cambias de posición sólo un palito, deberás formar un cuadrado. ¿Puedes?
Por cierto el amigo José Vargas ha resuelto el acertijo 2 y el acertijo 3, si quieres saber su solución puedes verla a continuación...
En mi país ha empezado por la señal de televisión pública el programa "Una belleza nueva", una hora de conversa amena y cautivante con diversos personajes que con sus voces invitan a reflexionar y pensar.
En general aprecio este tipo de conversaciones. Esos diálogos que nacen de la propia sabiduría, de lo interesante de la experiencia ajena, aquellos diálogos que sólo tenemos con algunos cuantos brillantes que de a poco iluminan la propia cotidianiedad.
Muchas veces intento arengar a mis alumnos para que se conviertan en este tipo de personajes: tipos con experiencias profundas, que realmente valen la pena, seres a los que el tedio no les venció, seres a los que vale la pena escuchar. "¿Cómo podríamos llegar a ser este tipo de personas a quienes es entretenido escuchar y que de paso logran enseñarnos algo?"- les digo y callo con la esperanza de que alguno me haga caso.
Pues bien, gracias a esto de las bitácoras, he encontrado en algunos alumnos que se han arriesgado a iniciar este tipo de diálogo, les invito a conocerles (y por favor comentarles para que sigan así)...
Goya me gritó ridículo desde su tumba y no puedo sino asumir la queja sin poca vergüenza.

Otro desafío:
La casa mira hacia el este, si cambias de posición un solo palito debes dejarla mirando al oeste.
¿Puedes?
ACTUALIZACIÓN: La solución acá, si eres impaciente.
Todos pasamos en algún momento por una situación desagradable, penosa o angustiante. No hay quien se salve de ello. Es más la única forma que tiene alguien de no sufrir nunca es quizás cuando no pueda sentir nada, y si no puede sentir nada, de qué vale vivir pues tampoco sentirá la alegría ni la dicha.
Ya lo he dicho varias veces: soy feliz y muchos me ven así. Una vez una alumna me decía: "siempre está con una sonrisa, ¿no se cansa de fingir?" Y yo que justo pasaba por mi período maníaco le decía: "No fingo, lo soy, pero no creo no tener problemas, el cuento es ¿por qué tengo que hacerte partícipe de ellos?"
Un pobre hombre golpeado por la vida le pedía a Dios que por favor tuviera misericordia y le mejorara su patética situación (sin trabajo, su mujer lo había divorciado, nadie lo respetaba, la sociedad en la que vivía lo señalaba con el dedo).
Y entonces este hombre se postraba diariamente en su miseria, rogándole a Dios que que le hiciera la vida más fácil, hasta que en un momento, Dios se le manifiesta, y cuando el hombre le vuelve a repetir su pedido, Dios contesta:
-Todo muy bien, pero hagamos una cosa. Tú te ocupas de tu vida, y Yo me ocupo del resto, ¿está bien?
Con amor para aquellos que se quejan de lo mal que les va, pero que además culpan a todos de lo que les ocurre.
Para entender este artículo, debes antes haber leído los dos artículos anteriores (Soberbia y Soberbia (2))
¡Igualdad! esta parece ser la consigna que muchos utilizan en educación y en muchos ámbitos para referirse a un sistema que dé las mismas competencias para todos. Sin embargo, muchas veces ese equilibrio no lo establecemos en sentido positivo sino en términos negativos. Cuando "igualamos" no hacemos que los peores mejoren, sino al contrario potenciamos que los mejores se empeoren.
Por ejemplo al aplicar una escala de notas en un examen todos desean que se "baje la escala", con ello el tipo listo con poco esfuerzo saca una buena nota, ¿por qué no exigirle más al mejor?
¿Cómo podríamos recuperar una educación que permitiese que todos alcanzasen lo mejor de sí? Reflexionemos sobre esa soberbia griega, a ver si nos quitamos un poco de mediocridad de encima...
Para entender este artículo, debes antes haber leído el artículo anterior (Soberbia)
Cuando Aquiles decide no combatir más, tal como lo narra la Ilíada, demuestra una actitud interesante para nuestro tiempo. No son muchos los que reconocen su valía y son capaces de enunciarla y enrostrársela a otros. Quizás se deba a que a iuna gran mayoría de las personas les molesta esta actitud. En mi experiencia personal he visto que lo usual no es reconocer lo bueno de los demás, sino todo lo contrario, la mayoría de las personas buscan el error ajeno, sólo así pueden afirmar su propia valía.
¿Será que nuestra sociedad solo potencia lo mediocre y no lo excelso?
Esta semana he estado muy ocupado organizando la semana de aniversario del colegio en que trabajo. por ello no he tendio muchas oportunidades de escribir, salvo aquello del día de mi cumpleaños (¡que fue escrito al llegar a casa a las 2 a.m.!).
Pero ya estoy de regreso y para los amigos que gustan de pensar les dejo un nuevo juego con cerillos...

EL TRIANGULO.
La figura que se presenta continuación es un triangulo conformado por 10 fósforos. Si cambias de posición sólo tres de ellos deberás dejar esta figura de manera invertida, en vez de apuntar hacia arribe que apunte hacia abajo. ¿Puedes hacerlo?
¡Por cierto!, les puedo mostrar las soluciones a los desafíos anteriores...
"Voy a contarte en secreto,
quien soy y así en voz alta,
me dirás quién eres"
Oda al hombre sencillo, Neruda.
Hace unos días una persona que visitaba Kimniekan, Carolina es su nombre, reclamaba la falta de un "about" que explicara quien es el autor de este blog. Según ella, "todo blog tiene esto", sin embargo, no soy de los que suelen seguir lo que hacen todos.
Esta bitácora (que la palabra en español suena mejor) no nació para hablar de mí, su origen es mucho más egoísta: esta bitácora nació para mi hija, Cristina, para que quienes lean estas líneas se convenzan de hacer de este lugar, la tierra, algo mejor. ¿Cómo? Simplemente con un acto básico: "pensar lo que hacemos". ¡Necesito saber que entre muchos haremos de este mundo un lugar mejor para Cristina!
Pero aún así, a pesar de todo lo dicho y considerando que al llegar a casa, luego de mi trabajo a las 2 de la mañana, puedo contradecirme y dedicar unas líneas a intentar presentarme. mal que mal no todos los días se celebra el propio cumpleaños...

A veces, luego del almuerzo dominical, mi padre tomaba unos fósforos y formaba algunas imágenes (como la del dibujo de al lado) y nos planteaba una pregunta.
"Esta es una pala que tiene basuraen su interior, si cambias de posición dos palitos puedes dejar vacía la pala"
Y ahí quedábamos con mi hermano pensando en la solución, la cual encontrábamos después de varios intentos.
Sin embargo al pasar el tiempo fui conociendo otros juegos con nuevos desafíos al ingenio de cualquiera:

"A continuación aparecen tres figuras semejantes, debes sacar cinco palitos para dejar sólo uno".
Sé otros juegos, pero si los amigos de Kimniekan logran descifrar estos podría acceder a presentar otros. ¡Que se diviertan!
Soluciones en el próximo desafío.
Kimniekan se ha visto alterado por este tiempo final de evaluaciones y exámenes. A los amigos del exterior pido disculpas por tan pocas actualizaciones.
Sin embargo a pesar de ser un tiempo complejo, no deja de entregar vivencias interesantes de comentar...
Autoevaluando...
Me ocurrió con un curso de filosofía de la educación que realizo en una de las universidades en que trabajo. Ocurre que como profesor me gusta realizar siempre una autoevaluación o coevaluación del trabajo efectuado en clases. Para ello tengo elaborada una pauta de cotejo con una serie de conductas, observables, que en mi opinión reflejan responsabilidad, compromiso, orden y rigurosidad del trabajo escolar. Lo que deben hacer mis alumnos es simplemente limitarse a leer cada ítem y contestar si se identifican o no con tales conductas. Luego se vacían las respuestas según una escala y puede convertirse en puntaje las respuestas emitidas.
Todo se ve bien. Hasta que aparecen algunas preguntas: "Profe, ¿va a evaluar la honestidad?"
¿Cómo puedo evaluar la honestidad? Me pregunto. La percepción de valores es imprecisa. Un valor puede apreciarse en conductas, pero no termina en ellas y puede ser malinterpretada la visión de tales conductas. Que una persona nunca haya sido sorprendida copiando en exámenes no necesariamente significa que sea honesta, puede ser que simplemente sea una excelente "copiadora".
Pero por otra parte (y esto me desalienta) la pregunta puede significar: "profe, ¿si pongo la verdad no me castiga?"
Mi pregunta es ¿por qué hay personas que creen que hacer lo bueno siempre ha de beneficarlas? ¿Cuál es esa forma tan utilitarista de entender lo moral, de forma que hemos de ser recompensados cada vez que actuamos conforme a nuestros propios principios?
Te lo digo de inmediato y así de claro: Debes actuar bien por fidelidad a ti mismo, no por amor a lo que otro quiera darte como recompensa o para evitar un supuesto castigo. La madurez sólo se vive cuando uno actúa por sus principios, sin más premio que sentirte pleno por saberte coherente con tus actos.
Pero, otra alumna grita desde otro rincón (y es una de mis más queridas estudiantes, por lo que la estocada duele el doble): "¡Con esto hemos aprendido que no sirve ser honestos, porque nos perjudica!"
Lamentablemente, eso no lo aprendiste conmigo, eso te lo enseñaron desde pequeña. Ese afán de querer sacer siempre una tajada de recompensa por lo hecho no viene de mis clases, sino de esta sociedad mercantilista, que reduce todo a bienes intercambiables. Cuando te vendiste a este sistema de "yo gano más", empezaste a valorar todo en función de tu beneficio personal. Ahí se perdió un alma y la humanidad perdió otra esperanza de mejorar.
La autoevaluación terminó, al traducir las notas algunos se dan cuenta que no fue tanto, otros con calculadora en mano se retiran pensando que hubiese pasado si mentían, otros satisfechos, callados , sonrien y me apoyan.
Y yo quedo acá solo sacando promedios.
