Soberbia (3)

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educación griega¡Igualdad! esta parece ser la consigna que muchos utilizan en educación y en muchos ámbitos para referirse a un sistema que dé las mismas competencias para todos. Sin embargo, muchas veces ese equilibrio no lo establecemos en sentido positivo sino en términos negativos. Cuando "igualamos" no hacemos que los peores mejoren, sino al contrario potenciamos que los mejores se empeoren.

Por ejemplo al aplicar una escala de notas en un examen todos desean que se "baje la escala", con ello el tipo listo con poco esfuerzo saca una buena nota, ¿por qué no exigirle más al mejor?

¿Cómo podríamos recuperar una educación que permitiese que todos alcanzasen lo mejor de sí? Reflexionemos sobre esa soberbia griega, a ver si nos quitamos un poco de mediocridad de encima...

Areté.

Según Jaeger el concepto que permite entender la educación en Grecia es el de Areté. Sólo se manifiesta la educación cuando uno postula un ideal por persona que formar. La educación al pretender desarrollar la vocación de cada persona apela al desarrollo de cualidades humanas que permitan alcanzar su perfección plena. Al menos así lo pensaban los griegos que siempre apelaban a una educación de corte aristocrática. El sentido de la palabra aristocracia hace referencia a lo mejor (=aristos), a lo más elevado o excelso. La educación griega  en tal sentido siempre postulaba una separación o independencia de lo mediocre. Si recuerdan la alegoría de la caverna de Platón, lo que hay es precisamente un intento de alejarnos de la oscuridad mediocre o populosa para apelar aun sentido más perfecto.

Por ello es que el areté como virtud es algo que solo algunos alcanzan y que muchas veces más se encuentra en los dioses que en los humanos.

El concepto de arete, tal como lo enuncia Homero, que no solo hace referencia al ideal de excelencia humana, sino más bien a todo aquello perfecto que va más allá de lo humano: la fuerza de los dioses por ejemplo. Es sin duda una de las cualidades que se aprecian en la nobleza, de donde proviene la palabra “aristos”. Una excelencia que hace referencia a cualidades vitales, prácticas de destreza físicas. Es el hombre valiente, el bravo guerrero capaz de grandes proezas. Es aquel que en su vida se rige por normas que escapan  a lo que hace el común de la gente. Es una actitud de permanente lucha y prueba por seguir manteniendo una actitud frente a la vida y a pesar de ello seguir siendo los mejores. Es un concepto que empieza apelando al ser guerrero pero que deriva en una concepción de perfección del género humano.

Pero además la areté griega incluye el “honor”, honor entendido como la capacidad de que otros reconozcan la propia valía. El enojo de Aquiles no es sólo un orgullo o una rabieta de un adulto, sino que va más allá. Aquiles se indigna de que sus camaradas de armas sean incapaces de reconocer su virtud y con ello demuestren que son incapaces de reconocer su propia virtud. Quien niega la virtud, se niega a si mismo, pues no reconoce lo que puede ser su ideal personal. El enojo de Aquiles es ante aquellos pusilánimes que son incapaces de mirarse a si mismo y de reconocer algo digno de realizar en sí mismos.

La areté nos conduce a un compromiso con lo mejor de nosotros mismos. La idea no es crear una falsa apariencia de perfección y autoengañarnos en ella, sino lo contrario, la areté es una postura de continua búsqueda de excelencia que nos permita sabernos honrados por los demás, pero ante todo reconocer que somos mejores y que podemos seguir siéndolo.

Los griegos exaltaban esa perfección interior que los hacia merecedores de elogios y de éxitos. En una sociedad como la nuestra, que muchas veces solo se resigna al mínimo esfuerzo, que no potencia lo mejor de sus jóvenes y que hipócritamente reclama luego de sus magros resultados deportivos o pedagógicos; para una sociedad así hace falta la aparición de este vieja virtud, el areté, no para que el ignorante se haga orgulloso por su necedad, sino al contrario para que el soberbio, aquel que se sabe distinto y superior a todos, pueda ayudarnos a reconocer nuestro propio areté y nos desafíe a mejorarlo.

 

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1 Commentarios

Tochtli Ahuizotl dijo:

Saludos

Me parece mu constructivo aquello que mencionas, parte de la cultura que se encuentra en el conocimiento de los antiguos, cierto es que los registros de las grandes gestas griegas son muy conocidos y divulgados (son clásicos) pero cabe mencionar que tambien se tiene este tipo de filosofía de la vida en muchas otras culturas como las orientales o aún en las culturas prehispanicas (el toltecayotl es algo semejante) sin embargo es un tanto triste que que no tengamos acceso a ese conocimiento ahora, se han perdido muchas cosas y creo seria importante retomarlas. Me complace ver que personas como tú se interesen en dar a conocer iconos de la historia como lo es Aquiles y lo que realmente sus hazañas realmente significan.

El ser humano no es perfecto, lo mejor en él es que es perfectible (tiende a la perfección, bueno, si quiere).

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Sobre esta entrada

Esta página contiene una sola entrada realizada por Ricardo y publicada el 13 de Julio 2006 8:47 AM.

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