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Agosto 31, 2006
Encuesta sobre la educación (CEP)
El Centro de Estudios Públicos (CEP) es una es una fundación privada, sin fines de lucro, de carácter académico y que se dedica a realizar cada cierto tiempo algunos estudios de opinión sobre temas públicos. En general sus resultados obedecen a estudios centrados primariamente en encuestas de opinión que pretenden medir el pulso de lo que opina la gente en Chile. Los resultados de estas encuestas por lo general suelen ser muy comentadas en Chile, mi país, al parecer por la necesidad que hay de tener algún referente que permita representar el sentir de quienes no tienen acceso al manejo del poder. A pesar de manifestar no más que una opinión (de muchos por cierto) el CEP con sus estudios por lo menos ha logrado convertirse en un centro con legitimidad ante la opinión pública.
En su último estudio, el CEP ha realizado un diagnóstico acerca de lo que en Chile se piensa sobre la calidad de nuestra educación. Sus apuntes son interesantes y como profesor ,e siento inclinado atener que comentar estos resultados...
Esta encuesta de opinión fue realizada entre el 24 de junio y 13 de julio de 2006. Su muestra corresponde a un total de 1505 personas, de edad igual o mayor a 18 años, todas elegidas en forma aleatoria. De acuerdo a esto el nivel de precisión según los investigadores corresponde a un ±2,7% considerando la varianza máxima y con un 95% de confianza.
CALIDAD DE ENSEÑANZA.
Se pide a los encuestados que califiquen la calidad de la educación en Chile con una nota entre 1 y 7. Al analizar el gráfico apreciamos que la gran mayoría suele adjudicarle un 5, casi un 43%. Al calcular el promedio total obtenido la calificación para la educación es de un 4,5. Indica una aprobación de la misma, no en términos de una buena nota, pero sí una aprobación mínima. Apenas pasa la prueba (en rojo año 2006):
Lo preocupante es que a pesar de la inversión hecha en educación sólo un 34% de la población cree que ha mejorado este servicio. Un 40% sostiene que está igual y un 25% cree que ha empeorado.
Los problemas esenciales en educación para los encuestados son:
- Poca disciplina al interior de los colegios. 34%
- Poco equipamiento en materiales didácticos. 28%
- Poca preparación académica de los profesores 24%
- Poca exigencia de los profesores a los alumnos 12%.
- Ausencia reiterada de los profesores. 3%
Me causa extrañeza esta pregunta. ¿Asocian calidad de educación exclusivamente con esos problemas? Creo entender que el fenómeno de la educación es mucho más complejo que lo expresado allí. Si pretendemos evaluar la educación desde esa perspectiva me parece que es insuficiente. No hay ninguna referencia al logro de objetivos educativos, a enseñanza de valores, a nivel de rendimiento, o a satisfacción de expectativas respecto de la educación recibida. Al parecer los encuestados no suelen manifestar un conocimiento cabal del proceso educativo si es que su evaluación general de la educación sólo obedece a esto.
Hace unos años en Chile se implemento la prueba SIMCE, que mide la calidad de la enseñanza. Es un test estandarizado que mide habilidades y destrezas a alumnos de un mismo nivel. Yo esperaba que al medir en términos de objetivos los logros de enseñanza/aprendizaje, fuese un tema de continua consulta por parte de los chilenos. Sin embargo la encuesta indica que una gran mayoría desconoce los resultados de esta prueba: un 42% no sabe el nivel de sus hijos.
Sin embargo un 93% quisiera obtener esta información, que por cierto está a disposición de los apoderados en cada liceo.

LOS PROFESORES.
Especialmente sensible soy respecto de las valoraciones que hacen todos acerca de la labor docente. Cuando trabajas en una profesión de la cual muchos se creen expertos sin serlo, generas anticuerpos que invitan a discutir todo tipo de apreciación. Veamos que opinan los chilenos de esto:
Un 33% de los encuestados creen que los profesores no valoran su profesión. Yo pensé que sería más alto este puntaje. Si revisan mis artículos sobre la historia de la educación en Chile apreciarán que sistemáticamente desde al año 1973 y por mucho tiempo hubo una constante denigración de la labor docente (nulo reajuste de sueldos, pérdida de carácter universitario de su carrera, limitación de competencias profesionales y/o escasa inversión en educación, por mencionar algunas acciones). Por lo tanto por mucho tiempo estudiar para ser docente no era una apuesta atractiva. Solo hace unos años los jóvenes han vuelto a reencantarse con esta profesión (saludos a mis valerosos alumnos) con un ánimo y compromiso de verdad envidiable. Pero aún así nos quedan muchos “viejos” maestros que insisten con ese discurso anquilosado de no apreciar lo que hacemos.
En la encuesta anterior un 51% creía que los profesores tenían buena formación académica, ahora esa percepción ha bajado a un 34% en tres años. ¿Qué ocurrió? ¿Qué hicimos mal en estos años? Los problemas recientes en educación inciden en la percepción de la ciudadanía de los docentes. Si a eso le sumamos la resistencia de muchos docentes a ser evaluados, es plausible que la percepción sobre nuestra labor no sea la mejor. Aunque estos juicios no tiene mayor autoridad que la que da el simple hecho de respirar, es interesante como el hombre común está exigiendo una mejor formación de los docentes. En mi opinión personal las universidades aún no han asumido el desafío de educar para los tiempos que vivimos. Hace falta invertirán innovaciones pedagógicas de tal modo que los docentes que se forman no continúen recibiendo las mismas prácticas de “académicos universitarios” que poco se han actualizado en el terreno de metodologías de enseñanza aprendizaje (en muchas universidades se les enseña a los jóvenes a ser profesor con metodología activas a partir de puras cátedras de tipo frontal y tradicional).
Un 43 % de los encuestados sostiene que los profesores no estamos actualizados en nuestras áreas de competencia. Con no poca vergüenza debo señalar que estoy de acuerdo. No son pocos los alumnos que constatan que sus profesores no saben usar Internet y que es muy fácil realizar trabajos “copy-paste” sin que sus maestros lo noten. Muchos docentes repiten una y otra vez las mismas pruebas. Varios docentes son incapaces de llevar a las clases materiales novedosos y actualizados. Yo sería más odioso y le sugeriría al CEP una encuesta que midiera la calidad de los textos que leen los docentes. Quizás la sorpresa sería mayor.
Aun a pesar de ello, debo señalar que hay algunos grupos de profesores que sí se comprometen con su labor. El esfuerzo que realiza el Movimiento Pedagógico, con sus publicaciones e investigaciones acerca del mejoramiento de la educación, son una demostración que el colegio de profesores no es solo un organismo gremial sino también técnico. O a través de mi trabajo en el centro de educación a distancia de la UCN puedo constatar que hay muchos otros docentes que actualizan sus conocimientos en la medida de sus posibilidades, que pocas son.
Yo soy muy crítico con los profesores mediocres que abundan en el sistema, pues amo mi profesión. Pero debo reconocer que muchas de las señales que envía la autoridad no ayudan a alentar a aquellos docentes que sí efectúan una nobilísima labor. Mientras solo se asocie el pago de sueldos a cantidad de años o de horas en cursos, sin medir el real desempeño o mérito, se seguirán incentivando actitudes poco comprometidas o innovadoras en educación. Ojala se hiciera caso a lo dicho en esta pregunta:

El 83% de los encuestados cree que debería asociarse desempeño académico con un aumento salarial. Y si eso no resulta bien podemos animar con refuerzos negativos y permitir que se despida a los docentes que no rinden como debieran, tal como lo señala un 74% de la población.

La educación es un problema difícil y complejo. Esta encuesta, que aborda más preguntas aparte de las ya vistas, si bien es interesante, no constituye la verdad irrefutable acerca de lo que ocurre en Chile. Los aspectos observados no acaban pro completo el tema ni tampoco se convierten per se en un referente válido que permita abordarlo. Las opiniones, aun cuando son las de muchos, no dejan de ser opiniones.
En realidad todos sabemos que la educación en general está mal, pero al menos por escuchar estas voces, se puede al menos entender que sí existe una preocupación por mejorar nuestra realidad. Sin embargo hemos de considerar que la solución va más allá de la conformación de comisiones o de discursos que no resuelvan nada. Mientras sigamos reduciendo la educación a un bien comerciable, poco podremos avanzar.
Todas las imágenes corresponden a la presentación creada por el CEP y comentada el día 30 de agosto por HARALD BEYER, Coordinador Académico del Centro de Estudios Públicos. Integrante del Consejo Asesor Presidencial para la Calidad de la Educación; DANTE CONTRERAS, Profesor del Departamento de Economía de la Universidad de Chile. Integrante del Consejo Asesor Presidencial para la Calidad de la Educación y por JUAN EDUARDO GARCÍA-HUIDOBRO Director del Departamento de Educación de la Universidad Alberto Hurtado. Presidente del Consejo Asesor Presidencial para la Calidad de la Educación. El diseño d elas diapositivas es de David Parra Arias. Publicado con autorización del CEP.
Publicado por rdiaz a las Agosto 31, 2006 12:43 PM
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Comentarios
A todo lo dicho, debemos agregar que la formación de profesores express no es una solución muy digna al déficit de profesores. Por lo demás, muchas veces aquellos que forman a los futuros profesores nunca han ejercido en su área o no tienen práctica dentro de un aula real, con 45 pares de ojos y orejas con su atención fijas en otro lado. No existen en realidad concursos académicos reales que escojan a los mejores para formar a los futuros "colegas", son un mero trámite legal ( si es que hacen concurso).
Y no es por desmerecer a los futuros "colegas", pero un alumno de media que obtuvo un puntaje bajo o menos del necesario para entrar a la u tradicional, presenta un vacío académico que será difícil de suplir en 4 o 5 años de carrera.
Hay muchas otras cosas más, un sistema que solo busca resultados inmediatos, por ejemplo, porque la lógica proveedor-cliente se extiende hasta el simce, la jornada completa es un eufemismo de guardería para que los niños no anden en las calles, lo que se traduce en menos tiempo para preparar clases y calificar, et caetera.
Definitivamente, necesitamos borrón y cuenta nueva.
Y ahora voy a respirar, porque me quedé sin aire
Chao
Publicado por: Amanda a las Agosto 31, 2006 7:53 PM
Su análisis, estimado profesor, resulta bien interesante por la cuota de escepticismo que revela, no frente a la situación deficitaria de la educación en general, sino frente al instrumento que de alguna manera hace una denuncia en tal sentido. Yo comparto las razones de ese escepticismo (espero estar interpretándolo correctamente), apoyado en la evidencia principal de ser la encuesta CEP un sondeo de opinión. Más todavía, cuando vemos que la nota obtenida como promedio al "evaluar" (opinando!) la calidad de la educación chilena, no es más que el valor más probable en una muestra de este tipo (es decir, no hay otro promedio estadísticamente posible que uno entre 4 y 5, de modo que la comparación entre los años 2003 y 2006 no hace sino redundar en el absurdo: ese promedio dice nada). Respecto del gráfico nº10 que usted cita, y sus observaciones; huelga decir que en este caso el sesgo en la definición de calidad proviene de los encuestadores y no de los encuestados, lo que genera todavía mayores suspicacias respecto del relato que la encuesta construye. Lo que sí es muy interesante es el contraste entre los gráficos 14 y 16, que como usted insinúa, tampoco dice algo sobre la calidad de la educación, pero sí refleja claramente la precariedad del fundamento de las opiniones vertidas por los opinantes en esta encuesta. En lo siguiente seré extremista. Intuyo que la pregunta que motiva los resultados del gráfico nº22, es equivalente a esta caricatura: "Señor, esta es una encuesta sobre la calidad del vino tinto, por favor dígame si prefiere el vino blanco o el vino tinto". El caso del gráfico nº23 me parece inverso, aunque esta situación es más sutil porque el impacto ético es más evidente: "Señor, esta es una encuesta sobre la mala calidad del vino tinto, por favor dígame si prefiere el vino blanco o el vino tinto". En fin. Yo no agradezco este tipo de ruido -el de la encuesta del CEP.
Usted me pedirá soluciones, propuestas constructivas. Así, tal cual, no las tengo. Sin embargo, estoy pensando en paradigmas, en procesos históricos, en enquilosamientos reales (como los que usted señala), y sobre todo, error, mucho error epistemológico en torno a los conceptos de aprendizaje, conocimiento y responsabilidad.
Saludos de nuevo, colega.
P.D.: Probablemente, el "borrón y cuenta nueva" de Amanda consiste justamente en una refundación epistemológica. A propósito, Amanda, tienes nombre de pedagoga.
Publicado por: Quijate a las Septiembre 1, 2006 12:07 AM
Estimado Ricardo:
Gracias por el análisis de la encuesta CEP. Aporta a una mejor interpretación de los datos que esta proporciona, que por lo demás, no resultan nada fácil de aclarar.
Creo que un punto importante a tener en mente es que la encuesta presenta la opinión de personas de edad igual o mayor de 18 años. Y por tanto no incluye la opinión de los secundarios, y si no me equivoco no distingue nitidamente tampoco aquella de los apoderados ni profesores. Una lectura por tramos de edades resultaría interesante.
La Tercera (Viernes 1 de Septiembre) destaca el tema de la disciplina como el problema más importante, lo que me parece algo de marca ideológica. En esa misma parte de la consulta me parece más inquietante que la falta de equipamiento concentre un 28% de las respuestas. Esto, pues a mi entender la encuesta no responde a la interrogante acerca de si la educación en el país prepara a los jóvenes para los desafíos del futuro, sentando bases para la forma local que adopte una sociedad del conocimiento.
Parece más bien presentar resultados no concluyentes y deja en suspenso conclusiones claras. Probablemente lo anterior sea síntoma de una actitud de espera por parte de la opinión pública ( y del espíritu de la encuesta)
Mi propia interrogante va en el sentido de entender si los esfuerzos actuales de la autoridad van encaminados a un resfuerzo del status quo o a abrir transformaciones que permitan al potencial educacional reencontrarse en su rol central, o a una mezcla de ambos.
Con un cordial saludo, Arturo Durán.
Publicado por: arturo durán a las Septiembre 1, 2006 7:36 PM



