Papito
Mi abuelo falleció el miércoles 6 de septiembre mientras iba comprar el diario de todos los días. Su deceso fue inesperado y sorpresivo.
El papito era un anciano de 89 años de edad, de profesión sastre, que había pasado toda una longeva vida allá en el desierto más árido del mundo. Era el padre de mi padre y en su vida hubo de pasar algunos infortunios, como la muerte de su esposa y años más tarde la muerte de su propio hijo (mi padre).
Era un tipo porfiado, siempre buscaba hacer su voluntad, independiente, pues le gustaba vivir solo a pesar de todas las veces que mi tío, su único hijo restante, insistía en llevarlo a vivir consigo.
Hace algunos años, ya habiéndome titulado, él viajó a Antofagasta a verme y conversar con su "nieto profesor". Fue inesperado, ahora me enteré que fue un viaje que hizo sin avisar a nadie. Recuerdo que de la portería del colegio me llamó Jermán, el portero, y me preguntó si yo conocía a algún Manuel Díaz, que preguntaba por su nieto. Yo bajé corriendo y lo encontré en el hall del colegio, de terno, bien vestido, alto y serio. Me miró, "¡qué grande estás!" exclamó y con un abrazo me besó en la mejilla. Yo le grité: "Papito, ¿qué hace acá?" Yo gritaba pues hacía muchos años que mi abuelito estaba quedando sordo y poco entendía lo que le decían. "Te vine a ver, vine a ver a mi nieto profesor".
Salimos del colegio. Mientras caminábamos él me contaba sobre lugares que ya no existían y sobre personas que nunca había conocido. Me preguntaba por mi familia, toda radicada en santiago -por culpa de un desierto que no nos quiso huérfanos-, y luego me tomaba las manos y me decía lo orgulloso que estaba de mí. Comimos y la conversa fue desde lo que hacía mi padre cuando chico hasta lo que yo esperaba lograr trabajando.
Ese día transcurrió lento y pausado. Llegó la hora de despedirnos y en un abrazo largo me dijo que me cuidara. "Anda a verme"- me dijo.
Yo nunca cumplí esa parte.
La semana pasada viajé a su funeral. Me reencontré con mi familia. Con el desierto del cual nací. Con los rostros de quienes me vieron crecer de niño. Más de 20 años sin volver a pisar esas tierras. Mi tío, mi tía, mis primos parecen no haber cambiado. Todos estamos más viejos, pero las anécdotas continúan haciéndonos reir. Hay nuevos rostros en la familia, muchos sobrinos nuevos, la familia ha crecido y yo me he perdido todo eso.
Llegué a tiempo. El responso estaba iniciándose. Ocupé el lugar que debió haber sido el de mi padre. Acompañé al papito y lo ví descansando en su lecho. Me impactó su rostro sereno y tranquilo. Tan tranquilo como la imagen de mi padre cuando falleció. Los recuerdos se agolparon y la nostalgia desestimó mi compostura.
El papito se fue. Dicen que mi padre y mi abuela lo acompañaran. Yo quiero creer que es así.
Conversé con mi familia, les abracé, nos reímos de lo hecho, de las últimas anécdotas del abuelo. Y el tiempo pasó nuevamete pausado. Pero la hora de partir llegó. Me despedí y volví a mi ciudad. Mi ánimo no ha sido el mejor desde entonces. Me cuesta disimular el agobio. Reeencontrarme con mi historia no fue sencillo. Los recuerdos y las imágenes de lo que pude ser o el arrepentimiento por lo que no fui, me cansan más de lo debido. Estas fechas siempre me dejan así, ya es 12 de septiembre, hace 22 años falleció mi padre y aunque ya no sea tan vívido el recuerdo de su partida, el dolor sigue estando presente.
Hace 22 años un niño vió partir a su padre y desde ese momento dejó de ser niño.
Categorías
Nütram0 TrackBacks
Listed below are links to blogs that reference this post: Papito.
TrackBack URL for this entry: http://www.ricardodiaz.org/cgi-bin/mt-tb.cgi/833

Ahhh profe... que mal. Que manera mas terrible de recordarme lo que todos me dicen: hay mucha gente que está peor.
Me gustaria decirte algo confortante, algo que te ayudara a ver todo de otra forma, pero sé que es practicamente imposible. Sin embargo no esta demás recordarte que no debes mortificarte por no haber cumplido. Estoy seguro que tu abuelo no te culpa ni te guarda rencor por ello, y por lo tanto no deberias tu tampoco contra ti.
Demasiado triste me parecio, como si pudiera sentir lo que te pasó, esas lagrimitas que ya no salen quisieron salir. A veces pareciera que la gente tiene un gusto por despedirse junta.
Suerte y ánimo, profe, cuidese harto.
Muchas gracias por tus palabras, las valoro demasiado.
Ánimo, señor Kimniekam.
Profe: cuanto lo lamento, Ud lo conosco hace poco como otros muchachos que tiene, nos ha dado pruebas escritas y una que otra tarea o trabajo, pero lo que no podemos negar es que mas de una sonrisa o carcajada nos ha sacado, incluso a veces cuando mas le necesitábamos, espero Dios me pudiera dar la oportunidad de devolverle el favor... :)
Que Dios le dé fuerzas, le entregue el ciento por uno de las sonrisas que nos Ud nos da y hasta la próxima.
No habia leido hace rato su blog pero al encontrarme esto lo leí.
Aunque quizas ya es muy tarde espero que se mejore a mi me gustar creer que las personas que se mueren siempre va estar con nosotros y nunca lo van a dejar
Espero que se mejore pronto
Hijo me dio mucho gusto que recordaras a tu abuelo,como siempre a ti te ha tocado estar en estos momentos, Dios debe tenerte alguna misión que no es muy agradable ,pero como tu padre me digo a mi en un sueño luego que él había fallecido que yo tenía que segir porque él estaba bien y que donde manda capitan no manda marinero y tenía que aceptar la voluntad de Dios. Fuerza hijo, te quiero mucho, tu madre
Estimado Ricardo:
Hasta ahora no me había dado cuenta la importancia que tiene este instrumento de comunicación, que tantas veces ocupamos sin esperar respuesta, sin él no habría llegado a conocer el ejemplo de humanidad que nos dió tu abuelo, que momento para expresarte que él había hecho un acto bueno, que tu tendrías que devolver por uno tuyo. No tengas duda que con tus palabras has cumplido con tu abuelo, pues nos has dado un ejemplo de humanidad.
Te lo agradezco fraternalmente de corazón
Nací en la comuna de Maria Elena, el día sábado 27 de Marzo de 1971, al interior de la II región, Antofagasta, Chile.
Es la única Salitrera que queda en vida actualmente en el mundo.
Y la verdad, una de las razones, que me ha inspirado por escribir, es que desde que volví a mi querida pampa con mi hija, he sentido la necesidad de mezclar historias de la gente pampina y darlas a conocer por intermedio de la poesía.
MI FUERZA DE GRAVEDAD
Al igual que la más doncella
y cristalina gota de lluvia
necesita de la fuerza de gravedad,
para poder tocar el suelo.
Dios también con fe, necesita de ti,
para que puedas discernir.
Lo que a veces en la vida nos aparta
entre la tierra y el cielo.
Él es nuestra fuerza de gravedad,
aquel que nos regocija el alma.
Él es quien nos da la apacibilidad,
apenas comienza el alba.
Por que es la Esencia Divina,
que nos da sabiduría convicciones y fe...
COCO, TURRÓN Y AMOR
Y cuanto me costo
juntar las cinco monedas de aluminio,
Me creía ya todo un hombre,
a pesar de que para mis padres, eran un simple sencillo.
Trabaje como loco
vendiendo en los suples y los pagos, paletas y empanadas.
Entre él sol y los ranchos
iba ofreciendo cada tarde y cada mañana.
Pensé con dinero
comprarle todo el turrón, que hacia mi madre.
Para así tener mí propio negocio
y así ayudar directamente a mis padres.
Pero no sacaba nada,
igual a mi madre le iba a dar trabajo.
Deje de vender paletas y empanadas
y ayude a vender incondicionalmente a mi madre su trabajo.
Todos mis hermanos vendían
el turrón en los recreos
Todos mis hermanos se alegraban
al ver a los niños chuparse los dedos.
Los vendíamos, a un mezquino peso la porción.
Ya que, a mi madre le costaba mucho esfuerzo
aguantar con sus manos
lo mezcla caliente del coco y del turrón.
Pero que le vamos hacer.
Nadie veía a mi madre,
hacer el rico turrón.
Nadie oía a mi madre,
cantar alguna linda canción.
Y esto ultimo le escribio mi padre a los 25 años la misma edad donde yo quede con mi hija y empece a escribir... aunque el hace dos años no esta conmigo yo aun siento sus pasos en esta casa y mayor es el asombro pues siento su abrigo...
REFLEXION
Que fácil es morirse,
que difícil es vivir.
Solamente se nace,
para sufrir y sufrir.
¿Sufrimos por que queremos?
o ¿sufrimos por querer?
Al hombre no le importa ni siquiera
ver un feliz atardecer.
Con el consejo del Señor,
buscamos la felicidad.
“Amar unos a los otros”
por toda la eternidad.
Que fácil es morirse,
que difícil es vivir
Con la palabra de dios,
se nace, se vive y se muere feliz.