Intelectuales (1)
Ocurrió una mañana en que conversaba con una amiga. No recuerdo el tema, creo que era algo relacionado con educación, cuando ella soltó una frase sin mayor intencionalidad: “tú que eres intelectual deberías saberlo”.
Me sentí ofendido. Y me retiré de la discusión desalentado y con cierto rencor inexplicable.
¿Por qué? Había en el tono algo que me molestaba. La palabra intelectual en sí misma me provocaba escozor. Quizás por prejuicio mío, quizás por ignorancia, pero de alguna forma el concepto intelectual me parecía descalificador. Principalmente por algunos “intelectuales” que he conocido y que generan en mí cierta desconfianza de su real valía.
Por ello decidí investigar sobre el sentido real de este concepto para poder ver si mis aprehensiones eran las adecuadas. Veamos que logré…
Intelecto.
Los pensadores griegos, en especial Aristóteles, fueron los primeros en acuñar el término intelecto. Esta capacidad de captar lo interior de cada cosa y descubrir en ella lo esencial era por antonomasia la facultad más divina y desarrollada de todos los seres vivos.
En primer lugar hemos de diferenciar, en términos semánticos la inteligencia del intelecto. Por inteligencia entenderemos la capacidad de resolver problemas, en tal sentido la inteligencia se asocia a lo práctico, a lo cotidiano. Mientras que por intelecto estamos entendiendo una capacidad de razonamiento superior y más profundo.
La palabra intelecto se puede desglosar del latín y hace referencia a una comprensión profunda y meditada de algo. Intus (interior) – Legere (leer). De alguna forma está el supuesto realista que existe el ser exterior a nosotros y con esta facultad podemos atender a él y captarlo en su mismidad. Cuando la realidad no se cuestiona, lo verdadero corresponde a la adecuación que la mente logre con las cosas.
De ahí que surge como teoría del conocimiento el intelectualismo que como doctrina establece que el intelecto recibe la información del exterior mediante los sentidos (en un intelecto pasivo) que luego es procesada en forma correcta para captar su esencia y configurar su idea verdadera (mediante el intelecto agente). Ambos intelectos posibilitan el conocimiento pleno del ser y acercan al hombre a la realidad.
Es una época anterior a la modernidad. La verdad no se encuentra en discusiones banales que dan seguridad ante el saber, sino que simplemente se manifiestan en la concordancia con lo real. En esa época podías tener tu propia opinión, pero si ésta no concordaba con lo real estaba simplemente equivocada. Por ello la figura del intelectual, como el hombre que ostenta el saber, no es una imagen recurrente y adecuada a este pensamiento. La verdad está ahí fuera y es de sabios entenderla. No hay dominio sobre la misma, en sentido estricto no nos pertenece, por lo cual no es preciso establecer algún organismo exterior que la manipule y la administre.
Continuará...
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Por fiiiinnn logré entender clarito como el petroleo la diferencia entre inteligentes e intelectuales ... me gustó los datos históricos, genial eso.
aaaaa y no se preocupe.. muchos tenemos aprehensiones con los intelectuales, hay cada charlatan (ahora podré decir.. tú sólo eres inteligente no intelectual jajajajaa).
me gustó, asi que ahora voy por el segundo..
muy bueno ...>