Pavlovic
A veces el trabajo de uno suele ser muy atractivo. Este año he estado asesorando al Centro de Alumnos y al aprecer esta semana podré realizar algo que deseaba con tiempo: un encuentro de mis alumnos con alguna personalidad especial.
El señor Santiago Pavlovic ha accedido a viajar desde Santiago a mi ciudad Antofagasta para encontrarse con mis estudiantes. Él ha sido un periodista destacado y reconocido por los reportajes que ha realizado para el programa Informe Especial. Un hombre que en lo público y privado ha manifestado una misma forma de actuar.Los calificativos que mejor lo retratarían son los de trayectoria, credibilidad y valentía probada en terreno y en defensa de los intereses de los funcionarios de TVN.
Pavlovic ingresó a TVN en 1970 y cuatro años más tarde asume como jefe del Departamento de Prensa. Entre 1977 y 1978, es becado para estudiar cine y televisión en Berlín Occidental (ex República Federal de Alemania, RFA) y en 1984 integra el equipo periodístico que crea Informe Especial. En 1990 recibe el Premio de Periodismo Embotelladora Andina, entre otras distinciones en su extensa trayectoria como profesional de las comunicaciones.
Tiene cuatro hijos, dos hombres y dos mujeres. Danitza, la mayor, fue modelo y hoy es dueña del "Café literario", no ejerce como abogado, pero ya le dio un nieto. Karin es abogada del Banco de Chile y tiene mellizos. Sebastián estudió la misma carrera que sus hermanas, trabaja en el ministerio de Salud e integra el Comité de Ética de la DC. Andrés, el más chico, estudia Medicina en la Universidad de los Andes.
Sin duda un profesional interesante. Si quieres conocer algo más de él, te invito a leer una carta que escribió para el diario The Clinic a propósito de una crítica que se le hiciera por haber trabajado para TVN en tiempos de la dictadura.
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La inefable Pamela Jiles se erige en juez de algunos “rostros’’ de la televisión chilena y de alguna manera pide un Mea Culpa, y en esta suerte de neomaccarthismo me alude.
¿Qué puedo decir antes de replicar con mis propias andanadas a este emplazamiento con pretensiones de superioridad moral?
En muchas ocasiones he hablado del tema. Empecé a trabajar en Televisión Nacional en 1970 y seguí laborando allí después de 1973. Me desempeñé en ese período en TVN y no es algo de lo cual me sienta particularmente orgulloso. Pero tampoco estoy muy orgulloso de haber trabajado en el período en que el Canal era administrado por la UP. En ambos períodos se le utilizó como trinchera política y los criterios periodísticos pluralistas, propios de las sociedades democráticas, no fueron respetados. El error, como dice don Ricardo, dio paso al horror. Teníamos censores uniformados que dictaminaban lo que se podía emitir al aire. Pero, como muchos chilenos, necesitaba trabajar, tenía esposa e hijos, y además albergaba el sueño desde mis tiempos estudiantiles: escribir en un medio de comunicación que alguna vez pudiera convertirse en una voz distinta a la prensa empresarial, como creo TVN lo es hoy.
Después del 11 de septiembre seguimos laborando en el Canal periodistas como las hermanas Colodro, Patricio Caldichoury –actual jefe de informaciones de Chilevisión- Gazi Jalil –actual editor-jefe de TVN- René Schneider, Alipio Vera y muchos otros que nunca fuimos simpatizantes del Golpe de Estado.
En los meses que estuve como jefe interino –mis amigos de entonces en el canal, Gonzalo Beltrán y Emilio Benavides, me persuadieron para asumir el cargo y evitar eventuales abusos- no despedí a ningún periodista y a ningún camarógrafo. Efectivamente, algunos profesionales se exiliaron y otros fueron detenidos, entre ellos Dennis Jones, quien siguió reporteando en Televisión Nacional hasta su arresto y al que visité en la cárcel. Recuerdo incluso que Luis Sepúlveda, periodista del mir, fue a mi departamento en la Villa Portales a retirar sus últimas remuneraciones.
Junto a mí trabajaron también profesionales de distintas corrientes, incluida mi amiga Patricia Politzer, a quien yo traje al Canal en 1973 y quien años después sería también amiga y jefa de Pamela Jiles en TVN, pero cuyo nombre no menciona en este avieso ajuste de cuentas.
Ciertamente sólo duré algunos meses como jefe interino de prensa pues se me acusó formalmente, y con razón, de no participar de los principios de la Junta de Gobierno y el propio Director del Canal, el coronel Fach Eduardo Sepúlveda, un hombre bonachón y buena persona, me informó que el general Augusto Pinochet me consideraba un “infiltrado’’. Fui reemplazado y “submarineado’’ un tiempo mientras trataba de conseguir una beca para estudiar en el extranjero; comencé a efectuar reportajes especiales que nunca fueron emitidos, trabajé como editor y luego obtuve una beca para estudiar cine y televisión en Alemania. Viene después una larga historia curricular...
Hoy, Pamela está dedicada a la caza de brujas y no me extraña. Es parte de su estilo ex post, algo canalla y a la segura. Cuando estuvo en Informe Especial y en TVN nunca reclamó por nada, nunca firmó una carta de protesta por alguna censura o por alguna diferencia editorial con la dirección del Canal, o con el Directorio de TVN. Nunca tuvo una reacción pública frente a determinados medios de comunicación que nos atacaban por nuestra cobertura de derechos humanos. Nunca nos acompañó en una pelea periodística, nunca se mojó su emplumado culo por algo o por alguien. Siempre se le veía profitando de sus buenas relaciones con el director del Canal, Jorge Navarrete, el mismo que fue agregado de prensa en tiempos de Pinochet en Londres, pero que ella se cuida de mencionar en su crónica.
Yo creo que muchas personas decentes, buenas, brillantes muchas de ellas, no están felices con la memoria de aquellos años. Debieron trabajar en una hora amarga, hubo equivocaciones, pero hablar de complicidad es echar sal en la herida, es mentir a sabiendas e infamar gratuitamente.
Inefable Pam... Siempre alardeando de sus contactos y relaciones familiares con empinados y entorchados militares como su pariente, el general Izurieta Caffarena.
Siempre sugiriendo que no le interesaba el sueldo del Canal porque ella percibía mensualmente un cheque de varios millones de la empresa Caffarena de la cual era socia o heredera (obviamente sin haber trabajado un día en ella)...
Siempre abusando con su trato despectivo y procaz de camarógrafos, compaginadores y asistentes que terminaron por odiarla.. Suavecita con los de arriba y caraja con los de abajo. (Curiosamente ha sido Pam, la única periodista que ha salido del Canal sin que nadie lo lamente, sin una cena de despedida, sin que alguien la recuerde con afecto y consideración).
Los camarógrafos nunca han olvidado sus “creativas’’ rendiciones de gastos. (¡Qué dama más buena par a transgredir!)
Uno acota casi con admiración: “Si la flojera y la deshonestidad fueran virtudes, Pam sería una santa’’.
El trabajo, la perseverancia, la rigurosidad informativa –al menos en TVN- fueron siempre valores ajenos y cargas insoportables para Pam. Por eso, algunas veces le ayudé y enmendé sus despliegues de abrumadora ignorancia. Siendo su jefe, la envié más de alguna vez a reportear al extranjero para que tuviera cierto roce internacional y aunque fuera por osmosis se le pegara algo de inglés o francés (¡nada!)...
Pam se queja hoy de no estar en la televisión, pero ella ha sido una de las que más oportunidades ha tenido en Televisión Nacional y muchas de esas oportunidades las tuvo en Informe Especial y en otros programas pero generalmente las desaprovechó porque siempre buscó el camino fácil, explotando a camarógrafos y asistentes de producción, descargando en ellos su responsabilidad indedelegable....
Si hubiera gastado en reportear con seriedad el mismo tiempo que empleaba en maquillarse, teñirse de rubio, mirarse al espejo y emplumarse el trasero podría haber hecho algo medianamente rescatable. Pero no, prefiere pasar y posar por perseguida política cuando, en definitiva, todo indica que fue despedida por haraganeo sistemático. En cualquier caso, eso le sirvió para dedicarse con éxito a la pornografía, la opinología y la farandulogía...
En una ocasión la envié a entrevistar a Muhammar Gaddafi en Libia y le vino crisis de pánico. Al tercer día me llamaba desde su hotel en Trípoli. Histérica, llorosa y asustada, porque le iban a practicar un examen de sangre, previo al encuentro con Gaddafi. Por supuesto, la entrevista acordada de antemano no se efectuó. Un fiasco más de esta valiente transgresora al pedo, cuya superioridad moral huele a podrido.
Atentamente, Santiago Pavlovic U.
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¿cómo?, ¿cuándo?, ¿dónde? emmmm aaa y ¿es sólo pa los chiquillos de su colegio??
Te aviso, caia.
No me parece que Santiago cuente infidencias sobre la época en que trabajó con Pamela Jiles. Es buenoque se defienda de lo que ella dijo, si esto lo dañó, pero que cuente infidencias de su trabajo, lo hace caer en la misma porquería que cayó ella al criticarlo.
Pero bueno, supongo que entre periodistas se entienden.
En todo caso, respeto 10 veces más a Pavlovic que a ella, porque lo conozco personalmente y sé cómo es...
la cosa es no caer en algo tan prosyaico como contar las intimidades del trabajo... eso no se debería hacer...
en fin, esa es mi opinión.
Adiós.