Dimensiones del ser personal (primera parte)

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personaHoy me puse a discutir con mis alumnos: Yo decía: "¡hay individuos que dejan de ser personas!" Y los sicólogos indignaron em atacaron. Lo que ocurrió fue que no aclaré que entiendo por ser persona.

La persona humana es un problema que no podemos definir en unas pocas líneas. Ya hemos visto que a lo largo de la historia de la filosofía se ha manifestado de un modo diverso y complejo. Por esto, pretendemos en este capítulo retomar nuestra reflexión práctica acerca del quehacer educativo en relación con la persona. Una reflexión que evite caer en problemas y discusiones bizantinas acerca de lo humano y que más bien sirva de aporte a nuestra labor como educadores.

(comparto con ustedes un capítulo de mi primer libro) 
La persona es un ser corporal. Al educar debemos entender que no partimos desde cero y que nos encontramos espíritus trascendentes frente a nosotros. Nos damos cuenta de nuestros alumnos porque ellos se nos hacen presentes a través de  su cuerpo. La única forma que tenemos de tomar conciencia o que los demás tomen conciencia de nosotros se manifiesta en la corporalidad que cada uno de nosotros vive. La corporalidad es nuestra condición de ser corpóreo y, a través de él de marcar presencia en el mundo, expresar lo que somos e influir con él en nuestro medio. La educación debe partir considerar la totalidad de la persona, incluyendo así su ser corpóreo como elemento fundamental de desarrollo de su vocación. En tal sentido debemos reconocer que el cuerpo posee condiciones que permiten el desarrollo de la persona: 1. Presencia: El primer dato que manifiesta nuestro ser ante slos demás y el medio, lo constituye el cuerpo que somos. Cuando aparece nuestro cuerpo, somos nosotros los que nos aparecemos. No es algo ajeno a nosotros, con él marcamos presencia en el mundo y nos manifestamos a los demás. Es el primer mensaje que enviamos a otros.  2. Comunicación: La primera forma de hacernos presentes a los demás y de establecer una relación con otros  y con el medio se logra a través del cuerpo. No tenemos un cuerpo que nos sirve para comunicarnos, sino que somos un cuerpo que se comunica, que se expresa a través de sus expresiones y gestos. Basta con que aparezcamos y ya estamos comunicando lo que somos, lo que sentimos, nuestro estado interno y lo que deseamos expresar. 3. Instrumentalización: El cuerpo es nuestra acción de transformación de nuestro entorno. Gracias a él no sólo entramos en contacto con las cosas, sino que las podemos modificar. De esta forma nuestras acciones se amplían a través de los diversos medios que utilizamos para transformar la realidad, ampliando nuestro rango de acción más allá de los límites de mi cuerpo en sí. Si utilizo una retroexcavadora puedo hacer grandes trabajos que al fin y al cabo serán fruto de mi propia acción. 

En este sentido la educación ha de orientarse  a la formación del cuerpo, no necesariamente como una tarea de la educación física, sino como una exigencia de todas las disciplinas en tanto que aceptan la formación de la persona en su autoaceptación y autoconocimiento (relacionado con el logro de su identidad sexual), expresividad y capacidad de comunicarse eficazmente con su cuerpo.

La persona es única. Cada uno de nosotros es único e irrepetible, aún cuando muchas veces no nos sintamos así. Los que somos educadores logramos apreciar en nuestros alumnos, especialmente en los más jóvenes, esa imperiosa necesidad de ser reconocidos y destacados como únicos. Esto se aprecia en la cara de decepción y enojo que tiene un alumno cuando no sabemos su nombre.  La individualidad de cada persona se funda en el desarrollo de su identidad. La búsqueda de la identidad psicológica es un dato innegable. Toda persona nos dice la psicología, busca conformar una organización de su conducta, habilidades, creencias, valores e historia en una imagen consistente de sí mismo.  Esta identidad se conforma en una doble dimensión:·        Por una parte es signo de pertenencia a un grupo a un sector social. La identidad se logra en la medida en que me identifico con un grupo determinado ya partir de él establezco la relación con los otros. ·        Pero también la identidad es diferenciación, esto es, un separarnos de nuestro entorno y comprendernos diversos  a él. Tengo identidad en la medida en que me siento diferente a los demás y soy capaz de aceptar las diferencias de los otros. Sin embargo, cuando hablamos de la dimensión de unicidad del hombre no nos referimos simplemente al aspecto psicológico sino a una dimensión mucho más profunda que incluye a esa identidad. El ser único se refiere a la verificación existencial que radica en la conciencia de que nadie más comparte las características especiales que conforman nuestro ser.  Esto se fundamenta en lo ya dicho en el apartado anterior. Cada uno está en permanente realización y gracias  a nuestra libertad cada acto se convierte en una experiencia originaria que fecunda futuras decisiones que nadie más que nosotros mismos hemos de vivir. En tal sentido la unicidad humana se fundamenta en la originalidad que poseemos: “El hombre es un ser inédito, imprevisible, sorpresivo, imposible de seriar, de encasillar, de codificar definitivamente”[1] En tal sentido no podemos encasillar a nuestros alumnos ni predecir de antemano lo que harán. Podemos conocerles, plantear posibilidades de acción, pero siempre hemos de dejar espacio a la esperanza en ellos. Cuando un alumno, que ha tenido un bajo rendimiento, logra tener éxito en una prueba, tenemos derecho a desconfiar (en nuestro fuero interno) de la validez de esos resultados, pero no tenemos derecho a descalificarlo y encasillarlo dudando de su inocencia, puesto que es posible, por su unicidad que esté alumno no nos mienta y nos esté mostrando una faceta que desconocíamos de él. Por ello el profesor ha de estar atento a cada uno de sus alumnos. Debemos ser capaces de reconocerlos e identificarlos como únicos, en la medida de lo posible esforzarnos por conocerles. Cierto que es difícil. El trabajo cotidiano del ser docente implica muchas obligaciones que no nos dejan espacio para un trabajo más profundo cómo quisiéramos, por ello sugiero que en última instancia, apelando a la unicidad de cada alumno o alumna, el profesor siempre debe estar dispuesto a asombrarse   dejarse sorprender por sus alumnos, a estar dispuestos a mirar u oír en ellos algo de nuevo, de engrandecedor que pueda estar naciendo en ellos. Del mismo modo debemos estar atentos y alertas a cualquier destello por originario que sea de deshumanización que pueda surgir en los alumnos.  Somos únicos, ellos también, debemos respetarles y darles la posibilidad e desarrollarse. Ahí está en juego la dignidad que cada uno posee: el respeto que cada uno merece por ser lo que es. Pero, debemos asegurarnos que el desarrollo de cada alumno nuestro, respetando su individualidad lo lleve a caminos de mayor dignidad. La  educación no es simplemente una acción neutra de aceptar la individualidad (identidad) y originalidad de nuestros estudiantes, sino que está orientada a permitir que esa unicidad se oriente a niveles de cada vez mayor dignidad.  La persona es un ser en relación. El hombre es un ser social, un ser gregario, un ser que necesita de los demás para poder desarrollarse adecuadamente. Esta característica  de lo humano fue descubierta desde los inicios del pensar occidental, con Aristóteles  a la cabeza, al describir que el hombre es un ser político. Somos seres sociales que estamos en estrecha relación con los que nos rodean. No existe ningún comportamiento nuestro que no posea algunas características sociales. Desde pequeños vamos conformamos nuestro “yo” con la ayuda de otros más cercanos, más significativos. A partir de ellos aprendemos nuestro nombre, nuestras cualidades, nuestros defectos.  Somos seres en apertura permanente, en relación constante. Por ello es que Mounier, entre muchos pensadores, define que nuestro ser personal se caracteriza por la comunicación, una condición necesaria de nuestra humanidad, al permitirnos crecer y enriquecernos, a partir de la interacción yo-tú.  Así el hombre se construye en ese doble movimiento de salida de sí (exterioridad) y de recogimiento personal (interioridad). ·        Exterioridad: Somos seres que estamos en disposición de apertura a nuestro medio, por estamos siempre dispuestos encontrarnos con los demás a aprender de ellos. Siempre estamos comunicando y no podemos dejar de hacerlo, incluso hasta cuando queremos estar solos y nos aislamos, comunicamos con nuestros gestos, con nuestro silencio, que no deseamos compañía. Sin embargo el riesgo se corre si nos volvemos única y exclusivamente en exterioridad.  Se corre el riesgo de ser vulgares, esto es de convertirnos en personas que dependen de los deseos ajenos, de personajes sin profundidad, vacíos, que son incapaces de crecer pues viven sólo para el rumor de los otros. ·        Interioridad: Así como somos capaces de abrirnos los demás, tenemos la capacidad de recogernos y replegarnos sobre nosotros vivos. No podemos ser pura expresión externa, también poseemos una riqueza interior que debemos alimentar y cultivar. Para ello es preciso que cultivemos el pudor, no entendido como vergüenza de lo que somos o de nuestro cuerpo, sino entendido como un cuidado de lo que somos, un atesoramiento de nuestra intimidad.  La soledad es buena en tanto que nos permite crecer, recuperar nuestras fuerzas para poder seguir actuando con los demás. Si ese afán se convierte en un  deseo obsesivo de estar solo (=solitariedad), se corre el mismo daño de perderse a sí mismo en la vulgaridad. Estamos en permanente relación con los otros, somos por eso seres sociales, pero en  lo social no se acaba nuestro ser. Si bien, nuestra realización está marcada por el encuentro con los otros, no depende exclusivamente de los otros. En última instancia, depende de cómo decidamos actuar frente a los otros.  Como educadores debemos cultivar esa capacidad de encuentro con los otros, pero también enseñar a cultivar la propia intimidad. Tan importante como es enseñar a escuchar, respetar y trabajar junto a los otros; es importante también enseñar a valorarse, a exponer sus propias ideas y a crecer en al autonomía. Para ello es necesario recordar que el hombre solo se realiza en la medida en que convive con otros y se da cuenta que sus decisiones afectan a los demás: Cuando decimos que el hombre se elige, entendemos que cada uno de nosotros se elige, pero también queremos decir con esto que, al elegirse, elige a todos los hombres.[2] La educación, entonces ha de enmarcarse en un continuo proceso de desarrollo en la sociabilidad. Por ello es bueno atender a todas aquellas acciones que permitan una educación en la solidaridad, entendida ésta como el valor que regula nuestras acciones sociales con los demás. Apreciamos así que nuestra relación con los otros influye en nuestra otra dimensión: la libertad.


[1] LÓPEZ ESCALONA, SARA. p. 29.
[2] SARTRE,JEAN PAUL. “El existencialismo es un humanismo”.
 

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5 Commentarios

Suarenga dijo:

Muy bueno el ensayo, pajaro, me gustó harto aunque me duelen los ojos por leer en el computador...y creo que si bien tenemos una condicion corporea, va convinado con lo que es la mente, nuestra parte subjetiva...si fuéramos seres corporeos onda al 100% este cuerpo no podria mostrar todo lo que son los sentimientos, posturas, etc.seriamos algo inerte que ocuparia solamente un espacio y nada más....y eso cuidate nos vemo en clase

Bueno, y además recuerda que persona viene de personae, que significa máscara. En la acepción clásica venía de la máscara que ocupaban los actores de teatro, la cual modificaba o amplificaba la voz. Me imagino que debe ser per-sonare, hacía resonar la voz, no?

El viejo Ferrater Mora nos dice que de ahí toma el término San Agustín (y su lograda trinidad, las tres personas), luego Boecio (máximo filósofo para Ignatius J. Reilly, el personajazo de 'La conjura de los necios' de Kennedy Toole), San Anselmo, Santo Tomás, luego un salto a Leibniz.

Más cercano a tu postura parecen los postulados de Kant, Fichte y Scheler no? Entretenidos los caminos conceptuales de persona: por un lado de estructura y por otro de las actividades de la misma.

Quizá fuiste muy tajante en eso de que 'ciertos individuos dejan de ser persona', me gustó en todo caso, pero me imagino que, no por perder o ver disminuidas algunas facultades (no por perder algunas chauchas pal peso o palos pal puente) se deja de ser total y completamente persona. Ahí para mí entra la riqueza narrativa para adjetivar dicha calidad en cuestión.

Saludos, si sabes de pega pa psicólogo en Antofa, avísame!


Saludos!

Dudo tener la verdad dijo:

Hola Profe:
Con usted tengo varias deudas, recuerdeme con suavidad entregarle las cosas que le prometí.
Respecto al tema de ésta entrada...simplemente...
buenísimo, me da un refugio a tatas teorías.
Una pregunta profe, desde su entendimiento, ¿puede ser uno HUMANO, sin ser persona? ¿cuál es la diferencia?
Saludos.
P.D: SE INVITA A LOS LECTORES A LA ENTRADA DE REALIDAD Y RAZÓN...bye

ivan... dijo:

Pemitame profe , primeramente saludarlo y desearle lo mejor a nuestro equipo de la Universidad de Chile , para este domingo y siempre .
Aquel aprendizaje del mundo por el que pasa un individuo ,creo que sus descubrimientos recaeran en la magia de aquel momento , en donde el cual su capacidad natural de experimentar aquellos confines terrenales , se le presentan de tal forma que su personalidad , caree tente de toda experiencia conocida hasta aquel tiempo de vida , se ve en la necesidad de permanecer en aquella estancia de tiempo en donde su razón de ser , quien ella o el ,quiera ser , plasmara y recaerá en la necesidad de aplicar sus procesos del pensamiento a su entorno y codificar el mensaje entregado por nuestra civilización la cual lo encausa y sumerge a conocer el origen por el cual su alma decidió asumir el desafió de vivir .

VAMOS BULLA ,! VAMOS QUE PODEMOS !...


se escribe psicologo, no sicologo

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Sobre esta entrada

Esta página contiene una sola entrada realizada por Ricardo y publicada el 25 de Abril 2007 11:15 PM.

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