Recuerdos de Dios

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renola.jpgNo sé como argumentar que Dios existe, es mas, creo con suma certeza que es imposible hacerlo. Sin embargo, y esto sí lo sé, tengo plena convicción de que existe, al menos puedo asegurar que le vi al rostro una vez y él también me vio.

Hace muchísimos años, cuando yo era aún un insípido estudiante de filosofía, solía frecuentar una pequeña y vieja capilla de un sector bastante popular. ¡La villa O´Higgins! En ese entonces era un barrio con más carencias que recursos, había nacido de innumerables tomas de terreno que durante el gobierno de la unidad popular se habían realizado. Sus calles no estaban asfaltadas como hoy en día, sino que más bien eran de tierra y polvo que había quedado al delimitar en forma apurada y certera o que constituirían las manzanas de la población. Tampoco las casas eran las mismas. Las construcciones en un principio eran débiles y destartaladas, un trozo de cholguán por aquí, una fonola por allá y las piezas de madera vieja, se convertían en el hogar que muchos tenían por entonces. Con los años vinieron los subsidios y las ayudas estatales que convirtieron esa población en una linda villa de casa sólidas y de barrios pavimentados. En ese entonces no era así. Pueden, por tanto, imaginarse lo que ocurría cuando los inviernos se transformaban en verdaderos temporales. El barro solía cubrir todo el espacio, había que levantar los colchones del barro y tratar de abrigar la mediagua con fuego, esperando que Dios, sí ese mismo Dios que castigó a los egipcios con miles de pestes, dejara de acosar a los pobladores con tanta agua y barro.

Yo llegué ahí por casualidad, esa misma casualidad que ha ido guiando mi vida haciéndola lo menos contingente posible. La muerte de mi padre nos había obligado abandonar Chuquicamata, después de recorrer muchas posibilidades de compra nos decidimos por una linda casita en un condominio. Al poco tiempo de estar viviendo allí, nos visitó una religiosa amiga, la Regina, quien también había llegado desde Chuquicamata a Santiago para empezar a coordinar las acciones de una pequeña capilla. "Queda muy cerca de acá"- me dijo- "y si se te ha pasado es arabia tonta contra Dios podrías venir a ayudarme".

Esto ocurrió justo en el período en que odiaba a Dios. Lo encontraba desleal. Mi familia había empezado a ir a la Iglesia, yo había realizado mi primera comunión, mis padres se comprometían cada vez mas en comunidades cristianas y, de pronto, mi padre había fallecido. ¿Cómo podía yo confiar en un Dios distante que me había arrebatado todo?

Por ello no decía nada a Regina, solo la miraba. Y en mi silencio ella veía rencor y desesperanza. Sin embargo, con toda su sabiduría, ella respetaba mi decisión y esperaba el momento propicio para mostrarme a Dios.

Y me llovió Dios. Fue un temporal, en el año 1985, uno de los más grandes que ha habido en Santiago. La lluvia había inundado a casi toda la capital. Se habían cortado los suministros de agua potable. La luz eléctrica iba y venía. Yo en mi cómoda cama, escuchaba como la lluvia golpeaba el techo de mi casa, mi única preocupación era mantener la estufa a parafina encendida y comer las ricas sopaipillas que mi madre había preparado para nosotros.

Como buen nortino, proveniente de una de las zonas más desérticas que existen en el mundo, la lluvia era un espectáculo. Me fascinaba verla caer y sobretodo caminar bajo ella con impermeable y paraguas.

Estaba yo alistándome para ir a pasear bajo la lluvia cuando Regina apareció por la casa. Venía cansada. Ella era una monja alemana, que gracias a contactos con su embajada se había conseguido donaciones de fonolas (esos techos de cartón y brea) y de parafina para poder regalar a los pobladores. Cuando vio que yo quería salir a mojarme me dijo: "¿Por qué no me acompañas a entregar estas fonolas?, ¡necesito que alguien me ayude a sacar fotos de la ayuda entregada!" "¿Cómo iremos- le repliqué- si ni tú ni yo tenemos auto para transportar las fonolas?" "Fácil -dijo- tu vecino tiene una Renola acá estacionada, se la iré a pedir mientras tu me esperas"

La Regina era así, ella solía dar órdenes o disponer de tu tiempo sin ninguna preocupación. A mi vecino lo había saludado solo un par de veces y ya iba a pedirle un favor "para los más desamparados". Mientras yo buscaba nuestra máquina fotográfica, para sacra las fotos que ella quería, pensaba en cómo podríamos transportar las fonolas que quería entregar. Grande fue mi sorpresa al ver que venía Regina, con mi vecino, con su traje y bufanda al cuello, dispuesto a ayudarnos. "Hola, soy Víctor, ¿en dónde están las fonolas?"

Parecía que la lluvia no terminaría nunca. En la pequeña y vieja Renoleta íbamos acurrucados, el agua entraba por las rendijas del suelo del viejo automóvil. Los caminos de barro no eran los mejores. Así entre saltos y giros de volante, llegamos a una casa. "Saca fotos"-me dijo Regina mientras se bajaba con dos galones de parafina en mano. La estaban esperando.

Las fotos no eran las más felices. El olor a humedad y a perro se mezclaban con el olor de unas brasas a medio apagar. El techo no sé si servía de algo, la sensación que me daba esa noche era que estaría más seco afuera bajo la lluvia. Un pasillo estrecho entre las maderas me conducían a un cuarto pequeño, una mesa de madera con unas botas embarradas encima, una frazadas cubriendo algo desde la mesa hasta la otra muralla de madera. Se escuchaba el sonido de una radio al otro lado de la reja que separaba las casas y entre las rendijas era posible ver las siluetas de personas que comentaban lo dicho en la radio. No había piso, solo las maderas que simulaban la habitación y la humedad era tal que parecía que aún estábamos en el barro de la calle. Y sobre esa humedad y bajo esa frazada había un colchón, con tres pequeños tiritando de frio y de hambre.

Regina se agachó y les abrazó. Los niños felices correspondieron al saludo. Mientras Victor bajaba las fonolas y la Regina le decía a los niños que se pusieran para la foto. Ellos felices se acercaron a Regina y sonrieron a la cámara. El flash iluminó toda la habitación, un gato escapó malhumorado y el frío comenzaba a terminar con la estufa a parafina ya encendida. La madre de los niños nos besaba las manos agradeciendo y Regina la retaba: "¡Ya mujer!, anda a cuidar a tus niños, perdona lo poco!"

Esa noche fue larga. El recorrido no hacia variar mucho el paisaje. Hogares helados, oscuros y helados, escondían a niños, ancianos y animales por igual. Algunos agradecidos, otros malhumorados, pero todos sin excepción mojados. Y yo que quería salir a mojarme. Nunca había imaginado lo que vería aquella noche. Ante tal situación mi propio dolor y rabia ante Dios desapareció. Me sentí avergonzado por quejarme, por insistir tanto en creerme víctima del destino. Esas manos pequeñas, temblorosas, de los niños remecieron mi falsa flagelación. Es cierto mi padre había muerto, pero yo vivía en paz y seco. Y Regina, consciente de lo que me pasaba me decía: "No puedes enojarte con Él, cuando te sonríe desde ese frío"

Esa noche vi a Dios, él me miró y yo sólo atiné a tomarle una foto.

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2 Commentarios

tuto.... dijo:

Profe , me recuerdo cuando yo era pequeño de porte , y de edad , si , aquel temporal me acuerdo haberlo sentido , tanto por las familias de santiago como de los alrededores , . Me encontraba con mi tío , y mi madre , mi padre había fallecido de mentiras , era raro , no entendía que pasaba , pero solo veía por el tele los informes de las noticias del canal nacional , mas espectacular para mi vista era , la ubicación panorámica de la cámara que mostraba lo que en realidad sucedía ahí , era puro barro y un machón café , que desde la altura alcanzaba a captar el lente de la cámara del corresponsal , el helicóptero de carabineros , eran tremendas naves con sus motores no hacían mas que asustarme mas aun con lo visto , gente en las techumbres por las aguas y los desbordes de los ríos , , mi pensamiento era de que lloviera aquí , un poco , para así , poder salir a jugar , solo con mis juguetes , al patio , y imaginar un estado similar pero a escala , para mi era un acontecimiento que me encaminaba a experiencia mas gratificantes , ya que a mayor ensuciamiento , mayor era el grado de apego que mostraba con los juegos en la tierra mojada , tenia que hacer verdaderas piruetas para que lloviera en mi espacio , llenaba el vaso , a penas ,con ayuda de una silla y a la hora de siesta de mis tíos , rociaba el antejardín , simulando con los soldados , gente que pedía ayuda , para sacarlos del agua .y encaminarlos en camiones o helicópteros de juguete .hacia un lugar seguro . Los carros de bomberos pasaban recolectando colchonetas , víveres y ropa y mas de algún juguete para los niños de las zonas azotadas por las lluvias cosa de ablandar el golpe que significo un evento de esas dimensiones .
Un juguete muy preciado , envié , a las zonas , del sur , recuerdo que fue como si yo viajase arriba de los carros de bomba , ahí iba mi historia diaria , una huella mía estaba aun ahí , y quizás en donde estará ahora ese centella que regale , estará mantenido como lo tenia , o será que se encuentra reciclado o encaminando otro niño a nuevas imaginaciones .
Tenga piedad de centella profe ....... vale por todo chao.............
Buenas vacaciones
Grande la U ....

SANDY VELIZ dijo:

Profe, terminé con lágrimas en mis ojos con su relato. Realmente nos cuesta ver a Dios, osea, quien lo ve, nadie, pero está a la vuelta de la esquina, en todos aquellos que sufren. Ojalá todos pudiesemos ver con los ojos del corazón como lo hacían San Alberto Hurtado y la Madre Teresa de Calcuta, ellos veian a Dios a cada instante ¡que envidia!!...
sabe?? me meti a su página para leer sobre los valores y esas cosas bonitas para la tesis, pero me pegue con sus relatos y nunca encontré lo que realmente estaba buscando, jajaja... lo bueno es que pude reflexionar aunque sea un ratito y parar un poco las revoluciones de esta loca y apresurada vida de quehaceres.

cariños y siga escribiendo, lo hace suuuper bien
su alumna
Sandy

PD: respóndame los mail siii???

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Sobre esta entrada

Esta página contiene una sola entrada realizada por Ricardo y publicada el 8 de Agosto 2007 10:22 PM.

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