Carta
Mis amigas Sherly, Melanie y Daniela han realizado un trabajo acerca de la libertad. Con su autorización publico la carta que ellas envían para enseñarnos lo que es la libertad.
Querido(a) amigo(a):¿Te acuerdas que una vez me preguntaste qué era la libertad humana? Bueno, esa vez no pude responderte, porque yo tampoco lo sabía. Ahora, a través de esta carta, quiero decirte que ha sido más difícil de lo que creí definir el concepto de libertad, ya que nunca me he sentido libre... te lo confieso.
Desde pequeña nuestros padres me dijeron que tenía que hacer, como vestir, que estudiar, que amistades tener y hasta qué comer. Siempre me impusieron sus ideas y nunca pude expresar las mías. Es así como la libertad se transformó para mí en una utopía, pero como tampoco creo en las utopías decidí seguir buscando hasta que al fin encontré una respuesta sobre qué es realmente la libertad humana.
Esta es una conquista que cada uno de nosotros puede llegar alcanzar y puede vivir, pero como todo en la vida, querido hermano, está condicionada a circunstancias ajenas que no hemos escogido, pero con las cuales convivimos, día a día, aunque nos cueste darnos cuenta. También tenemos la opción de elegir entre una cosa u otra (libre albedrío, libertad de acción), por lo tanto también es elección. Pero el punto más importante del ideal de libertad y, quiero que te quede claro, es que no todos la vivimos, porque implica riesgos y, a su vez, compromiso y responsabilidad, algo que en estos tiempos las personas no están dispuestas a asumir, pero... la vida es tan corta, que es necesario asumir el riesgo para ampliar nuestras condiciones y así no caer en la "mala fe", es decir, no ejecutar algún acto por temor al fracaso.
Te quisiera contar un hecho particular. A los 18 años ingresé a la universidad, en la cual, por primera vez me sentí libre. Nuestros padres ya no me decían qué hacer, qué vestir, qué comer ni que amigos tener. Hice amistad con muchas personas quienes le dieron sentido a mi vida (o por lo menos eso creí)... comencé a salir, a beber, a faltar a clases para ir a la playa, para pasar las horas en la plaza y muchas otras cosas que prefiero reservarme. Para resumir la historia, al cabo de unos meses me di cuenta que lo había perdido todo: mi carrera había ido a dar a la basura y mis amigos brillaron por su ausencia. Cuando mis padres se enteraron de lo sucedido, me decían: - Eso te pasó por irresponsable... ahora asume las consecuencias de tus actos-, pero yo en ese momento hice caso omiso a lo que dijeron. Así fue pasando el tiempo hasta que me di cuenta que había pasado desapercibida por la vida, porque, al no hacerme cargo de mis actos, no fui libre, no me sentí libre, por lo tanto nunca me liberé. Me costó tanto entender que hacerme responsable de mis acciones era ser libre, y que en ello estaba la autonomía que tanto esperé.
¿Sabes hermano? A veces el tiempo juega en contra, y en mi caso no fue la excepción. Desde aquel día ya nada fue igual. La única manera que encontré para quedar en paz conmigo misma es dejándote estas palabras.
Tu querida hermana, que te recuerda siempre.
Aemiliae
(1909 -1927).
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¡Estas son MIS chiquillas, Mierda!
Hola:
¿Qué implica el compromiso y responsabilidad que hace que en estos tiempos las personas no están dispuestas a asumirlas?.