La filosofia y el olvido del otro (3)

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La Alteridad desde la Filosofía de Lévinas

La filosofía de Levinas, comienza en un dialogo directo con la tradición filosófica heredada, donde el Yo o el Mismo como lo llama él, adquiere una supremacía imperialista frente al Otro.

Ahora para introducirnos directamente en Levinas, comenzaremos con la desconstruccion o descentramiento que él hace del Yo. ¿Cómo se efectúa este movimiento? No puede ser desde el conocimiento teórico, pues este presupone la acción del Yo, tampoco como la muerte del sujeto o del hombre, porque no viene al caso. El descentramiento del Yo viene desde el reconocimiento ético del Otro. Con esto avanzamos según Levinas a un Humanismo más allá del Hombre. Un Humanismo del Otro Hombre como se titula uno de sus libros. Pero vale preguntar aun de que forma el Otro le "quita" el privilegio al YO. Aquí Levinas introduce la idea del Otro como Infinito. Sabemos que lo infinito es eso que no es reducible a nada, que esta mas allá de todo calculo y dato. En ese sentido, la conciencia que trata de reducir todo a objeto al toparse con el Otro, no lo puede controlar como cualquier cosa, se le escapa de las manos al saber que el Otro es más de lo que muestra en su inmanencia de la cara. Es infinito. La pérdida de la supremacía del Yo se produciría en el encuentro con el Otro, en el comprender que no es reducible a objeto, pues no solo es cara y ojos, sino es mucho mas, el Otro es infinito. Levinas define lo infinito del Otro como

"La distancia entre lo que pretende significar y lo que efectivamente expresa, el hecho asombroso de contener más de lo que es posible contener"

Ahora, esto que efectivamente se expresa del Otro, que no es la cara en su materialidad, que no lo podemos reducir con nuestra conciencia como objeto por que nos rebasa y nos sorprende a cada momento, que es absolutamente misterio, llamamos Rostro. El Otro se muestra y es en el rostro El rostro está presente en su negación a ser contenido.

"La relación entre el Mismo y el Otro no es reducible a la "actividad sintética del entendimiento". Tal operación implicaría una adecuación entre el pensamiento y la cosa pensada, lo cual se imposibilita por lo Infinito del Otro"

El Otro levinasiano, que es infinito, se revela en una relación concreta, cercana y directa: la relación cara a cara, lo más común y corriente, que realizamos en cada momento en la cotidianidad antes hablada. Levinas nos dice con énfasis en Ética e Infinito

"¡La mejor manera de encontrar al Otro es la de ni siquiera darse cuenta del color de sus ojos!

Lévinas nombra el rostro mediante los símbolos bíblicos de la viuda, el huérfano y el extranjero. Todos ellos son figuras de la desnudez, de la soledad y exclusión. Este Otro, que es rostro y desnudez, nos cuestiona constantemente con su mirada, nos llama a algo. Sus ojos nos dirigen un mensaje que nos obliga a examinarnos, a salir de ese Yo egoísta, en el Otro nos vemos también nosotros. Es un llamado a la preocupación por el Otro.
"El rostro del Otro me recuerda mis obligaciones y me juzga, es decir, cuestiona el modo como yo actúo en el mundo y me recuerda mis deberes. La presencia del otro equivale a este cuestionamiento de mi dichosa posesión del mundo"
Esta interpelación que me lanza el Otro a través de su mirada y su rostro desnudo, me transforma en un sujeto pasivo, ya no protagonista, pero tampoco en una pasividad dormida, sino exige en mi una respuesta ética a pre-ocuparme por el y su ser, y es aquí donde concibo al Otro como absolutamente Otro, en su excepcionalidad y su propio ser y no como complemento mío. Es en este momento donde entramos propiamente tal a la ética levinasiana.
De esta forma el Otro es la primera palabra. Hermosamente en una frase sintetiza Levinas la repuesta "el rostro el habla", es decir, emite el primer discurso.
Delante del Otro el Yo no puede permanecer indiferente porque el Otro, me convoca, me interpela a una respuesta, por esto, he de "hablarle". Y aquí, pasamos a un punto principal como lo es la ética del lenguaje.
Para tratar este tema debemos distinguir entre el hecho de decir y lo dicho en el lenguaje . Lo dicho es aquello comunicado; el decir, en cambio, es el hecho de dirigirse al otro. Lo esencial del lenguaje, según Lévinas, no es primeramente lo dicho, sino el hecho de decir, no son los contenidos expresados --tema, intención-- ni los beneficios sociales o prácticos de la comunicación, sino el hecho de que el lenguaje me constituye como saliendo de mí hacia el otro, como habiendo de responder

"El decir es condición de toda comunicación: es la no-indiferencia delante del Otro"

Por esto, la ética es considerada por Lévinas como la filosofía primera, según el

"es a partir de la cual las demás ramas de la metafísica adquieren sentido"
Ahora la filosofía no seria entendida como amor a la sabiduría, sino como la sabiduría que brota y nace del amor y respeto hacia el Otro.

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