La Filosofía y el olvido del Otro (1)

Una propuesta levinasiana.
Francisco Torres ya ha estado por Kimniekan con sus reflexiones, ahora entrego el texto que preparamos y que él presentó en el encuenbtro de filosofía de este año.
Y era hora de volver a mostrar pura filosofía.
Topografía de lo cotidiano
Para iniciar el camino hacia el problema del Otro, necesitamos primero sumergirnos en el mundo cotidiano. En la vida común y corriente. Saber y tomar conciencia de que en lo más sencillo y banal, en lo más cotidiano, está lo esencial. Una filosofía que no empiece desde acá, creo que tiene un punto menos, se queda digamos coja. El suelo y la base de todo filosofar no debe buscarse en sistemas abstractos o formales sino en la existencia del ser que filosofa. No es gratuito que Nietszche dijera que "los grandes problemas de la filosofía están en la calle". Considerando esto, si queremos iniciar la búsqueda del Otro en nuestras vidas, tendremos que comenzar desde abajo y desde adentro; el día a día, los lugares y espacios donde habitamos, es decir, la cotidianidad.
En su hermoso libro La reflexión cotidiana, Giannini nos dice, abro comillas:
"Lo cotidiano es lo que nos pasa cuando no pasa nada" .
Vale decir, lo trivial y común, lo rutinario y monótono. Y aquí es importante detenerse, pues, la cotidianidad se hace en forma de rutina. Eso que se repite y ejerce en forma circular. De ahí que la palabra comparta raíz etimológica con rueda y ruta. Bueno, si analizamos nuestra rutina, encontramos el siguiente trayecto topográfico: Domicilio -Calle- Colegio -Calle- Domicilio. Este trayecto que realizamos día a día y que se vuelve muchas veces monótono, arroja importantes puntos de reflexión. El primero, es la riqueza de lugares en donde nos movemos.
a) Partamos por el Domicilio. El Domicilio es la partida y fin de toda la rutina. Es el espacio en el cual volvemos constantemente, donde tenemos tiempo para nuestras cosas. Digamos que es el lugar para-si-mismo.
b) La Calle, no es un espacio para ensimismarse en uno mismo, sino un lugar abierto y publico. Cuando caminamos por la calle, que es un lugar transitorio para llegar a otro punto de la rutina, nos puede suceder todo. Choca un auto y nos retrasamos, nos encontramos con alguien y cambiamos nuestra dirección, algo que nos llama la atención y nos detenemos o simplemente nos pueden asaltar. La calle, por ende es el lugar de lo no-definido, donde todo es posible, es abierto. De ahí el tópico "tomarse la calle", pues es un lugar libre de manifestación.
c) En el Colegio, disponemos nuestro ser para otro, salimos de si y nos ocupamos de cosas digamos no necesariamente gustosas con nosotros. Esta categoría puede ser cambiada por el Trabajo. Y aquí es interesante lo que postula el viejo Marx. El trabajo, en la actual sociedad, lejos de ser un lugar de disposición para otro o para lo otro, es el lugar donde me transformo en mercancía, me vendo y me enajeno.
Terminado esto, volvemos al domicilio. Aquí es importante decir algunas cosas. Una primera lectura sobre el Domicilio, nos dirá que es el camino y fin de todo hacer del hombre. Esta afirmación, que parece tan obvia y banal, es una fuerte crítica a toda la tradición filosófica, que concibió a un Yo subjetivo a lo cartesiano, ajeno a todo mundo. Vale decir, no existe un Yo puro, ni un ser-en-el-mundo Heideggeriano, que parta arrojado al mundo de la Nada, sino un yo que se construye a partir del domicilio y desde allí se abre al mundo. Levinas, un importante filosofo que tocaremos después, en Totalidad e Infinito manifiesta:
"El Hombre esta en el mundo como habiendo venido de un domicilio privado" .
El mundo empieza estrictamente hablando desde lo concreto del domicilio. Parodiando un poco a la Biblia, diremos que en el principio era el Domicilio. Antes de ser en el mundo, somos ser-domiciliarios. Pero ojo, no caigamos en un error, nuestro hogar no debe entenderse como un simple espacio o territorio donde comemos y dormimos, sino como un lugar intimo. Cito a Bachelard en su Poética del espacio:
"Las casa mas aun que el paisaje, es un estado del Alma"
Es un regreso a mi mismo, para ocuparme de mis cosas, donde me relaciono y encuentro con mi familia, donde me relajo. Es por eso que cuando necesitamos respondernos y abarcar un problema muy importante, nos vamos directamente a nuestra pieza, donde nuestra alma descansa y piensa. Es un importante tanque de oxigeno para regresar o salir a la monótona rutina.
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