No basta ser correcto

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(con cariño para mis alumnos que se han licenciado)

Todo discurso bueno debe cumplir con tres elementos un buen tema, narrado en un buen estilo y dicho de forma convincente. Yo que no quiero simplemente decir lo correcto, sino comunicar algo bueno, quiero cumplir con estas tres condiciones.

No es fácil para mí crear discursos. Siempre que me piden hacer alguno me ponen en aprietos. Por un lado siempre he creído que un discurso es la instancia para convencer, para lograr que otro tome postura a favor o en contra de las ideas expresadas. Un discurso por tanto en mi visión no puede dejar indiferente a nadie. Por tanto el mensaje es clave: hay que decir algo importante. Algo que nos invite a ser mejores. Porque es fácil quedarse en lo políticamente correcto, saludar a las autoridades, decir uno o dos clichés para no quedar mal e irme a sentar con aplausos (que igual me van a dar al terminar). Sin embargo en el colegio les hemos enseñado que las cosas hay que hacerlas siempre buscando lo mejor y no lo más fácil, por tanto opto por un buen discurso.

Pero acá viene la segunda duda: cómo será el estilo del discurso. ¿Será un discurso transgresor, de tinte violento, que sobre la base de la descalificación pretenda sustentarse? ¿Será un discurso de perdón, cuasi una elegía, que lamente el mal hecho y que pida disculpas? (algo así como los discursos que ya nos tiene acostumbrado nuestro gobierno) , ¿O quizás un discurso irónico, repleto de críticas sobre nuestros errores, con algunos tintes de humor para disimular la falta de profesionalismo? En mi fuero interno, y mis alumnos pueden ser testigos de ello, para este último tengo facilidad, me gusta la crítica ácida más que las palabras corteses y de buena convivencia. Lo que ocurre es que tengo a disposición tanto material con tanta mediocridad circundante que se me hace muy fácil molestar un poco con ello.

Sin embargo, encuentro que todos los discursos así son muy sencillos, facilones y simples, simplistas. Por tanto, el estilo de mi discurso no puede ser así, si quiero un mensaje que impacte necesito un estilo acorde a su nivel.

Es así como me he puesto a cavilar: ¿qué será lo más difícil de hacer? Ser zalamero, nahh. Es muy fácil ser chupamedias, no requiere mayor desafío, basta con conseguirse un jefe vanidoso y comenzar a ensalzarlo. O incluso con cualquiera, es cosa de decir cosas buenas, aunque sean mentira, todos queremos escuchar nuestras virtudes y somos muy sordos para nuestros defectos. ¿Será difícil ser crítico? Tampoco, nuestro país se caracteriza por la desidia y la modorra ante los grandes problemas. Es muy fácil criticar en Chile, pues pocos hacen bien las cosas. Debe ser esta cultura de no solucionar las cosas la que nos tiene así. Es cosa de mirar a nuestro alrededor, ¿quién arregla efectivamente los problemas? Yo no. Acá se echa a perder un teléfono y le ponemos un cartelito "malo" y cero problemas. Los jóvenes están teniendo sexo y vamos y les damos la pastilla del día después o repartimos condones. Cero problema. Una empresa comienza a tener líos económicos y listo vamos y despedimos gente. También se acabó todo el lío. ¡Y nos parece súper natural! Pero ¿quién se preguntó cómo se arreglaría el teléfono, o cómo logramos que los jóvenes sean más responsables con su vida sexual o que las soluciones económicas no pasen por sobre las personas que trabajan en una empresa?

Parece que nadie.

Es muy fácil criticar en mi país, porque mi país no es lo que todos en el fondo queremos. Por ello no quiero insistir en la crítica. Quiero que mi discurso sea interesante y apasionante, por ello quiero que mi discurso sea desde el amor.

Efectivamente creo que el amor es una de las cosas más difíciles de sostener. Y ello porque el amor busca ensalzar lo mejor del otro, sin caer en la zalamería, pero también ayudando a que el otro descubra su error, sin caer en la critica injusta. Amar significa por tanto ser capaz de entregarse a otro, no para que todos se sientan mejor, sino para que sean mejores.

El amor no es complaciente, no se solaza en la mediocridad, sino que busca mejorar lo que se posee, porque en el fondo se aspira a la perfección. Sin embargo tampoco el amor es soberbio, no mira en menos ni desprecia los errores ajenos, sino que intenta asumirlos y mejorarlos poco a poco. Actuar por amor es tratar de dar lo máximo de si mismo. Es en definitiva no guardarse nada, ni hacer las cosas a medias. Es exigirse constantemente.

Actuar por amor. Ojalá lo hiciéramos

¿Te imaginas si todos fuésemos fieles a nuestro amor y actuásemos conforme a lo que nos exige? Quizás los sacerdotes dejarían de ser meros sacerdotes y se convertirían en santos. Porque un sacerdote puede ser bueno y no tener problemas con nadie, y que todo a su alrededor esté en paz, pero eso no asegura que sea justo, que sea honesto y que sea efectivamente un hombre que busca que la caridad se cumpla con todos. Ser correcto no es ser bueno.
Quizás los profesores nos dejaríamos de pasar materias o de revisar notas para empezar a enseñar a ser mejores, a crecer como personas, a encontrarle a la vida un sentido más profundo. ¿Te imaginas a profesores capaces de lograr personas felices, comprometidas con la justicia y el amor? ¡Qué distinto sería todo! Pero muchas veces caemos en la planificación, el programa y la asistencia, creyendo que al cumplir con aquello lo hacemos bien. Ser correcto no es ser bueno.
¿Y si los alumnos fuesen más comprometidos con su amor? Quizás se dejarían de reclamar por estupideces y se plantearían los grandes desafíos de la vida. Quizás en vez de estar vagando y matando el tiempo con sus juegos y sus chats, estarían comprometidos ganando el tiempo en ayudar a los que lo necesitan, siendo más cultos o aprendiendo mejor no para ganar más plata sino porque su país los necesita.
¡Y si los padres fueran fieles a su amor! Quizás estarían mas tiempo con sus hijos enseñando que lo más importante no es tanto lo que tienes sino lo que eres. Quizás las familias formarían más valores y no tendríamos cada tanto en tanto padres que no asumen a sus hijos, embarazos no deseados, jóvenes drogadictos y todo cuanto mal surge por al soledad de nuestra juventud. Pero en vez de eso los padres suelen cumplir con sus hijos y darles plata para salir, un techo y una comida. Sin importar con quien salen, en qué están y qué comen o toman. ¡Ay padres!, ¡ser correctos y cumplir con los deberes no necesariamente es ser bueno!

Habiendo escogido mi tema y mi estilo, solo me queda resolver una última instancia. ¿Cómo los convenzo de que debemos ser más que buenos, que no nos basta con ser correctos, pues nuestro país necesita a los mejores estudiantes, padres, sacerdotes y profesores? Es difícil esto, pues vivimos en un país en que 3 de cada 5 personas no cree en el otro. ¿Cómo convencerles de ser mejores si de todos los que están acá escuchándome, casi 100 personas no me creen?

Esto si que es difícil. Por tanto he optado porque no me crean a mí, sino a la historia. De algo que me sirva estar casado con una profesora de Historia. Quiero compartir con ustedes una anécdota que ilustrará precisamente lo que quiero decirles.

Cuando Napoleón logró escapar de la isla de Elba, en el año 1815, de inmediato fue recibiendo el apoyo popular, lo que le permitió conformar un gran ejército que pronto asustó al pusilánime monarca Luis XVIII, el cual huyó de Paris dejando vía libre al ejército del emperador Bonaparte. Su ejército fue creciendo más y más y pronto se convirtió en una amenaza para las diversas monarquías europeas. De inmediato los otros países, agrupados en el Congreso de Viena, declararon ilegal al gobierno de Napoleón y enviaron ejércitos a detenerlo. La táctica del emperador era clara, debía asestar un golpe eficaz y preciso al ejército de Prusia y luego camino a Bélgica al ejército de Inglaterra. Pero debía hacerlo en forma clara y directa, sin que se uniesen pues sus fuerzas lo superarían y no podría vencerles. Dicho y hecho, Napoleón atacó con fiereza a los prusianos y logró que se retiraran. Ahora debía ir en contra de los ingleses, pero necesitaba asegurarse que los prusianos no volviesen y lo atacasen por la retaguardia. Napoleón miró a sus generales, ¿a quién le encargaría la misión de terminar con los prusianos y así asegurar su triunfo sobre Europa?
Cuando recorrió la vista Napoleón se encontró con la figura de Emmanuel de Grouchy, un buen hombre, un general correcto. Grouchy es un hombre de mediana inteligencia, valiente y correcto, durante veinte años ha hecho su campaña en Holanda, Rusia, Italia, incluso en batallas gloriosa s en Egipto. Ha sido siempre un buen caudillo, obediente, respetuoso, no un gran guerrero pero si un buen caudillo. Era un hombre correcto que ahora la historia estaba llamando para hacerlo grandioso. No había ningún otro y solo Grouchy haría tal misión. Las órdenes eran claras: perseguir a los prusianos e impedir su reagrupación.
Grouchy partió fiel a su cometido. Mientras Napoleón iba al encuentro de los ingleses en el campo de Waterloo. Como bien lo dice la historia, los ingleses se había fortificado en un monte y sus fuerzas eran parejas con las de los franceses. Ninguno ganaría esa batalla, que empezó a durar más de lo debido. Napoleón sabía que esto era así y pensó en su interior, "mi única solución es que Grouchy me desobedezca y regrese con sus refuerzos".

Grouchy se encontraba a menos de tres horas del ejército del emperador. Seguía en persecución delos prusianos pero les había perdido el rastro. Los cañones de Waterloo sonaban a lo lejos. Sus capitanes se le acercaron: "señor, volvamos con el emperador, él nos necesita". Y en ese momento, en esa decisión de Grouchy se jugaba el destino de Europa.

Grouchy actúo como la persona que siempre eligió ser: un tipo correcto. Y decidió obedecer las órdenes que tenía. No fue en auxilio de su mentor.

Y lo que ocurrió todos lo sabemos. Napoleón luchaba contra los ingleses, cuando a lo lejos por su flanco derecho aparecía un ejército. Él creyó que era Grouchy. Pero no, los prusianos habían logrado reagruparse y evadir a sus perseguidores y ahora arremetían contra su ejército. El desastre fue total y Napoleón tuvo que huir sabiendo que el destino de Europa había estado en sus manos y que en un momento de indecisión se había perdido.

Amigos, lo he dicho toda esta noche y lo vuelvo a repetir a propósito de esta historia. No tiene ningún mérito ser correcto y ser bueno cuando todas las cosas se te dan para que así sea. La gracia es ser bueno cuando toda la vida está en juego y cuando puedes perder tu tranquilidad y tu propia conveniencia. Es en esas ocasiones cuando uno descubre si nació para estar en la historia como Napoleón o si nació para ser olvidado como Grouchy.

En mi opinión, me parece que nuestra iglesia necesita más napoleones que Grouchy. No queremos más iglesias correctas, sino una que se la juegue por lo debido; no más colegios que cumplan con la PSu, sino instituciones que realmente eduquen; no más estudiantes que pasen con al nota 4, sino profesionales futuros que den lo mejor de sí para beneficio propio y del país; por último, no más familias correctas, sino verdaderas comunidades de amor y esperanza.

Todos estamos llamados a hacer de nuestra vida algo. Hoy ustedes mis amigos salen al mundo con ese desafío. Por favor recuerda no es lo mismo ser correcto que ser bueno. La diferencia puede ser Europa. Por favor, te lo digo en serio: ama, ama intensamente tu vida y a tus seres queridos y arriésgate en ese amor a pasar la historia como alguien verdaderamente bueno.

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4 Commentarios

lushitoprah dijo:

Pájaro bonito el discurso, no lo leí ahora pero lo escuché ayer...pero no puedo creer te memorisaste todo eso.

Jaja saludos eres un buen profe por que eres "negro"asi que no te avergüences.
Saludos, se te estima.

Cristina dijo:

Sabes porqué se te recuerda
con tanto cariño?
Porque eres un profesor
que enseña desde el amor.
No tienes idea el orgullo
que me da haber podido
estar en tus clases.
Muchos cariños
don pajaro malo.

Salve Maestre!

Profesor:
Es increible que me dijeira delante de todos que prestará atención a su discurso... Pregunta... Usted cree que yo soy suficientemente bueno como Grouchy? Desde que leo esa historia no puedo dejar de hacer esa pregunta... comunmente trato de hacer las cosas bien e incluso trato de innovar... pero como que algo lo impide, no se si es mi miedo al ridiculo o a la vergüenza, o es el ambiente que me rodea en donde lo importante es siempre hacer lo correcto (ahora que mi familia escucho su discurso, todos me dicen que haga cosas mejores, pero sinceramente te debo dar las gracias por todo lo que me has apoyado en este año... y que la Cristina la puedas salvar de las tribus urbanas que estan predominando en este mundo hastiado de tantas desgracias.
Te quiere mucho y gracias por lo de latín que iguals eguiré estudiando en la PUC.
Francisco Lagos
Ex- Alumno SL 2007

Y espero una respuesta a mi pregunta en mi fotolog... te deje insertado mi fotolog :) (Pronto abriré un polémico contra de la PUC)
Franko

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Esta página contiene una sola entrada realizada por Ricardo y publicada el 15 de Diciembre 2007 12:33 AM.

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