Sortijas

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anillos

Un próspero comerciante dejó al morir una cuantiosa fortuna, que debía repartirse entre sus dos hijos en partes iguales. Así se hizo, pero transcurrido algún tiempo de la muerte de su apdre, los hermanos hallaron un paquete que había sido celosamente guardado. lo abrieron, expectantes, y encontraron dos sortijas. En una de ellas brillaba un valioso diamante; la otra era sencilla pieza de plata. El mayor de los hermanos, al verlas, sostuvo que lo más probable era que hubieran pertenecido a sus antepasados. Eso explicaría por qué el padre las había guardado con tanto cuidado y no las había incluido en la herencia paterna.

-Como soy el primogénito -dijo, movido por la codicia-, me corresponde la sortija del diamante.

El hermano menor no opuso argumento alguno. Por el contrario le respondió:

-Estoy de acuerdo,espero que tú  seas tan feliz con la sortija del diamante como yo lo soy con la de plata.

Cada hermano emprendió su vida por separado, con la sortija que le había tocado en suerte. Unos días depués, el hermano menor, se preguntó cuál habría sido la razón de que el padre guardara con tanto celo una sortija sin valor aparente. La examinó detenidamente y pudo apreciar unas letras grabadas en la cara interior. Con algún esfuerzo, logró leer la frase que las letras formaban: "Esto también cambiará".

-Tal vez éste era el mantra de mi padre - pensó.

El tiempo transcurría para los dos hermanos con sus inevitables fluctuaciones, los buenos y los malos momentos, las situaciones favorables y las adversas, el placer y el dolor. El hermano mayor vivía exaltadamente las circunstancias favorables y se deprimía frente a las desfavorables. Su equilibrio espiritual comenzó a tambalear y llegó al límite de la insania. De poco le servía poseer la valiosa sortija con el diamante.

Mientras tanto, al vida del hermano pequeño discurría de modo igualmente dispar. También había para él momentos buenos y momentos malos, alegrías y sufrimientos, situaciones placenteras y dolorosas. Pero en los momentos de zozobra siempre recordaba la inscripción grabada en la sortija de plata: "Esto también cambiará". Eso le ayudaba a mantener una actitud ecuánime y equilibrada, el ánimo siemrpe dispuesto y la claridad de pensamiento. El placer no le provocaba apego y lo desagradable no le causaba aversión. "Esto también cambiará." No se exaltaba ni se deprimía. Vivía en armonía consigo mismo y con el mundo que lo rodeaba.

Tomado de: "Cuentos de la India, relatos tradicionales", Selección de Alejadro Gorojovsky. Ediciones B, Argentina. 2001.

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2 Commentarios

Conejo dijo:

¿Cuántas veces nos dejamos llevar por el momento y no vemos salidas a problemas mínimos? Siempre es bueno hechar un vistazo y saber que todo cambiará y nada es para siempre y lo malo también se ampara en ese dicho ;)

Saludos pajarin.. te queda hermoso ese nuevo corte de pelo (L)

EduardoE dijo:

Yo soy lector frecuente de este blog dada las recomendaciones de Eduardo Diaz (lnds.net), tu hermano.

Hasta ahora me había como un simple lector, pero justamente en estos dias he tenido una serie de dificultades que me han afectado en buena medida. Pero justo ahora me encuentro con esta entrada y esa historia, y después de leerla me ha ayudado a mejorar en algo mi estado.

Ya conocia la historia - de otra manera - pero creo que leerla me ha reanimado un poco. Al final esos problemas pasaran y todo cambiara.

Saludos,

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Sobre esta entrada

Esta página contiene una sola entrada realizada por Ricardo y publicada el 5 de Mayo 2008 12:01 AM.

Descartes: una verdad para fundar la modernidad. es la entrada anterior en este blog.

Nietzsche, apuntes para tratar de entenderlo. es la entrada siguiente en este blog.

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