Pastelero a tus pasteles (respuesta al controversial artículo de la LGE)
Yo creo que si un médico ve que otra persona ejerce ilegalmente su profesión lo denunciaría y gritaría a todos los vientos que nadie más que una persona capacitada puede diagnosticar, tratar y finalmente curar a una persona.
Yo creo que si un ingeniero se da cuenta que un maestro de la construcción comienza a diseñar y calcular las especificaciones de un edificio, alertaría a los demás del riesgo y nos indicaría desde su especialización de la importancia de recurrir a alguien formado en la materia para ejercer tal trabajo.
Yo creo que un abogado, dada la importancia de su oficio, no dudaría en demandar y exigir sanciones civiles y penales a aquella persona que ejerza su profesión en forma ilegal. Y claro los argumentos apuntarían a la importancia de la profesión y el respeto de las competencias específicas que posee un abogado.
Yo creo que un profesor es un profesional como cualquiera y que también posee competencias específicas y que debería acusar y luchar por el privilegio que significa ejercer la docencia. Sin embargo en mi país parece que esta opinión no es compartida, peor aún: se legisló para que cualquier profesional con 8 semestres de estudios ejerza la docencia.
¿Qué debieramos hacer?
Algunos aprontes para un país que aún no entiende que no es lo mismo saber que saber enseñar.
Pedagogía: una profesión antiquísima pero nueva.
Desde siempre se han necesitado maestros. Como seres sociales es importante que
velemos por el mantenimiento de la cultura y de aquellos quehaceres que permiten nuestra subsistencia. Por ello en un principio, en tiempos remotos la educación quedaba en manos de los ancianos o sacerdotes, pues se asumia que ellos, que poseían la experiencia, eran los capacitados para enseñar.
Fue así que desde siempre se ha asociado la relación del maestro con el aprendiz como el modelo de enseñanza básico. Un modelo que se sustenta en el nivel de conocimientos que posea el individuo que actúa de profesor y de la capacidad del aprendiz de imitar las prácticas de su tutor.
Ahora bien, es elemental y básico que un docente maneje los contenidos elementales de su disciplina. Pero no basta eso para enseñar. De hecho a lo largo de la historia, y lo podmeos apreciar en nuestra experiencia personal, no todos los que sabían mucho lograban buenos aprendices, algunos solo conseguían que se les odiara y se les rechazara. ¿Quién no ha tenido un profesor en la universidad o en el colegio, del cual sabemos que posee un nivel alto de conocimientos, pero que en clases es lo más aburrido o simplemente no sabe explicar porque no se le entiende su elevado lenguaje?
Pues bien, por siglos la humanidad se desarrolló creyendo que basaba el simple conocimiento en alguna disciplina para enseñar (en mi país todavía lo creen). Ello fue así, hasta que en el siglo XVII apareció un señor, Juan Amós Comenius, con una idea extraña y revolucionaria: habia que aprender a enseñar.
Comenius fue un teólogo, filósofo y educador, nacido en lo que actualmente es la republica checa, que ideó las primeras técnicas didácticas: cosas que a nadie se le habían ocurrido, cosas como separar a los alumnos por edades, enseñar a las mujeres, estimular aque las madres enseñarana sus hijos, crear medios entretenidos para pasar las materias, como teatro o dibujos y/o evaluar y señalar los errores a sus alumnos.
Fue así como entrando en la Ilustración los nuevos hombres de ciencias se dieron cuenta que la pedagogía en si misma, el arte de enseñar podría constituirse en una disciplina propia, con identidad especial. Y poco a poco esta disiciplina que empezó con didáctica, fue agregando más saberes como sicologia del desarrollo, evaluacion, metodologia, curriculum, planificación, gestión escolar y otros más.
Sin embargo eso que ha ocurrido en los últimos tres siglos, frente a 22 siglos anteriores de enseñanza tradicional, no permite crear la conciencia de la importancia de la profesión docente (los humanos somos muy lentos para aprender).
Defender la profesión.
Por ello no extraña que aún hayan personas que crean que cualquiera está capacitado para enseñar. Es una mirada añeja de la educación que requiere de mayor reflexión. Sin embargo, hay aspectos que son de responsabilidad de nosotros los docentes y que dan pie a estas torpes especulaciones.
No cualquiera puede ser profesor y enseñar,sin embargo no todo profesor termina convirtiéndose en un buen educador. El profesor es aquel tipo que es capaz de enunciar y enseñar con lo enunciado, un tipo que traspasa aprendizajes, pero el educador es aquel que logra que otro ser humano llegue a cumplir el proyecto de persona que estaba destinado a ser.
Es fácil que una persona aprenda a sumar o leer (bueno no tan fácil), pero lo complejo es que la persona en ese aprendizaje descubra su vocacion y se comprometa con su felicidad.
Eso es algo que no lo logra cualquiera y en mi humilde opinión solo lo logran aquellos profesores que poseen un margen cultural más amplio, que manejan con eficiencia y eficacia sus contenidos, que son capaces de crear y diseñar verdaeras experiencias significativas de aprendizaje. O sea hombres y mujeres plenos y comprometidos con su vocación.
Ante ellos, cualquiera se inclina y demuestra respeto, pues he ahi un formador de almas, un escultor de sueños y esperanzas, alguien único y digno que merece respeto.
Sin embargo, ¿qué pasará con aquel profesor que no hace bien su pega, que todo lo retrasa, que les dice a sus alumnos que él nunca quiso ser profesor (evidenciando su fracaso), que se niega a ser evaluado, que busca cualquier excusa para tomar una licencia sin importarle si sus alumnos aprenden o no, y que hace pésimas clases que no prepara? ¿qué será de aquel profesor que recién sale de la universidad sin haber aprendido nada nuevo, pues siempre aprobó sin ninguna exigencia? ¿qué será de esos profesores?¿Tendrán ellos argumentos para defender su profesión, para demostrar la valía de su profesión?
¡Hay que defender la propia pega! Pero eso se hace dignificando nuestra profesión: una defensa que incluye la necesidad de mejores sueldos y de trabajos más humanos (sin tanta carga lectiva en aula), pero una defensa que se compromete a mejorar nuestros desempeños de forma tal que ningún profesional se sienta autorizado a menoscabarnos.
Pero aun así, aunque muchos docentes fueran malos, eso no justifica ni avala el permitir que cualquier porfesional ejerza la docencia. La calidad de la educcaión no se garantiza desde el nivel de conocimientos de los profesionales, sino de la capacidad de generar experiencias de aprendizajes efectivos.
Por ello debemos insistir con fuerza, con rigor, en defender la profesión.
Sin embargo, esta verdadera defensa de la profesión, solo la lograremos cuando todos nos comprometamos, no solo los docentes qye trabajen en los liceos municipales; cuando todos iniciemos un plan de perfeccionamiento y mejoramiento en las prácticas de aula, que pierda el miedo a la evaluación y se entienda como desarrollo y apoyo personal; cuando los que formamos a los futuros profesores elevemos los márgenes de exigencia y logremos transmitir un compromiso por la profesión, podremos, al igual que otros profesionales hacer entender a nuestros honorables legisladores y autoridades, que no cualquier profesional puede hacerse cargo de la educación de los niños y jóvenes, pues como bien versa el dicho "pastelero a tus pasteles"
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Lo mismo nos pasa a los periodistas. Tengo claro que algunos profesionales de otras áreas lo hacen muy bien (incluso mejor que algunos colegas), pero... ¿dónde está la vocación por las comunicaciones?, ¿queda de lado?
Saludos!
Me parecen muy ciertas sus palabras, lamentablemente aquellos que usted llama honorables legisladores, en su vida han sido capaces de detenerse a reflexionar y menos a leer uno de sus artículos, pues para seguir con sus proverbios, no le pidamos peras a un olmo.
Sin duda que debemos considerar quiénes votaron a favor, para luego hacer valer nuestra opinión.
Lo felicito por su espacio, el que leo a menudo, pero en el que hoy por vez primera intervengo.
Este es la muestra del estado de desatenderte de la educacion, es decir, invertir en la docencia,capacitacion, estimulo, etc. no es una opcion es casi absurda pero que venga personas no capacitada en tratar con estudiante ya que nadie dice que no pueda transmitir conocimiento de manera eficiente pero algo es ser profesor y otra es ser maestro, una mejor educacion se logra con lo segundo.
Rabia, que en el 2006 salimos por un cambio y de eso sale la LGE(aunque le duela alguna una LOCE maquillada) pero lo unico que rescato de esta ley es que ya era insostenible tener una pesima ley organica que ha durado 19 años.
Ojala que con LGE se sustente la base para su modificacion para llegar asi auna educacion de calidad.
Olas...me parece muy bien esta publicacion, hay que decirlo,lastima que somos pocos los que pensamos en mejorar y defendemos nuestra profesion,recordemos tambien que este pais esta demasiado atrasado en educacion de calidad para niños/as y jovenes,ojala surja una respuesta positiva en menos de 2 años,asi de pesimista XD
APOYEN LA PROFESION DOCENTE!
Ricardo, ¡que valioso comentario!
Fijate la concordancia con lo que dice Warken hoy en su columna del Mercurio:
http://blogs.elmercurio.com/columnasycartas/2009/04/02/la-gran-prueba.asp
De acuerdo con el pastelero a tus pasteles, solo que me parece que hay un argumento que debilita esta argumentación: "Yo creq que un médico, un ingeniero, un abogado, un profesor ... tienen las competencias para hacer lo que hacen".
Me parece que si ideáramos una evaluación para Médicos, Ingenieros y Abogados obtendríamos similares resultados, ya que, en estos momentos tener una certificación no asegura nada acerca del oficio y maestría del que la posee.
Los médicos se equivocan y no le achuntan a los diagnósticos y recurren a la defensa corporativa o reexplican obstusamente para ocultar sus errores. Los puentes, los sistemas de software y otras obras se están cayendo, que decir de los continuas equivocaciones de los abogados, que al menos tienen la capacidad básica de defenderse a si mismos.
En Chile el 65% no entiende lo que lee, suponer que los ingenieros, los abogados y los médicos forman parte del 35% que si entiende es algo antojadizo. Por lo general ese 65% está homgeneamente distribuido entre personas de izquierda y derecha, entre trabajadores del sector privado y del sector público, incluso entre plaza italia arriba y plaza italia abajo ...
Te dices pastelero, muéstrame los pasteles. Si son buenos no me interesa la certificación, si son malos muéstrame tu certificación para ir reclamar a tu alma mater y pedir que cierren esa carrera :-0.
saludos
pepe
"Ahora bien, es elemental y básico que un docente maneje los contenidos elementales de su disciplina."
Esa frase dice mucho. Si las hordas de profesores que están titulando muchas universidades dominaran los contenidos elementales de su disciplina, ni siquiera habría aparecido la discusión por el Art. 46, ya que no habría sido necesario.
Aun recuerdo a esa profesora de física en 3ro medio que tuvo que subirme de un 3 a un 7 después que argumento tras argumento le expliqué por que era que todo lo que me había corregido como malo en la prueba estaba bueno.
Por otro lado tuve profesores reales, de esos que saben los contenidos y como enseñarlos. A esos los recuerdo con cariño. Si todos fueran como esos profesores, como los antiguos, por vocación y no porque no alcanzó el puntaje para algo mejor, otro gallo cantaría.