Relatos Docentes: José.

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les_choristes.jpgEl segundo lugar del concurso de relatos docentes lo obtuvo un bello relato llamado "José". Una docente se cuestiona su vocación cuando una visita inesperada le recuerda el antiguo sentido de su vocación.

Un relato que en lo personal me recordó a esa bella película titulada "Les Choristes", en nuestros liceos municipales tambien ocurren grandes aventuras.

Naroa Lemus Villa, desde la Escuela Republica de Argentina, nos invita a mirar lo esencial.

JOSÉ
Llegó una mañana a mi escuela, todo ojos, cabellos duros que se negaban a inclinarse y acompañado además por un historial de colegios recorridos por su mala conducta. Un Quinto de la mañana lo recibió y a poco andar, profesores, apoderados y alumnos nos arrepentíamos del momento que tuvimos que recibirlo, parecía estar en guerra con todos y solamente se expresaba, al dirigirse a sus compañeras, con una colección de insultos garabatos y malas palabras.
La oficina de Orientación pasó a ser su segundo hogar, a cada instante lo traían y parecía que a pesar del castigo, la vida le sonreía, porque siempre entraba con su mejor talante.
A duras penas logré que pasara a 6° y que lo recibieran al otro año, había algo en el que hacía que lo defendiera. Pasó todo el Sexto año sin mostrar mayores cambios y en cada una de sus visitas a la oficina, después de mis retos y llamadas de atención, me fue entregando, con su cara siempre sonriente, retazos de su vida.
Se había criado en un burdel, su madre ejercía ese oficio tan antiguo en el mundo, por lo tanto el insulto, las malas palabras y el poco respeto que tenía hacia las personas habían formado siempre, parte de su vida y las decía con la naturalidad que le daba el no conocer otra manera de expresarse.
Cuando pasó a 7° Año, nuevamente tuve que luchar , para mantenerlo en la escuela, recuerdo haberlo llevado a mi oficina , haber cerrado la puerta y haberme dirigido muy duramente a él, le dije que ese era el último año que daba la batalla por su permanencia en el colegio, que si en 7° llenaba páginas y páginas de anotaciones , yo personalmente le iba a buscar otro colegio, no me sonreí con él y lo hice salir. Me quedó mirando muy serio y por primera vez, su risa siempre fácil, no asomó.
En 7° el cambio fue leve, pero muy significativo, la madre y el arrendaban una pieza, y el solía ir a mi oficina antes de irse a su casa, para que le diera sugerencias de algo sencillo que hacer de almuerzo, ya que el cocinaba y despertaba a su madre, que llegaba en la amanecida, para que almorzaran juntos.
José pasó a 8° y por primera vez no tuve necesidad de defenderlo.
Octavo Año fue un año de aguas tranquilas, sólo venía a verme y a conversar conmigo, no tenía problemas con el trato que daba a sus compañeras y lo llegaron a elegir delegado de curso.
Egresó y eligió el Liceo A-26, porque le dije que era un colegio con buenas especialidades y en forma especial lo ayudé a elegir la carrera de Técnico Analista Químico.
A lo largo de los Años de Enseñanza Media solía aparecer con su carita sonriente, para que lo ayudara con el dinero de la matrícula. Le entregaba el dinero y le daba el consabido Sermón del Monte, que la responsabilidad, que el respeto, etc.,etc.,etc. El me escuchaba y sonreía.
Luego dejé de verlo y pasaron los años, y un día me encontré sentada en mi oficina, agobiada por mil pesares, sentía que como Orientadora era muy poco lo que podía hacer por los niños, incluso me arrepentía de haber creído que podía cambiar el mundo, porque no podía contra la realidad social que muchos de mis alumnos vivían.
Sentía que nada de lo que había hecho valía la pena y que la labor docente se perdía en la realidad diaria de la cesantía, pobreza, violencia, alcoholismo y drogadicción que agobiaba a muchos hogares. Estaba tan deprimida que sólo quería llorar. En ese momento me golpean la puerta, abren y aparece un tremendo joven de delantal blanco, que ocupaba casi todo el espacio de mi oficina, y en ese enorme gigante, reconozco la risa siempre alegre de mi querido José- "-Profesora, me aceptaron para hacer la práctica en la Escondida-" y a pesar que hacía dos años que no lo veía, esta vieja maestra se para y lo abraza llorando .
Y en ese mismo instante me doy cuenta, que no era verdad que mi trabajo era inútil, ahí estaba José para demostrarlo, no podía con todos los problemas que agobiaban a mis alumnos, pero si podía estar al lado de ellos ,escucharlos, ayudarlos y darles amor, y creo verdaderamente que esa es la esencia del Maestro Municipalizado: no va a figurar en los ranking del Simce, pero al estar dispuesto a dar amor , siempre va a figurar en el ranking de formador de mejores seres humanos.
NAROA

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Esta página contiene una sola entrada realizada por Ricardo y publicada el 8 de Noviembre 2009 8:05 PM.

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