Archivos Diciembre 2009
Nunca me explicaron que la cosa era así. Mientras vas creciendo los años tienden a acortarse más y más. En mi infancia eran eternos y toda esta época de festividades era largíiiiiiiisima. En mi adolescencia era más significativo el fin de año. Uno podía ir a fiestas y se planificaba la acción del día, que en aquella ocasión sí duraba 24 horas, con madrugada incluida. De esa época es el tema de MECANO (¡Qué buenos recuerdos me trae MECANO!). Ya adulto las fiestas cobran otro sentido: nos estresan. A toda la pega que se tiene se agregan los compromisos de estas fiestas, primero comprando regalos después preparando la cena de fin de año. Casi sin darte cuenta llegas a casa y estás dándote los abrazos correspondientes.
Por este motivo, ahora he decidido detener el tiempo, escuchar ese bello tema de MECANO y darme mi tiempo para "hacer el balance de lo bueno y malo, cinco minutos antes de la cuenta atrás"...
Recuerdo que mi padre solía a veces sentarse en un viejo sillón a beber un vaso de coñac o whisky. Pocas veces lo hacía, el hombre trabajaba en demasía, algo que lamentablemente heredé. De su trabajo en codelco, como electrico rol B, se iba a sus pitutos en las radios de Calama. Luego volvía a casa al taller que tenía en un cuarto en el patio. Por ello verlo sentado, tranquilo y relajado era toda una novedad que recuerdo con cariño.
Para Navidad ese sentarse era distinto. Comprenderán que en el medio del desierto no habían muchos pinos. Por ello mi padre había creado con alambres y guirnaldas un bello arbolito. Como era eléctrico con unos motores y adaptadores de corriente confeccionaba juegos de luces que se movian al son de alguna canción o creando figuras. La lata era el "motor" que guiaba todo ese ingenio eléctrico, motor que zumbaba más que los villancicos y al cual terminábamos acostumbrándonos.
Pero no importaba el zumbido, lo importante era estar ahí, ver las luces moverse, la familia reunida y un tiempo nuestro, esperando las 12 (¡qué nunca llegaban!), para abrir los regalos y dormir tranquilos.
Hace unas semanas entré en la página del servicio electoral de mi país, Chilito, para verificar si había sido seleccionado como vocal de mesa. Cuando le dije a mi señora que estaba seleccionado, su rostro cambió y empezó a alegar que estaría sola ese día y que se aburriría. No hubo mucho entusiasmo con la noticia. Tampoco lo hubo con nadie a quien le comentara la noticia: bromas por la "mala suerte", risas por cómo iba a perder mi tiempo y sobretodo consejos "bienintencionados" ("¡no vayas a ser presidente de mesa porque debes volver después!").
Intenté buscar otras opiniones así es que publiqué en facebook la noticia. Los consejos recibidos seguían la misma tónica:
