Archivos Ichusiña: Julio 2006
Un pobre hombre golpeado por la vida le pedía a Dios que por favor tuviera misericordia y le mejorara su patética situación (sin trabajo, su mujer lo había divorciado, nadie lo respetaba, la sociedad en la que vivía lo señalaba con el dedo).
Y entonces este hombre se postraba diariamente en su miseria, rogándole a Dios que que le hiciera la vida más fácil, hasta que en un momento, Dios se le manifiesta, y cuando el hombre le vuelve a repetir su pedido, Dios contesta:
-Todo muy bien, pero hagamos una cosa. Tú te ocupas de tu vida, y Yo me ocupo del resto, ¿está bien?
Con amor para aquellos que se quejan de lo mal que les va, pero que además culpan a todos de lo que les ocurre.
