Archivos Kamsaña: Septiembre 2006
No las uso, ni me gusta usarlas, es más considero una tontería el tener que vestirlas para "ocasiones importantes". Sin embargo no todos nuestro actos son racionales y tratar de hacer entender a otros que da lo mismo su uso es tarea difícil y compleja.
Sin embargo, esta fobia a las corbatas es algo que no es cosa mía solamente, al menos en el blog "LA PAPELERA" comparten mi opinión: Llevo mis primeros todos años de vida consciente, preguntándome para qué sirve una corbata. Sólo encuentro una solución a este problema: la corbata sirve para tapar los espacios que quedan entre los botones de la camisa, y evitar que entre aire por esos huecos. La respuesta es tan imbécil que sería más natural entender la corbata como una servilleta portable, para usar durante las comidas de todo un día. Al menos mi gran sombrero me protege del sol. Sí, todo lo demás lo hago por gusto, pero ellos ni siquiera pueden justificarse así. La corbata no les deja respirar. ¡Joder, nada más llegar a casa se la quitan!
Pues bien, me parece que puedo dar cuenta de mis argumentos si logro realizar un estudio breve pero arqueológico (en su sentido originario) de las corbatas. Dedico esta entrada a aquel inspector general, de un colegio de cuyo nombre no quiero acordarme, que intentó en vano obligarme a usar corbata...
Ya mostré el enfrentamiento entre mis héroes favoritos, pero gracias a Carlos tengo el placer de ver cómo se comportan los filósofos en una cancha de fútbol
