Archivos Kamsaña: Noviembre 2006
En mis clases de metafísica suelo hacer referencia permanente al populous, ya saben aquel grupo de seres humanos que no logran vivir plenamente como seres humanos. La propuesta es sencilla y tiene cierto fundamento antropológico: lo que caracteriza la naturaleza humana es su razón, sin embrago por ella misma el hombre carece de instinto, esto significa que el ser humano en sus acciones goza de completa autonomía de tal forma que sus acciones surgen por su voluntad y no guiadas necesariamente por su intelecto. Lo que plantea un contrasentido interesante: el ser humano por naturaleza goza de intelecto pero no necesariamente actúa siempre según él.
Lamentablemente esta situación no es menor. Y no, no es un prejuicio mío, sino que lo avalo con la verdad divina: en el libro del eclesiástico 1,15 el rey Salomón, del que se dice que era el más sabio, dice: "stultorum infinitus est numerus" (Infinito es el número de los tontos, Ecle 1, 15).
Si Dios en su palabra afirma que el populous es numeroso y gigantesco, quién soy yo para contradecirlo. Sin embrago, tanta población puede ser muy bien catalogada y entendida, digamos que para saber a que atenernos, puesto que muchos tontos pueden manifestar diversos niveles de “tonteridad” que requieran de nosotros más de algún kilogramo de paciencia.
