Archivos Mishpatim: Abril 2006

Desiderata

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La felicidad es cosa difícil de alcanzar, pero no imposible. El problema es que no hay recetas, cada vida es única y los desafíos para cada una de ellas son tan diversos que no podemos dar un mismo ocnsejo para todos.
Sin embargo, a veces, encontramos mensajes que pueden ser leídos desdediversas perspectivas, como el presente texto escrito (tal como lo aclara Ricardo) por Max Ehrmann en 1927. Insisto no hay recetas, pero sí pueda darte algunos ingredientes...

No te salves

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DEDICADO A ESOS ALUMNOS MIOS QUE NO SE ARRIESGAN.
Hay una forma muy fácil para nunca sufrir: no hagas nada.
Hay otra forma sencilla de ganar: apuesta a lo seguro, no arriesgues.
Hay una forma muy ilusa de vivir: deja que otros den el primer paso.
Pero si lo que quieres es vivir: no dudes en soñar y pese a todo atrévete a realizar tu ideal. La vida se te da una sola vez y no precisamente para no gastarla, sino para utilizarla, con provecho, con valentia, con ilusión. Es cierto que puedes perder, pero también solo así puedes ganar. Una vida que va sobre lo seguro no merece ser vivida, es cierto que no sufrirás , pero tampoco nunca sabrás hasta donde puedes llegar.
¡ATRÉVETE A SER FELIZ!
Si estas palabras no te convencen, espero que sí lo haga el siguiente poema.

¿Suerte?

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Mi hermano decía: "la suerte es la excusa del incompetente". De esta forma se explicaba la conducta de algunas personas que culpaban a la suerte de sus desgracias. Al parecer, en la enseñanza de mi hermano, estaba el supuesto de que el éxito depende única y exclusivamente de nuestras decisiones.

Sin embargo, ya con algunos años en el cuerpo, me doy cuenta que no todo depende de mi libertad, que hay situaciones que me han tocado vivir, en las cuales no ha participado para nada mi voluntad. Me refiero a las veces en que alguien me dañó o ayudó; como también pueden ser las ocasiones en que ocurrieron algunas situaciones inmanejables por mí: la muerte de mi padre, los dos terremotos que llevo en el cuerpo o aquel día en que sufrí un accidente mientras iba al trabajo.

¿Suerte? ¿Buena o mala? En el relato que les dejo a continuación se aborda esta pregunta, me parece que la respuesta, al igual que yo, la encontrarán por sí mismos.

Árboles

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"Hay gente que cuando observa un bosque solo ve leña para una fogata"...


... espero sinceramente que no seas de ésos.

Esta es la historia de un chico que tenía muy mal carácter. Su padre, un hombre sabio, le dio una bolsa de clavos y le dijo:

"Cada vez que pierdas la paciencia y que por ello insultes o agredas a otro, deberás clavar uno de estos clavos detrás de la puerta".

El primer día, nuestro impaciente amigo clavó 41 clavos detrás de la puerta. A medida que pasaba el tiempo comenzó a clavar cada vez menos. Descubrió que era más fácil controlar su genio que clavar clavos. Esto ocurrió así hasta que llegó el día, luego de unos años, en que pudo controlar su carácter durante todo el día.

Después de informar a su padre, éste le dijo:
"¡Muy bien, hijo, sabía que lo lograrías! Pero ahora debes retirar un clavo cada día que logres estar tranquilo sin ninguna rabia en tu corazón".

Algunos meses más tarde el joven pudo por fin avisar a su padre que no quedaban más clavos para retirar de la puerta.

Su padre lo tomó de la mano y lo llevó hasta la puerta. Le dijo:

"Has trabajado duro, hijo mío, pero mira todos esos hoyos en la puerta. Nunca más será la misma. Cada vez que te dejaste llevar por la rabia y la impaciencia, dejaste cicatrices en tus seres queridos. Exactamente como las que aquí ves en nuestra puerta. Tú puedes insultar a alguien y retirar lo dicho, pero del modo como se lo digas lo devastará, y la cicatriz perdurará para siempre. Recuerda esto cada vez que estés a punto de agredir a alguien."