Archivos Mishpatim: Septiembre 2008
A veces ponemos demasiado énfasis en lo mal que nos va, y no valormos la tremenda riqueza que se guarda en nuestro interior. Somos lo que vemos y vemos siempre lo que andamos buscando. Envidiamos a quien le va bien pues sentimos que lo que tenemos no es suficiente. Y lo que ocurre no es que no tengamos nada, sino que miramos lo que nos falta y no lo que poseemos.
Quizás ya sea hora de descubrir la verdadera riqueza, tal como lo hizo el joven curioso...
Estuve dando una charla a estudiantes de cuarto medio sobre su vocación y la importancia de elegir bien. "¿Y qué tanto si me va mal?"- me increpó una lola. Yo intenté apelar a su felicidad, pero al hablar de ello un padre me dijo "pero eso es tan relativo si cada uno debe hacer lo suyo".
Así es que al parecer da lo mismo que cada uno de nosotros haga algo malo o que fracase, pues nada ocurrirá. Sin embargo, por cada persona descontenta consigo tendremos a muchos más que les rodean descontentos por el trato que recibirán. Debemos comenzar a asumir que cada acción nuestra por pequeña que sea afectará a otros de maneras insospechadas.
Así que dedico, en estos días en que no suelo escribir, un breve relato a todo aquel que no s eda cuenta que su vida SÍ afecta a la de los demás...
