Archivos Nütram: Mayo 2006
"Si hay niños como Luchín que comen tierra y gusanos, abramos todas las jaulas pa`que vuelen como pájaros"
Escuchando a Victor Jara, a veces recuerdo...
Recuerdo un día lluvioso, con Victor vamos en la antigua Renola blanca y llevamos las fonolas apiladas atrás. Las debo ir afirmando para que no caigan. El agua entra por debajo del auto y nuestros pies se mojan, el temporal ha sido tan fuerte, durante una semana no ha parado de llover. Este invierno del 88 ha sido uno de los más fuertes.
Las mediaguas no resistían tanto castigo. Por ello la Regina se consiguió con unos curas alemanes una partida de fonolas, frazadas y parafina para repartir. Ya es el quinto viaje con Víctor. Y la vista no deja de ser impactante.
Entramos a la casa y no hay diferencia entre estar fuera de ella y dentro. El agua por el techo corre igual y el piso de barro se funde al colchón del suelo. El bebé llora envuelto en húmedas frazadas y pareciera que la parafina que traemos no lacanzará para abrigar a todos los niños que tiritan silenciosos en un rincón.
Ella nos agardece y manda saludos para la monja, él refunfuña ebrio en un costado. La tormenta sigue y aún nos quedan fonolas por repartir.
Huberto siempre me insistía en lo importante de ser apasionado. Él me conoció en un momento en que yo no tenía mucho por lo que luchar. Yo era un simple funcionario de un colegio, que rellenaba sus días con conversaciones vanas y tareas insulsas.
Beto, por el contrario era un apasionado, un tipo alegre con los amigos, encantador en la conversa y animado a la hora de defender ideas. Muchas almas cambiaron cuando lo tuvieron como educador y los que trabajamos con él, y que llegamos a decirle amigo, muchas veces temblamos con sus arengas.
Un buen día decidí hacerle caso. El problema ocurrió cuando algunos me creyeron y tuve que empezar a apasionarme en verdad por ellos. Fue así como el educador que llevo dentro despertó y mis clases dejaron de ser una reponsabilidad para convertirse en un desafío.
"¡Hay que luchar! ¿De qué vale una vida que no supone riesgo? No seas pusilánime, quien vive cómodo sólo logra lo que todos pueden alcanzar, sólo cuando uno se arriesga descubre realmente lo que está dispuestoa ganar, la vida , cuando puede perderse entera, es cuando más valiosa se nos hace"
Mis palabras vuelan por la sala de clases y a veces en los ojos de uno o dos aprecio un pequeño brillo. Un ansia de salir de sí, de volar con esperanzas y sueños que nos llevan más allá de nosotros mismos. La vida continúa y al fin otra alma despierta.
Claudia -que cuando opina me deja muchas veces estupefacto- me pregutaba...
"¿Cómo los detienes ahora? Dime , ¿cómo lo harás? Todo este tiempo las autoridades les han hablado de sus derechos y no de sus deberes, la prensa ha criticado permanentemente las medidas disciplinarias, cuando se sanciona a un alumno se le victimiza y se apela a sus derechos, a sus garantías. Han desacreditado permanentemente la autoridad de los profesores, los padres ya no aceptan el deber de educar y disciplinar a sus hijos, las autoridades han actuado sobre lo politicamente adecuado y no lo educativo. ¿Cómo los detienes ahora?"
Silencio.
Los jóvenes secundarios en Chile se están manifestando. Pero a su paso van destruyendo todo. Sus demandas, que pueden parecer justas, se desligitiman con su violencia. Han aprendido a imponerse, antes que a discutir. Han aprendido a ser violentos antes que conciliadores. Han visionado sus derechos pero olvidado sus deberes. Algunos han aprendido a ser energúmenos antes que personas.
Ojalá el ministro de educación entendiera: "A veces la culpa no es del chancho sino de quien le da afrecho".
Termino mi repaso al anecdotario de la educación en Chile. Esta entrada será más polémica pues hace referencia alo que ocurrió con la educación en tiempos difíciles: 1973 a 1987.
Quisiera poner imágenes, pero por ahora fallan. ¿Me estará censurando mi servidor?
