Sócrates fue un filósofo de la antigua Grecia, que murió por querer hacer mejores a sus conciudadanos. Lo que ocurrió era que este tipo, de aspecto andrajoso y desaliñado, caminaba todo el día por el ágora de Atenas interrogando a grandes personalidades, tratando de descubrir en ellos sus defectos e invitándoles a reconocer su ignorancia. Has de saber, mi estimada hija, que a nadie le gusta que otra persona le indique sus errores y menos si eso se hace en público. Por este motivo, fue que Sócrates se ganó la enemistad de muchos grandes "dignatarios" y "personas famosas" quienes urdieron un plan para quitárselo de encima. El problema fue que algo falló y Sócrates terminó siendo condenado a muerte.
Archivos Abril 2010
Continúe leyendo No basta empatar.
