De la Revolución y las Estrellas. Por Benjamin Guzmán

“habría que decir en lo inmediato que la vida se ha ido haciendo más difícil…”

 

Este breve artículo está teñido de emoción. No pretende ser un registro ni la crónica de un momento histórico. Pero tiene la humilde pretensión de llegar hasta los huesos porque en él compartiré cosas muy íntimas.

Soy un convencido que el tiempo -ese viejo pendejo y matamoros-, pone en su exacta dimensión los hechos, los aciertos y las omisiones.

Digo esto porque hoy, Viernes 29 de octubre de 2010, la ciudad de Barcelona realizó un Homenaje a Quilapayún, por su férreo compromiso con la libertad de diversos pueblos del mundo. Dicho de otro modo, por conciliar algo que resulta tan esquivo en el arte: la Estética con la Ética.

La intrahistoria señala que en 1974, Quilapayún -a la sazón exiliados forzosamente en Francia, donde los sorprendió el Golpe Militar-, arribó hasta Barcelona para cumplir una actuación en el marco de la Agermanament (“Hermanamiento”), una actividad artística de solidaridad organizada por algunas organizaciones cristianas de Catalunya.

Dicho concierto, en palabras de Eduardo Carrasco, director de esta emblemática agrupación, es uno de los más memorables, por cuanto en España todavía campeaba el Franquismo. Sin embargo, la cantidad de gente que convocó (y de poder cívico) todavía es motivo de comentario en círculos intelectuales de la ciudad (existe un DVD de ese concierto titulado “Quilapayún a Palau”).

36 años después, cuando en Chile y en España lentamente se van apagando los últimos fuegos de esos periodos de barbarie, Barcelona rememora, homenajea y agradece la canción comprometida con el hombre, con la revolución, pero también con las estrellas, con el sueño de vivir y compartir el pan fraterno.

10 años atrás, en Antofagasta, tuve la oportunidad de ver, por primera vez en mi vida a este legendario grupo, pero una torpeza inexcusable -que no detallaré aquí- me privó de tamaña oportunidad.

Lo lamenté mucho y hoy, todavía me arrepiento, puesto que renuncié a la posibilidad de compartir esa rica experiencia con Jaime Tapia y, especialmente, con Huberto Plaza, dos hermanos de sangre que me regaló la vida. El segundo de los nombrados ya partió de este mundo. Y aunque Huberto ya no está, me parece ver su rostro cuando estoy escribiendo en la soledad de mi pieza catalana.

Pero el año 2009, un amigo jesuita, Cristóbal Madero Cabib s.j., me invitó a un recital de Quilapayun en el estadio Sokol. Asistí con Cecilia, mi señora y el amor de mi vida.

Entonces toda mi memoria de niño  y de adolescente escuchando viejos discos de vinilo, nuestro paso con mi familia de origen por Santa Cruz de la Sierra (Bolivia), mi itinerario por Arica como estudiante universitario y mi vida profesional en Antofagasta cobró sentido con canciones que no eran simplemente una conjunción perfecta de letra, melodía, armonía y ritmo debida al oficio. Eran mucho más que eso.

Eran el recuerdo de mi madre luchando contra el frio invernal de Calama provista únicamente de amor para sus hijos, era mi padre obrero caminando de noche “en la pampa inmensa” para llegar a una fiesta familiar, era el dolor, el sufrimiento y la derrota pasajera. Era el grito y la rebelión de tantos que lucharon, tantos que murieron en defensa de esos ideales. Todos lo sabemos.

Hoy Barcelona ha reivindicado esa forma de entender la vida. Y de soñarla de verdad, luchando por esos sueños. Yo tuve la oportunidad de verlo. Con mucho dolor en el alma. Porque las personas que más quiero en la vida, Cecilia, Pablo Andrés, Patricio Javier y mi nieta Valentina están lejos, muy lejos “a miles de millas de un país concreto”.

Pero así es la vida. Hace muchos años, presentando un recital del poeta Mayo Muñoz escribí: “La vida corona los vuelos con adioses”. Esa frase me mordía el alma en el último tiempo. Para crecer, debía irme de Chile. Espero que así lo entiendan mis exalumnos, seres maravillosos con los cuales, en un contubernio de Literatura, Cine y Música, aprendimos que los amigos son como las estrellas: aunque no los veamos, siempre están ahí.

Esto también para ustedes, queridos Iván Salas, José Manuel Gaete, Jorge Navarrete, Ricardo Díaz, Víctor Escobar y algún otro que he olvidado emocionado.

¡Visca Xile y Catalunya Lliures! ¡Et tots les pobles del mon!

Benjamín Guzmán Toledo.

Cerdanyola del Vallés, Barcelona, España.

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6 Responses to De la Revolución y las Estrellas. Por Benjamin Guzmán

  1. Oscar Ceballos D. says:

    Grande Maestro Pija! Se te recuerda con cariño y risas, mucho éxito por esos lados y ojalá nos veamos más pronto que tarde. Un abrazo!

    Pd: Saludos tambien al DonProfe! =)

  2. Pablo Benavides says:

    Semejantes palabras, cargadas de emocion, solo pueden venir del gran Benjamin. Un gran profesor pero una mejor aun persona. Me alegra mucho saber que estas en españa, pues era un anhelo desde hace un tiempo. Se que son buenos momentos los que estas viviendo y que se están disfrutando como es debido.

    Mucha fuerza.

  3. Esteban says:

    Hola Ricardo
    Me he tomado la libertad de publicar, citando la fuente como corresponde, en la web de Quilapayún la nota que publicaste sobre el homenaje en Barcelona.
    Me gustaría agradecer la nota y aprovechar de hacer una corrección. En el texto se hace referencia a “existe un DVD de ese concierto titulado “Quilapayún a Palau”. En realidad ese trabajo, perteneciente a ex-integrantes del conjunto, no tiene nada que ver con el concierto de 1974 y corresponde a una grabación de 2002.
    Lo que si existe es una grabación casera con el registro del recital del 20 de septiembre de 1974 que ha circulado de mano en mano en todos estos años.
    Un abrazo y muchas gracias nuevamente.

  4. juan carlos says:

    Hola amigo, escribo desde Chile, solo para hacer un alcance respecto a la nota de Quilapayún,la presentación de Quilapayún en BARCELONA fue en 1974, que no tiene nada que ver con el Dvd A palau que el grupo liderado por Rodolfo Parada grabó en el 2003 con él, Patricio Wang,Patricio Castillo , y otros integrantes provenientes de diferentes agrupaciones , lo que se llama la facción francesa.
    En ese tiempo la formación histórica estaba comenzando a hacer recitales en Chile con Hernán Gomez, Guillermo García, Hugo Lagos,Carlos Quezada,Ricardo Venegas, Eduardo Carrasco y Rubén Escudero.

    un saludo desde Chile

    Juan C

  5. Quilapayun says:

    Estimado Benjamin
    Junto con agradecer tu nota te agradeceríamos que nos dejes tu dirección e-mail en el Libro de Visitas del sitio del conjunto: http://www.quilapayun.com.
    Un abrazo y gracias una vez mas,
    Quilapayun

  6. Querido Benja:

    Siempre es un agrado leer todas las hermosas cosas que escribes, y comprender todas las otras hermosas cosas que (creo) piensas.
    La última vez que te ví la recuerdo con un cariño profundo, haber podido cantar a Víctor, a Violeta, tener experiencias ya no como alumno-profesor, sino como maestro-discípulo, amigo-amigo, y compartir aquellas botellas de vino es una jornada que dificilmente podré olvidar.
    Cuando te llamé en Febrero de este año, me sorprendí con las noticias que me dabas, y lamenté mucho el hecho de que no pudieras estar y presentar, el que fue el segundo trabajo de mi compañía de teatro, que al fin llegaba (con los esplendores necesarios) al Teatro Municipal de Antofagasta. Tú bien sabes, que éste (BolsilloPerro) ha sido un proceso largo y construído a pulso, y que sujeto a cambios sigue luchando por los ideales que alguna vez conversamos y compartimos.
    Me alegra saber que esa lejanía de la que hablas te está haciendo bien, y que de a poco comprendes esta etapa de tu vida -bien sabemos compañero que nunca dejaremos de crecer y creer-. Yo llevo algunos años lejos de mi familia, pero las diversas circunstacias me han dado nuevos impulsos para seguir confiando en un futuro mejor. Me alegra que esta lejanía con este país inconcreto diría yo, te permita ver desde fuera como se abusó y seguirá abusando de 33 víctimas del norte de este Chile, y se olvidó a otras 34 que morían en su hambre y convicción. Como ves, acá las cosas siguen igual que siempre, y ya nadie cree en los humanos ni en el amor. Por eso a veces es bueno tomar distancia, para respirar y volver a todas las luchas que merezcan la pena y la alegría.
    A mi los Quila me ponen “nostálgico y nortino”, tratando de parafrasear a mi hoy amigo y compañero de labores Redolés, y los siento como un referente en mi carrera, a pesar de que mi música tomo otros caminos. Pero por eso escribo a partir de tu artículo; hace algunos meses estaba en Bs. Aires y encontré algunos vinilos del Quila, y creéme que me acordé de tí, ¿por qué? no lo sé, pero la vida tiene extrañas formas de vincular a las personas. Quizás este artículo iba a ser en el futuro (y hoy presente) el antecedente ideal para cerrar ese círculo.
    Bueno Benja, espero que algún día nos volvamos a ver y podamos al fin grabar esas canciones hermosas que guardas para algún día ser mostradas. Recuerda que siempre estaré ahí cuando necesites una mano amiga, y que mi casa está abierta para tí.
    Éxito en lo que estás y en lo que vendrá.

    Afectuosamente.
    Cristian Rodríguez Gómez

    P.d.: Estimado Ricardo Díaz, para tí también un abrazo afectuoso. Te estuve tratando de ubicar en verano y fue un poco imposible. De todas formas ya vendrá la oportunidad.

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