Seguridad desafío conjunto

La región de Antofagasta, enfrenta graves problemas de seguridad. Existe un preocupante aumento de bandas que actúan con niveles de impunidad que son inaceptables, dan muestras de que los ciudadanos honestos ven disminuido su derecho a vivir la ciudad con plena libertad. Esto no puede continuar así, es necesario actuar.

Sin embargo, debemos enfrentar este flagelo de manera acertada, un problema tan complejo como este no se resolverá con solo una acción. Un estado de excepción puede ser una medida inmediata y acotada, pero no resuelve el problema de raíz, ahora bien, la gravedad de los hechos exige mayor resguardo en las carreteras y fronteras, pero no nos engañemos el estado de excepción siendo una medida urgente y necesaria, es insuficiente.

En primer lugar todos los que tenemos un cargo de representación debemos actuar con decisión, sacándonos los complejos ideológicos y desde nuestras competencias tomar acciones concretas, firmes y articuladas. Cada uno en su ámbito puede hacer mucho, lo que implica menos internet y más trabajo en terreno.

Desde una visión criminalística, la delegación presidencial en conjunto con las policías debe articular mayor presencia en las calles como elemento disuasivo y todos los demás ponernos al servicio de esa labor fortaleciéndola. Los parlamentarios mejorar las leyes existentes y aprobar con celeridad otras que hacen faltan y dotan de mayores competencias como la ley de infraestructura crítica, mejorar facultades de fiscales o de las competencias de los encargados regionales de migración.

Sumado a esa acción inmediata, se requieren medidas de mediano plazo. Nuestra región necesita mayor inversión en seguridad, gestión que asumimos desde el GORE junto al CORE, ya que independiente de las distintas visiones que consejeros y consejeras regionales tienen, han asumido esta tarea con una mirada que pone en el centro a la región, lo que valoro enormemente. Hemos financiado el aumento de vehículos para las policías, cámaras de televigilancia y múltiples programas que favorecen el trabajo policial en lo que respecta a la persecución del delito, junto a lo anterior, hemos generado espacios de coordinación entre vecinos y las policías para activar la seguridad en los barrios.

Con todo lo importante que es esta dimensión, con esto tampoco vamos a solucionar el problema de la delincuencia, ya que es necesario abordarlo de forma multidimensional, acá los municipios pueden hacer mucho. ¿Qué es lo que hace que el delito prospere?, claramente la inequidad social que vivimos, la falta de oportunidades y un sistema que dejó en la última fila a niños niñas y adolescentes, el difícil acceso a trabajos que cuenten con una remuneración que supere la línea de la pobreza y un descontrol migratorio del que el Estado tampoco se ha hecho cargo. Estamos ante un caldo de cultivo, que lleva cocinándose por décadas y que la pandemia solo vino a dejar en evidencia.

Por lo mismo, es necesario dejar de lado esa imperiosa necesidad que veo en algunos representantes de buscar titulares o likes en las RRSS, en que mediante improvisadas vocerías y discursos intentan tocar la fibra sensible de las personas, pero que poco aportan a la solución, ya que la región necesita un mirada que busque una acción justa, decidida y constante que avance en enfrentar las causas del delito.

Desde el gobierno regional creemos en fortalecer la labor criminalística de nuestras policías pero también en atender las causas sociales que nos hacen vivir en un país desigual. Para ello es urgente un gran acuerdo político en donde podamos los representantes electos; gobernador, alcaldes, concejales, consejeros regionales,
diputados y senadores empujar una estrategia en contra de la delincuencia. Todas las soluciones a nuestros problemas no tienen que venir necesariamente desde el nivel central. Podemos articularnos para dar certeza a las ciudadanía de que estamos trabajando en tener ciudades más seguras, donde todas las vidas importen y podamos
recuperar los territorios para nuestra gente, lo que no exime al gobierno central de hacer su tarea.

Cuando vemos las experiencias de Nueva York con el programa Tolerancia Cero, o de Medellín, que, a partir de una situación de un narcotráfico exacerbado, se convirtió en la ciudad con mayor innovación social, es posible dar una respuesta distinta y más osada que apunte no solamente a la consecuencia, sino que a enfrentar sus causas.

Merecemos habitar una región más segura. Tenemos que luchar por lograr conseguir ese derecho humano que la declaración universal consagra en el artículo 3º sobre la seguridad de la persona, ser capaces de ponernos a disposición de un proyecto colectivo mayor. Este problema o lo resolvemos entre todos, o todos nos vamos a perder en los intentos.

Operativo junto a carabineros

About rdiaz

Profesor de Filosofia, especialista en educación y por ahora trabajando en andradgogía.
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